29 Noviembre 2009 Seguir en 
De niño, lápices y acuarelas. En la adolescencia, bolígrafo y papel, y de a poco la guitarra, para saltar luego a la realización cinematográfica. Así es la vida artística de Alvaro Medina, integrante de la banda de rock B-19 y cineasta.
"Estudio cine, lo que me permite experimentar en el campo audiovisual", explica él. Pero haber ampliado su margen de acción no implica que haya abandonado alguna de las disciplinas artísticas que lo apasionan. "Todas estas son actividades que practico de manera más o menos regular, cuando el mundo me lo permite. Para ser sincero, nunca intenté desarrollar académicamente ninguna (salvo en lo audiovisual, que exige mayores conocimientos hasta para la producción más básica; al menos eso es lo que creo)", explica.
"Estos lenguajes son herramientas de comunicación y uno tiene necesidades de expresión; es por eso que los explora. Se busca como jugando la caja que contenga lo que uno quiere decir para llevársela a otros y que los otros también pongan lo suyo en ellas y eso es algo que todos deberíamos hacer o al menos tener acceso", dice. El está convencido de que si todos pudieran participar "distinto sería el mundo si los pseudointelectuales, pobres, se dieran cuenta de su vacío; y los gobernantes, está demás decirlo, tendrían que trabajar".
"Aunque no todos practiquen un lenguaje artístico pienso que todos deberíamos intentarlo, porque es muy lindo. Lo técnico y académico no tienen importancia salvo en la medida en que faciliten la transmisión de un mensaje; tienen el valor que nuestros sentimientos les den, y no al revés. A un virtuoso mintiendo, prefiero un amateur diciendo la verdad", sentencia. "Uno indaga en más de un lenguaje artístico porque existen necesidades de expresión, porque son formas de buscar libertades", remarca.
"Estudio cine, lo que me permite experimentar en el campo audiovisual", explica él. Pero haber ampliado su margen de acción no implica que haya abandonado alguna de las disciplinas artísticas que lo apasionan. "Todas estas son actividades que practico de manera más o menos regular, cuando el mundo me lo permite. Para ser sincero, nunca intenté desarrollar académicamente ninguna (salvo en lo audiovisual, que exige mayores conocimientos hasta para la producción más básica; al menos eso es lo que creo)", explica.
"Estos lenguajes son herramientas de comunicación y uno tiene necesidades de expresión; es por eso que los explora. Se busca como jugando la caja que contenga lo que uno quiere decir para llevársela a otros y que los otros también pongan lo suyo en ellas y eso es algo que todos deberíamos hacer o al menos tener acceso", dice. El está convencido de que si todos pudieran participar "distinto sería el mundo si los pseudointelectuales, pobres, se dieran cuenta de su vacío; y los gobernantes, está demás decirlo, tendrían que trabajar".
"Aunque no todos practiquen un lenguaje artístico pienso que todos deberíamos intentarlo, porque es muy lindo. Lo técnico y académico no tienen importancia salvo en la medida en que faciliten la transmisión de un mensaje; tienen el valor que nuestros sentimientos les den, y no al revés. A un virtuoso mintiendo, prefiero un amateur diciendo la verdad", sentencia. "Uno indaga en más de un lenguaje artístico porque existen necesidades de expresión, porque son formas de buscar libertades", remarca.
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