Saddam se mostró otra vez en TV

El mandatario hizo referencia a las recientes batallas en las ciudades del sur. Anunció que la guerra será larga y difícil.

25 Marzo 2003
BAGDAD.- Saddam Hussein volvió a aparecer ayer en televisión. Fue un discurso desafiante, en el que celebró la respuesta de Irak a la invasión liderada por Estados Unidos, y estimuló el orgullo y los sentimientos de patriotismo de los iraquíes.
No se pudo establecer si el discurso, que duró unos 20 minutos, fue pronunciado en directo o previamente grabado. Estados Unidos expresó sus dudas de que Saddam Hussein esté con vida. "La revisión de la última cinta no le da razones a nadie para creer que esto sea algo nuevo", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer. Sin embargo, Saddam mencionó las batallas que se han producido en el sur del país, tanto en Umm Qasr como en Basora, lo que es una prueba de que está vivo o de que, al menos, lo estuvo hasta hace poco.
"El discurso fue muy patriótico. Lloré cuando oí al presidente exhortando a nuestro ejército a defenderse", dijo Shihab Ahmed, ciudadano civil en la capital de Irak, que ha sido bombardeada durante cinco días.
Muchos dijeron que se vio al líder iraquí fuerte, seguro de sí e inconmovible por los ataques, iniciados el miércoles pasado con bombardeos sobre Bagdad y otras ciudades y una invasión terrestre. "Saddam permanece fiel a sus principios a pesar de cinco días de bombardeos feroces. Luchará hasta el final", dijo Adil Showiya, político local.
En su discurso televisivo, Saddam llamó a los iraquíes a resistir la agresión de las fuerzas de Estados Unidos y de Gran Bretaña, en una guerra que, según dijo, "será larga y difícil, para impedir que los enemigos lleven a cabo sus acciones diabólicas". El presidente se dirigió a los habitantes de Basora para pedirles que tengan paciencia. "Los enemigos, cuando sientan que han sido derrotados por nuestras fuerzas terrestres, aumentarán los ataques aéreos y con misiles contra vosotros. Los frutos de vuestra paciencia serán la victoria", dijo, por su parte, a los jefes militares.En tanto, el viceprimer ministro iraquí, Tarik Aziz, negó que las autoridades de Irak hayan perdido el control sobre el país. Además, aseguró que todos los iraquíes están comprometidos en defender la nación. En este sentido, apuntó a la fuerte resistencia presentada a las fuerzas estadounidenses y británicas en Umm Qasr, Basora y Nasiriya. (Reuter-DPA-TELAM-SNI)

La estrategia de la plena hegemonía

WASHINGTON.- Los halcones de Washington vuelan alto estos días. Según un artículo publicado por el diario "El País", la estrategia diseñada en 1998 por el actual secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, junto con Paul Wolfowitz, Richard Perle y otros ocupantes de altos cargos del Pentágono, se desarrolló, cinco años después, tal como deseaban: la ONU ha sido marginada, las tropas estadounidenses avanzan por territorio iraquí y el presidente George W. Bush encarna un nuevo siglo americano de poder unilateral casi ilimitado.
Y el gran enemigo de los halcones, el diplomático Colin Powell, vuelve a escuchar peticiones de dimisión. En su momento de triunfo, los estrategas del Pentágono piensan ya en los siguientes pasos y hablan, entre otras cosas, de reducir la ONU a una función puramente simbólica y de transformar Irán y Siria.

Irán, otra meta
Veteranos del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, la asociación ultraconservadora convertida en fuerza ideológica dominante en el gobierno de EE. UU., celebraron un desayuno-debate en el Instituto de la Empresa Americana, el think tank del que emergieron todos ellos. Perle, presidente del Consejo Asesor del Pentágono, el discreto cerebro que nutre de ideas a Rumsfeld y al subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, bajo el patrocinio del vicepresidente Dick Cheney, estaba exultante. La inevitable caída de Saddam Hussein, dijo, proporcionaría inspiración a los iraníes deseosos de librarse de los ayatolas.

Ola expansiva
En su opinión, la teoría del dominó, o de la onda expansiva, empezaría pronto a funcionar: después de asistir al ejemplo de Irak, otros países de la región se verían forzados a buscar buenas relaciones con la hiperpotencia. El error de la primera Guerra del Golfo, en 1991, fue permitir que Saddam siguiera en su puesto, apuntó William Kristol, editor de la revista "Weekly Standard". Eso resultó en una disminución del necesario temor que los dirigentes árabes deberían sentir hacia Washington.
Dos días antes de iniciada la guerra, Perle, conocido como "El príncipe de las Tinieblas" por su aspecto físico, su tendencia a moverse con un muy bajo perfil y su extremismo ideológico, participó en un seminario organizado por la sociedad financiera Goldman Sachs con un enunciado muy sugerente: "Implicaciones de una guerra inminente. Irak ahora. ¿Corea del Norte después?". (Especial)

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