Durante tres días desvalijaron una escuela

No pueden dar clases. Los ladrones entraron jueves, viernes y sábado y se llevaron hasta los inodoros. Hubo robos en el Ministerio de Educación.

TOMARON LA ESCUELA.
TOMARON LA ESCUELA.
25 Marzo 2003
Docentes y padres de alumnos de la escuela especial "Julio B. Quirós" sienten rabia e impotencia. Los ladrones prácticamente desmantelaron la escuela. Entraron rompiendo candados el jueves el viernes y sábado pasado, y se llevaron todo lo que encontraron. Desde ventiladores de techo, tubos fluorescentes, material didáctico y computadoras, hasta la ropa del ropero de la escuela, que se dieron el gusto de elegir. "En total sufrimos 26 robos desde el año pasado", afirmó con angustia y desazón la docente Mónica Leal de De la Vega.
Toda la zona donde está ubicado el establecimiento, en pasaje Colombia 260 del barrio El Palomar, Banda del Río Salí es insegura. "A dos cuadras de aquí golpearon a un señor de 82 años, cuyo caso publicó LA GACETA. Los docentes tenemos que cruzarnos la cartera para ir a tomar el ómnibus", dijo la docente.
También la escuela vecina sufrió varios asaltos. Ayer no se dictaron clases. Los padres se reunieron para exigir más seguridad para sus hijos, además los docentes se quedaron sin materiales de trabajo para poder desempeñar sus tareas.

Se llevaron los inodoros
La lista de las cosas que se llevaron es interminable: la bacha de la cocina; la máquina de coser; las herramientas de trabajo; el equipo de informática (incluidos monitores y mouses) y hasta los inodoros. "También han provocado destrozos. Por ejemplo, para llevarse los ventiladores, arrancaron parte del cielo raso; los cables quedaron al aire, lo que hizo que no funcione la bomba. En consecuencia, también estamos sin agua", dijo la docente De de la Vega.
"A la cocina la acomodaron para llevársela y le sacaron los quemadores, la garrafa y todos los utensilios de cocina. Todo esto es muy deprimente.
Trabajamos con discapacitados y necesitamos materiales que ya no tenemos, como las máquinas para hacer las bolsas o los trapos de piso", afirmó al borde del llanto. "Los ladrones rompen las puertas, martillan y trabajan con total libertad. Los vecinos tienen miedo de denunciar", indicó la docente.

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