Inminente crisis humanitaria en Irak

La salud de la población corre riesgos porque la quema de pozos petroleros y el uso de municiones con uranio contaminan el ambiente.

EN EL SUR. Adolescentes iraquíes chiítas saludan el paso de tropas aliadas por la ciudad de Nasiriya.
EN EL SUR. Adolescentes iraquíes chiítas saludan el paso de tropas aliadas por la ciudad de Nasiriya.
26 Marzo 2003
NUEVA YORK/GINEBRA.- Organizaciones internacionales y no gubernamentales expresaron ayer su profunda preocupación por la situación de los prisioneros de guerra y por la inminencia de una crisis humanitaria en Irak. A su vez, la Cruz Roja advirtió que Basora, la segunda ciudad del país, está al borde de una catástrofe después de que los suministros de agua fueron parcialmente interrumpidos.
Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dijo que 100.000 niños están en peligro en Basora por la contaminación del agua. "No hay electricidad en la ciudad y aunque se ha logrado restablecer en un 40% el suministro de agua, su calidad es muy inferior e insuficiente para toda la población", dijo Balthasar Staehlin.
En la ciudad de Umm Qasr la situación también era desesperante. Un joven iraquí, llamado Farazdag, de 27 años, llevaba sus manos en forma de taza hacia sus labios intentando explicarle a un soldado estadounidense que quería agua.
A sus espaldas una multitud arremolinada hacía los mismos gestos a cualquiera que vistiera uniforme, incluso a los vehículos militares estadounidenses y británicos. Umm Qasr ha quedado sin servicio de agua y electricidad, y, según sus residentes, escasean los alimentos y el mercado está vacío.
"Queremos decirle a esta gente (por los soldados aliados) que no queremos armas, no queremos bombas, no queremos guerra. Venimos en paz. La gente aquí quiere alimentos y agua", dijo Farazdag, mirando nerviosamente al soldado estadounidense.

Aire sucio
Por su parte, Pekka Haavisto, funcionario del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), señala que existen riesgos para la salud pública en Irak debido a los daños causados por la guerra al ambiente. Manifestó especial preocupación por las consecuencias que tendría a largo plazo el uso de municiones que contienen uranio reducido. "La quema de pozos petroleros en el sur o en los alrededores de Bagdad es preocupante para la salud de la gente, porque se inhala el aire sucio", explicó el funcionario.

En las fronteras
Hasta el momento no se registró un éxodo masivo de refugiados iraquíes hacia los países vecinos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) calcula que 600.000 iraquíes podrían refugiarse en las naciones linderas para escapar de la guerra, aunque otras estimaciones hablan de 1,5 millón de refugiados.
A la frontera con Jordania llegaron unos 3.000 refugiados, que también están careciendo de alimentos y medicinas. A Siria han comenzado a llegar desde el domingo, pero el número de refugiados no llega todavía a las 1.000 personas.
Asimismo, unos 22.000 kurdos iraquíes se han concentrado en la ciudad de Nowsud, en el norte de Irak, cerca de la frontera con Irán, donde también se levantaron campamentos a la espera de los iraquíes que huyen de la guerra. En el norte de Irak, habría, según la ONU unos 300.000 desplazados internos que permanecen con sus familiares en las zonas montañosas, lejos de donde se producen los combates.
Acnur desplegó a unos 200 colaboradores en la región en conflicto y se estima que el costo de cada mes de asistencia podría ascender a unos 60 millones de dólares, pero hasta ahora recibió sólo 25 millones de parte de los países donantes. Además, según la Casa Blanca, los planes aliados para comenzar los envíos de ayuda humanitaria al sur de Irak se están viendo dificultados por los focos de resistencia que las fuerzas aliadas están encontrando en Umm Qasr, Basora y Nasiriya. (DPA-Reuter-TELAM-SNI)

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