20 Noviembre 2009 Seguir en 
Esta tarde, un joven, de 26 años, perdió la vida cuando cayó de una moto y su cabeza fue apretada por la rueda de un camión de mediano porte. A pesar de que el joven llevaba puesto el casco, falleció en lugar por las graves lesiones que sufrió.
En horas de la tarde, Luis Santos, de 23 años, se trasladaba en una moto Yamaha, de oeste a este, por la avenida Mate de Luna. Iba acompañado por su hermano, Rubén Eugenio Santos. Al llegar al 2.600 de la avenida, la moto quedó encerrada entre una traffic y un camión.
En un momento, el conductor perdió la estabilidad, presuntamente por un roce con uno de los vehículos, y la moto cayó al pavimento. El acompañante terminó bajó el camión y una de sus ruedas le apretó la cabeza.
Testigos contaron a LA GACETA que cuando lograron rescatar al joven de las ruedas del camión, aún tenía pulso. Además, denunciaron que la ambulancia de la Municipalidad tardó más de 20 minutos en llegar y que sólo venía equipada con una camilla. Esto motivo el enojo y la bronca de los familiares de la víctima que llegaron al lugar del accidente, quienes atacaron el vehículo y le rompieron el parabrisas. LA GACETA ©
En horas de la tarde, Luis Santos, de 23 años, se trasladaba en una moto Yamaha, de oeste a este, por la avenida Mate de Luna. Iba acompañado por su hermano, Rubén Eugenio Santos. Al llegar al 2.600 de la avenida, la moto quedó encerrada entre una traffic y un camión.
En un momento, el conductor perdió la estabilidad, presuntamente por un roce con uno de los vehículos, y la moto cayó al pavimento. El acompañante terminó bajó el camión y una de sus ruedas le apretó la cabeza.
Testigos contaron a LA GACETA que cuando lograron rescatar al joven de las ruedas del camión, aún tenía pulso. Además, denunciaron que la ambulancia de la Municipalidad tardó más de 20 minutos en llegar y que sólo venía equipada con una camilla. Esto motivo el enojo y la bronca de los familiares de la víctima que llegaron al lugar del accidente, quienes atacaron el vehículo y le rompieron el parabrisas. LA GACETA ©







