Una incógnita política central se develó. La elección del nuevo titular de la Corte completa la conformación de la Junta Electoral, que controlará los comicios del 29 de junio. El organismo se integrará con el presidente Antonio Gandur, con el ministro fiscal Luis de Mitri y con un menemista. Si no es el vicegobernador Sisto Terán, quien podría inhibirse para ser candidato a legislador, será Juan Ruiz Olivares, presidente subrogante de la Cámara, o Germán Alfaro, vicepresidente primero.
En el poder político, la consagración de Gandur es interpretada como la ubicación, al frente del máximo tribunal, de uno de los hombres mejor vistos por el Gobierno. De hecho, con su característica torpeza, el oficialismo no disimuló su parecer. Terán hasta atacó a Alfredo Dato, un magistrado jamás enemistado con el Ejecutivo, quien desde hacía meses decía, a propios y a extraños, que no pensaba disputar la presidencia. Primero, porque no sabía si tenía los votos. Segundo, porque ni siquiera estaba seguro de querer repetir la experiencia.
Dos ingredientes
La no reelección devino tradición en la cúpula judicial tras la intervención federal. Precisamente, según un vocal de la Corte, dos fueron los ingredientes (formales) que decidieron la elección de Gandur; y el primero es que es el miembro de mayor edad (tiene 68 años) y no presidió al Poder Judicial. El segundo es que él tiene la mayor experiencia de lidiar con elecciones.
Antes de pasar a la Corte, en 1999, fue ministro fiscal desde 1991. Desde allí intervino en los comicios de 1995, que ganó Antonio Bussi; y en las escandalosas elecciones de 1999, de las que resultó electo Julio Miranda. Otro de los pares de Gandur lo considera un cultor del perfil bajo. "De sus ocho años como titular del Ministerio Público se sabe menos que de los cuatro años en los que estuvieron Ricardo Falú (hoy diputado) y Luis De Mitri", aseguró.
En cuanto a las razones por las que Alberto Brito declinó presidir la Corte, se barajan tres argumentos desde distintos estamentos. Sus compañeros coinciden en que se escudó en "razones personales". "Es un hombre muy católico, pero nada tuvo que ver su decisión con que José Alperovich, de fe judía, sea candidato a gobernador del PJ", se apresuró a despejar uno de sus pares. Los abogados que lo conocen coinciden en que está abocado a lo jurídico y a la reforma judicial, sin interés en afrontar las situaciones propias de conducir al Poder Judicial. Al menos no por ahora, cuando es el más joven de los cinco vocales, con 53 años. Héctor Area Maidana tiene 61, René Goane tiene 62 y Dato, desde ayer, tiene 54. En Tribunales, sus detractores afirman que esquiva el cargo para no desgastarse. "Preservarción es sinónimo de supervivencia", sintetiza un camarista.
"Además, ser presidente de la Corte no significa tomar las riendas. Somos un cuerpo muy colegiado, con contadas disidencias doctrinarias o de superintendencia", afirma un vocal.
Responsabilidades
Justamente, la supervisión de jueces es el primer desafío de Gandur. Por citar un caso, un vencimiento de plazos impidió que investiguen al legislador Juan Carlos Mamaní (PJ) por presunto peculado cometido cuando era intendente interino de la capital. La Sala I de la Cámara Penal reprendió a los jueces Alfonso Zottoli y Emma de Nucci por este hecho, medida que la Corte dejó sin efecto este año con la acordada 57.
El Tribunal Superior apuntó que sólo él puede sancionar, y dispuso la "formación de acciones" para determinar las responsabilidades de los magistrados. Hoy, la causa en la que el fiscal Esteban Jerez determinó presuntas irregularidades en préstamos de la Caja Popular, está en manos de Emma de Nucci.







