Desarrollo Social de la Provincia prevé utilizar $ 250 millones durante 2010

El 80% de los recursos, de origen nacional y provincial, se destinará a la ayuda de personas.

EN SU DESPACHO. Mirkin aclara que un plan social no implica sólo dinero. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EN SU DESPACHO. Mirkin aclara que un plan social no implica sólo dinero. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
Por Redacción Política 29 Noviembre 2009
Aunque está encendido el aire acondicionado, el celular de la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin, no se enfría. La funcionaria corta una llamada y realiza otra. Dos de sus colaboradores están de licencia y un tercero no logra satisfacer su pedido. Mirkin reclama el detalle de cómo funciona la cartera a su cargo. Pautó una charla con LA GACETA, y el cronista espera. Por fin, papel en mano, se relaja un poco -un poco- y arranca el diálogo.
"Antes que nada, ¿qué entiende usted por plan o programa social?", indaga ella, invirtiendo los roles. "Distintos beneficios, que impliquen o no la entrega de dinero por parte del Estado", contesta el entrevistador. "Exacto, porque la gente a veces cree que es sólo plata. Dicen 'no tengo plan', cuando sí reciben otra ayuda", explica la ministra.
Según dice, Desarrollo Social funciona sobre tres columnas: Niñez, Economía Social y Alimentación. "Así podemos destinar los recursos a situaciones que no están previstas en ningún plan. Si hallamos un caso que requiere atención, vemos en qué área cabría y de allí se financia la atención", dice. Y aclara que en el área "Niñez" entra todo lo que implica atención a personas. Allí está incluida la contención en caso de emergencias climáticas; la actuación ante un problema de violencia familiar o contra la mujer, o algún conflicto de adolescentes.
Este Ministerio presupuestó, para 2010, más de $ 247,6 millones. De estos, casi $ 39 millones se destinarán a sueldos, cerca de $ 4 millones a funcionamiento y con poco más de $ 205 millones se cubrirá la atención de personas.
La mayor partida está destinada al Plan Nacional de Seguridad Alimentaria. Contempla más de $ 90 millones. De allí, $ 42 millones se destinarán al plan conocido como Familias Críticas. Por medio de este, 63.000 grupos familiares del Gran San Miguel y de comunas cercanas reciben una tarjeta de débito para comprar alimentos, con entre $ 45 y $ 55 por mes, dependiendo de la cantidad de integrantes. Otras 27.000 familias de localidades alejadas de la aglomeración urbana reciben un módulo alimentario cada dos meses.
Los $ 48 millones restantes se destinan a la alimentación de estudiantes, incluido el yogur probiótico apodado yogurito. De allí también se financian comedores comunitarios. "Estamos cambiando esa modalidad; y hablamos de 'cocinas comunitarias', en donde la gente prepara la comida, pero la lleva a comer a la casa", cuenta Mirkin.
En cuanto a Economía Social, se conformó un consorcio que financia emprendimientos productivos. "Funciona como un banco, pero antes que preocuparnos por la devolución o por los intereses, vemos si ayudará a las familias a salir de su situación crítica", aclara.

Comentarios