26 Marzo 2003 Seguir en 
Bagdad y Washington.- La férrea resistencia iraquí en el sur del país y una fuerte tormenta de arena retrasaron el avance de las tropas de Estados Unidos y Gran Bretaña que se encuentran a menos de 90 kilómetros de Bagdad, donde continúan los ataques aéreos, al igual que en localidades ubicadas al norte y al sur.
Distintos informes dieron cuenta de durísimos combates terrestres en la región entre Najaf y Kerbala, cerca de la capital del país.
Las cadenas CNN y la BBC de Londres reportaron que esas batallas dejaron entre 300 y 500 muertos en las filas iraquíes. Fuentes del Pentágono confirmaron que estos fueron los más violentos enfrentamientos registrados en la guerra, que ya lleva seis días. No hubo datos sobre bajas en las tropas de la alianza.
La capital iraquí sufrió ayer nuevos bombardeos, dirigidos contra una zona donde están las instalaciones de la Guardia Republicana, la fuerza de elite de Saddam Hussein. Pero una fuerte tempestad de arena se abatió sobre Bagdad y redujo la visibilidad hasta cinco metros, lo que forzó la interrupción de las operaciones aéreas y las acciones militares.
Con todo, la vanguardia norteamericana llegó a Kerbala, unos 90 kilómetros al sur de la capital, y unos 4.000 marines cruzaron el río Eufrates, próximo a Nasiriya, en una operación de pinzas para atacar el centro neurálgico del régimen de Saddam.
Irak admitió por primera vez que la coalición avanza en el centro del país, y se confirmó que los aliados tomaron el puerto de Um Qasr. Mientras la ofensiva principal tiene a Bagdad como objetivo final, soldados británicos irrumpieron en Basora, al sur, donde también enfrentaban una "dura resistencia". El recrudecimiento de la lucha coincide con la visión de que por estas horas se entró en la fase más crítica de la guerra. (Reuter-DPA-Especial)
Distintos informes dieron cuenta de durísimos combates terrestres en la región entre Najaf y Kerbala, cerca de la capital del país.
Las cadenas CNN y la BBC de Londres reportaron que esas batallas dejaron entre 300 y 500 muertos en las filas iraquíes. Fuentes del Pentágono confirmaron que estos fueron los más violentos enfrentamientos registrados en la guerra, que ya lleva seis días. No hubo datos sobre bajas en las tropas de la alianza.
La capital iraquí sufrió ayer nuevos bombardeos, dirigidos contra una zona donde están las instalaciones de la Guardia Republicana, la fuerza de elite de Saddam Hussein. Pero una fuerte tempestad de arena se abatió sobre Bagdad y redujo la visibilidad hasta cinco metros, lo que forzó la interrupción de las operaciones aéreas y las acciones militares.
Con todo, la vanguardia norteamericana llegó a Kerbala, unos 90 kilómetros al sur de la capital, y unos 4.000 marines cruzaron el río Eufrates, próximo a Nasiriya, en una operación de pinzas para atacar el centro neurálgico del régimen de Saddam.
Irak admitió por primera vez que la coalición avanza en el centro del país, y se confirmó que los aliados tomaron el puerto de Um Qasr. Mientras la ofensiva principal tiene a Bagdad como objetivo final, soldados británicos irrumpieron en Basora, al sur, donde también enfrentaban una "dura resistencia". El recrudecimiento de la lucha coincide con la visión de que por estas horas se entró en la fase más crítica de la guerra. (Reuter-DPA-Especial)







