Puede parecer extraño. Pero el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia, Antonio Gandur, es el principal objetor de la propuesta que impulsan los representantes de los camaristas, jueces, fiscales y defensores oficiales, referida a que sean los miembros del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) los que establezcan los criterios generales a los que debería sujetarse el jurado designado cuando evalúe la prueba de oposición escrita de los interesados en cubrir un cargo vacante. El vocal del alto tribunal está convencido de que esto atenta contra la transparencia del proceso de selección.
Gandur abrió la sesión celebrada el miércoles con una suerte de sermón sobre la cuestión. "Desde ningún punto de vista considero que el CAM podría sugerirle, insinuarle, fijarle, o como le quieran llamar, un tema o una pauta al jurado", advirtió.
Como alerta, luego puso a disposición de los presentes copias de artículos periodísticos sobre filtraciones de temas a concursantes en el Consejo de la Magistratura de la Nación.
Eudoro Albo, Augusto Avila y Mirtha Ibáñez de Córdoba, en diferentes momentos, esgrimieron que no aspiran a que el CAM se inmiscuya en la determinación del temario concreto, sino sólo que el jurado tenga en cuenta los problemas y las particularidades del medio, así como el perfil del juez que se pretende. "La evaluación debiera abarcar tres aspectos relevantes: conocimiento del derecho de fondo, cuestiones procesales para la resolución del caso concreto y manejo o gestión judicial", explicó Avila.
Gandur cerró el debate con el mismo ímpetu del inicio. "Insisto. Además de por razones de elemental transparencia, esto atenta contra la libertad académica. Un profesor, un jurado, debe tener libertad para evaluar y eso no puede ser cercenado bajo la forma de una sugerencia, indicación o lo que fuera", concluyó.
Gandur abrió la sesión celebrada el miércoles con una suerte de sermón sobre la cuestión. "Desde ningún punto de vista considero que el CAM podría sugerirle, insinuarle, fijarle, o como le quieran llamar, un tema o una pauta al jurado", advirtió.
Como alerta, luego puso a disposición de los presentes copias de artículos periodísticos sobre filtraciones de temas a concursantes en el Consejo de la Magistratura de la Nación.
Eudoro Albo, Augusto Avila y Mirtha Ibáñez de Córdoba, en diferentes momentos, esgrimieron que no aspiran a que el CAM se inmiscuya en la determinación del temario concreto, sino sólo que el jurado tenga en cuenta los problemas y las particularidades del medio, así como el perfil del juez que se pretende. "La evaluación debiera abarcar tres aspectos relevantes: conocimiento del derecho de fondo, cuestiones procesales para la resolución del caso concreto y manejo o gestión judicial", explicó Avila.
Gandur cerró el debate con el mismo ímpetu del inicio. "Insisto. Además de por razones de elemental transparencia, esto atenta contra la libertad académica. Un profesor, un jurado, debe tener libertad para evaluar y eso no puede ser cercenado bajo la forma de una sugerencia, indicación o lo que fuera", concluyó.








