Saber improvisar ayuda a "remarla" ante la adversidad

Liliana Sánchez, como actriz y directora, destacó la necesidad de adaptarse a la situación.

INQUIETANTE. Sánchez asegura que el unipersonal exige concentración. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
INQUIETANTE. Sánchez asegura que el unipersonal exige concentración. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
15 Noviembre 2009
"Es movilizador e inquietante el hecho de no tener otro compañero; te exige mucha más concentración y mayor entrega física y emocional, por lo cual considero que enfrentar un unipersonal es un gran desafío para cualquier actor", aseguró Liliana Sánchez, actriz y directora con una amplia experiencia en el rubro.
En lugar de temores o pánico escénico, ella suele tener ansiedad. "Por los nervios lógicos de pensar que algo puede salir mal, el sonido, una luz que no se enciende...", aclaró.
"En mi carrera he aprendido a diferenciar los roles, y cuando cumplo el de actriz, coloco a disposición del director mi capacidad creativa, mi experiencia, para que él utilice lo que le sirva a su idea de puesta, y trato de tener la amplitud mental necesaria para adaptarme a su propuesta", recalcó Sánchez al referirse a la dinámica que se establece entre los elementos de una obra, pero ubicándose ella misma sobre el escenario.
Cuando le toca estar abajo y dirigir, la situación cambia un poco, aunque sólo desde el unto de vista de la posición adoptada. "Ahí espero del actor o actriz esa amplitud y esa misma entrega. Considero que una puesta en escena es un trabajo en equipo, aunque se trate de un unipersonal", señaló.
Es difícil que una actriz de su trayectoria no haya pasado por cientos de situaciones inesperadas que, cuando es una sola la persona en escena, se hacen mucho más complicadas de superar. Ella enumeró el olvido de algún texto, situaciones técnicas imposibles de solucionar para el actor que se encuentra arriba del escenario en ese momento. "Pero siempre está la capacidad de improvisación, que es una buena arma para remar en estas situaciones", confirmó.
"Recuerdo algún corte de luz general durante una obra en la que actuaba y desde la oscuridad tener que seguir manteniendo el personaje, la atención de la gente, y tratar de llevar el momento hacia algún lado en donde el público no se sienta incómodo o molesto", contó. Le pasó, por ejemplo, que en la obra "Porque soy psicóloga", en la que interactuaba con un muñeco mecánico manejado por un técnico, que el aparato fallara y tuvo que "remarla", como explicó.

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