Siempre hubo dudas acerca del desembarco de Osvaldo Jaldo en la Cámara de Diputados de la Nación. El gobernador José Alperovich las disipó ayer, cuando anunció que el ministro del Interior permanecerá en Tucumán. El experimentado funcionario no vaciló en acatar la orden de su jefe, con el argumento de que integra un proyecto político. Con esa definición, Jaldo pasó a codearse con Daniel Scioli y Sergio Massa, dos encumbradas figuras del kirchnerismo. Todos fueron candidatos testimoniales, porque se hicieron elegir el 28 de junio, pero no asumieron sus bancas. Scioli es hoy gobernador de Buenos Aires y Massa, intendente de Tigre. El electorado votó por los tres, con la ingenua convicción de que los representarían en Diputados, pero prevalecieron razones políticas no explicitadas claramente antes del 28 de junio. El proyecto y la voz del conductor prevalecieron sobre el respeto a las reglas. Si resulta reprochable el incumplimiento de una oferta electoral expresada en una plataforma, tanto más reprochable resulta la postulación a una candidatura que no se está dispuesto a asumir, reflexionó con precisión Alberto Dalla Via, juez de la Cámara Electoral Nacional, que objetó la convalidación de las candidaturas testimoniales. Dalla Via hizo honor a su cargo de presidente de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional. En suma, se defraudó al ciudadano.










