25 Marzo 2003 Seguir en 
KUWAIT-WASHINGTON.- La resistencia exhibida por el ejército iraquí en los últimos dos días obligó a las autoridades estadounidenses y británicas a anunciar a la población que la guerra de Irak se prolongará más tiempo que el pronosticado.
El ministro de Defensa de Gran Bretaña, Geoff Hoon, advirtió que la guerra no terminará en un par de días, aunque expresó su satisfacción por la ofensiva bélica. Ayer, en el quinto día de la ofensiva, se registraron intensos combates cerca de Kerbela, sólo 80 kilómetros al sur de Bagdad. La noticia fue confirmada por el primer ministro británico, Tony Blair, quien afirmó en Londres que el objetivo es alcanzar Bagdad lo antes posible.
Según distintos informes, las tropas de EE.UU. y Gran Bretaña que se abren paso hacia la capital de Irak mantienen recios combates con las milicias del régimen de Saddam Hussein.
Los enfrentamientos eran particularmente intensos y durísimos en Karbala, Umm Qasr, Nassiriya y Al Zubair, lo mismo que en las afueras de Basora donde se lucha por el control del aeropuerto. Las fuerzas invasoras atacaron ayer a las tropas de la Guardia Republicana iraquí que defienden el área de Bagdad, al tiempo que la capital y otras ciudades del país soportaban el quinto día de duros bombardeos.
Blair anticipó que en las próximas horas habrá una batalla clave por el control de la región. "Dentro de poco, cerca de esta posición actual, chocarán con la División Medina de la Guardia Republicana iraquí, que defiende la ruta hacia Bagdad. Ese será un momento crucial", agregó.
Durante los enfrentamientos de ayer fue derribado un helicóptero Apache. Fuentes militares estadounidenses dieron a la tripulación por desaparecida.
El general Stanley McChrystal, vicedirector de operaciones del Estado Mayor, describió a la División Medina como una de las mejores y más poderosas de la Guardia Republicana.
El propio Saddam volvió a desafiar ayer a los invasores al demostrar que no sólo está vivo sino que no está dispuesto a capitular en el corto plazo. En un discurso televisado afirmó que la guerra será larga y de graves consecuencias para las tropas aliadas. EE.UU. -junto a Gran Bretaña- lanzó la guerra para derrocar a Saddam y para destruir el presunto arsenal de armas biológicas y nucleares que, dicen, está escondiendo Irak. El régimen dice que no cuenta con esas armas, y estas, hasta ahora, no han sido halladas. (REUTER-DPA-ESPECIAL)
El ministro de Defensa de Gran Bretaña, Geoff Hoon, advirtió que la guerra no terminará en un par de días, aunque expresó su satisfacción por la ofensiva bélica. Ayer, en el quinto día de la ofensiva, se registraron intensos combates cerca de Kerbela, sólo 80 kilómetros al sur de Bagdad. La noticia fue confirmada por el primer ministro británico, Tony Blair, quien afirmó en Londres que el objetivo es alcanzar Bagdad lo antes posible.
Según distintos informes, las tropas de EE.UU. y Gran Bretaña que se abren paso hacia la capital de Irak mantienen recios combates con las milicias del régimen de Saddam Hussein.
Los enfrentamientos eran particularmente intensos y durísimos en Karbala, Umm Qasr, Nassiriya y Al Zubair, lo mismo que en las afueras de Basora donde se lucha por el control del aeropuerto. Las fuerzas invasoras atacaron ayer a las tropas de la Guardia Republicana iraquí que defienden el área de Bagdad, al tiempo que la capital y otras ciudades del país soportaban el quinto día de duros bombardeos.
Blair anticipó que en las próximas horas habrá una batalla clave por el control de la región. "Dentro de poco, cerca de esta posición actual, chocarán con la División Medina de la Guardia Republicana iraquí, que defiende la ruta hacia Bagdad. Ese será un momento crucial", agregó.
Durante los enfrentamientos de ayer fue derribado un helicóptero Apache. Fuentes militares estadounidenses dieron a la tripulación por desaparecida.
El general Stanley McChrystal, vicedirector de operaciones del Estado Mayor, describió a la División Medina como una de las mejores y más poderosas de la Guardia Republicana.
El propio Saddam volvió a desafiar ayer a los invasores al demostrar que no sólo está vivo sino que no está dispuesto a capitular en el corto plazo. En un discurso televisado afirmó que la guerra será larga y de graves consecuencias para las tropas aliadas. EE.UU. -junto a Gran Bretaña- lanzó la guerra para derrocar a Saddam y para destruir el presunto arsenal de armas biológicas y nucleares que, dicen, está escondiendo Irak. El régimen dice que no cuenta con esas armas, y estas, hasta ahora, no han sido halladas. (REUTER-DPA-ESPECIAL)







