Para llegar a la ONU, Brasil eligió un camino al filo de la navaja

Análisis. Bruno Marfinati y Hugo Bachega, columnistas de Reuters.

24 Noviembre 2009
SAN PABLO.- La visita de Ahmadinejad a Brasil fue recibida con protestas, principalmente de la comunidad judía, pero el Gobierno puede haber encontrado una oportunidad para asumir un papel clave como mediador en la disputa nuclear de Occidente con Teherán. Pese a la controversia, su visita no debería crear problemas para Brasil mientras Lula da Silva sea cauteloso y el líder iraní no formule sus controvertidas declaraciones contra Israel en suelo brasileño.
La llegada de Ahmadinejad ocurre a días de la visita del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y a dos semanas de la del presidente de Israel, Shimon Peres, país que para el iraní debería ser "tachado del mapa". En Brasil, Peres evitó comentar sobre afirmaciones de Ahmadinejad. ¿Pero este último hará lo mismo?
Al margen de esta situación, el Gobierno de Lula buscó ampliar su proyección mundial con la actuación militar en Haití, la tentativa de mediación en la crisis de Honduras, el envío de tropas a Sudán y la apertura de una embajada en Corea del Norte. Al respecto, el especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Sao Paulo, Reginaldo Nasser, sostuvo que "así no se consigue un puesto en el consejo de seguridad de la ONU -como pretende Brasil-, a menos que se demuestre capacidad, poder económico, liderazgo político". "Itamaraty (el Palacio de Gobierno) está escogiendo un camino al filo de la navaja", sostuvo.


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