25 Marzo 2003 Seguir en 
HAMBURGO.- El gobierno de Saddam Hussein puso en práctica una estrategia de guerra de guerrillas urbana para obligar a los poderosos ejércitos invasores a enfrentarse contra el pueblo iraquí, no sólo a sus limitadas fuerzas armadas y para aumentar la oposición a la guerra en Estados Unidos, según expertos.
Christian Moelling, experto en el análisis de guerras de alta tecnología y las resistencias que enfrentan, del Instituto de Investigaciones para la Paz y Política de Seguridad de la Universidad de Hamburgo, ve en este caso una demostración de que la conducción iraquí persigue objetivos y usa metodologías similares a las de la pequeña Vietnam del Norte contra Estados Unidos y sus aliados survietnamitas.
"Buscan generar la mayor cantidad de víctimas en el bando contrario y luego, ante todo, presentarlas a la opinión pública", afirmó Moelling.
Esto produce éxitos simbólicos como el de Nasiriya, agregó, que apuntan a lograr un movimiento regional de simpatía por la causa del gobierno iraquí, mediante un efecto de "David contra Goliat", a la vez que intentan provocar un incremento de la oposicion interna en Estados Unidos a la guerra por el costo en vidas humanas.
Por eso, el reporte del corresponsal del diario The New York Times sobre los combates en la ciudad iraquí de Nasiriya debe haber evocado oscuros recuerdos en los lectores estadounidenses: "Guerrilleros iraquíes saltaban de ómnibuses, camiones y taxis para participar en la batalla".
"Ambush Alley", la avenida de las emboscadas, bautizaron los marines estadounidenses la calle de entrada de la pequeña ciudad en el sur de Irak, cuya conquista costó la vida de al menos 10 efectivos aliados. Entre otras cosas, porque no podían distinguir entre civiles y combatientes enemigos hasta que ya era demasiado tarde.
De este modo, señaló el experto alemán, parece que el régimen iraquí, más allá de su brutalidad en el ejericio del poder, persigue objetivos militares absolutamente racionales.
Por ello mismo consideró improbable que utilice armas químicas.
"La estrategia de Saddam Hussein parte de la idea de prolongar la guerra al máximo, para hacer crecer los costos políticos de los estadounidenses y obligarlos así a una retirada." Estos elementos fueron parte principal del trasfondo que llevó a la derrota de Estados Unidos en Vietnam, señaló.
Todavía es temprano para dar una respuesta definitiva a la pregunta si será posible para la conducción iraquí sostener una lucha de guerrillas en el desértico Irak, que no ofrece la jungla como refugio de difícil acceso para el enemigo, como ocurría en Vietnam.
"Pero es claro que el régimen Saddam Hussein apuesta al combate casa por casa como la estrategia más apropiada, porque se transforma en la más costosa en bajas para los estadounidenses", dijo el investigador alemán, quien consideró que la mayor variable, que hace incierto el éxito de esta estrategia de guerrilla urbana, es el comportamiento de la población civil.
The New York Times cita al respecto a Mustafa Mohammed Ali, un empleado del hospital de Nasiriya, que no simpatiza con el régimen de Saddam, quien dijo que se oponía totalmente a la invasión estadounidense a partir de que había visto con sus propios ojos cómo los atacantes bombardeaban a civiles.
La infraestructura militar para una lucha guerrillera persistente en Irak está dada por los 60.000 hombres de los fedayin, una de las fuerzas paramilitares iraquíes.
La táctica guerrillera tiene tradición en la región a partir de que la introdujera en 1917 el británico Lawrence de Arabia -recordó hoy el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung-, quien refinó el clásico asalto sorpresivo de los beduinos, asimilándolo a los movimientos guerrilleros modernos, para enfrentar a los turcos en su retirada ante el levantamiento árabe. (Télam-SNI)
Christian Moelling, experto en el análisis de guerras de alta tecnología y las resistencias que enfrentan, del Instituto de Investigaciones para la Paz y Política de Seguridad de la Universidad de Hamburgo, ve en este caso una demostración de que la conducción iraquí persigue objetivos y usa metodologías similares a las de la pequeña Vietnam del Norte contra Estados Unidos y sus aliados survietnamitas.
"Buscan generar la mayor cantidad de víctimas en el bando contrario y luego, ante todo, presentarlas a la opinión pública", afirmó Moelling.
Esto produce éxitos simbólicos como el de Nasiriya, agregó, que apuntan a lograr un movimiento regional de simpatía por la causa del gobierno iraquí, mediante un efecto de "David contra Goliat", a la vez que intentan provocar un incremento de la oposicion interna en Estados Unidos a la guerra por el costo en vidas humanas.
Por eso, el reporte del corresponsal del diario The New York Times sobre los combates en la ciudad iraquí de Nasiriya debe haber evocado oscuros recuerdos en los lectores estadounidenses: "Guerrilleros iraquíes saltaban de ómnibuses, camiones y taxis para participar en la batalla".
"Ambush Alley", la avenida de las emboscadas, bautizaron los marines estadounidenses la calle de entrada de la pequeña ciudad en el sur de Irak, cuya conquista costó la vida de al menos 10 efectivos aliados. Entre otras cosas, porque no podían distinguir entre civiles y combatientes enemigos hasta que ya era demasiado tarde.
De este modo, señaló el experto alemán, parece que el régimen iraquí, más allá de su brutalidad en el ejericio del poder, persigue objetivos militares absolutamente racionales.
Por ello mismo consideró improbable que utilice armas químicas.
"La estrategia de Saddam Hussein parte de la idea de prolongar la guerra al máximo, para hacer crecer los costos políticos de los estadounidenses y obligarlos así a una retirada." Estos elementos fueron parte principal del trasfondo que llevó a la derrota de Estados Unidos en Vietnam, señaló.
Todavía es temprano para dar una respuesta definitiva a la pregunta si será posible para la conducción iraquí sostener una lucha de guerrillas en el desértico Irak, que no ofrece la jungla como refugio de difícil acceso para el enemigo, como ocurría en Vietnam.
"Pero es claro que el régimen Saddam Hussein apuesta al combate casa por casa como la estrategia más apropiada, porque se transforma en la más costosa en bajas para los estadounidenses", dijo el investigador alemán, quien consideró que la mayor variable, que hace incierto el éxito de esta estrategia de guerrilla urbana, es el comportamiento de la población civil.
The New York Times cita al respecto a Mustafa Mohammed Ali, un empleado del hospital de Nasiriya, que no simpatiza con el régimen de Saddam, quien dijo que se oponía totalmente a la invasión estadounidense a partir de que había visto con sus propios ojos cómo los atacantes bombardeaban a civiles.
La infraestructura militar para una lucha guerrillera persistente en Irak está dada por los 60.000 hombres de los fedayin, una de las fuerzas paramilitares iraquíes.
La táctica guerrillera tiene tradición en la región a partir de que la introdujera en 1917 el británico Lawrence de Arabia -recordó hoy el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung-, quien refinó el clásico asalto sorpresivo de los beduinos, asimilándolo a los movimientos guerrilleros modernos, para enfrentar a los turcos en su retirada ante el levantamiento árabe. (Télam-SNI)







