Huyendo hacia adelante

Anuncios que son sólo efectos especiales.

23 Marzo 2003
BUENOS AIRES.- La administración Duhalde está ingresando en su otoño y parece comenzar a acomodar sus pertenencias para la retirada. Apelando a anuncios más espectaculares que reales, el Gobierno intenta demostrar que tiene el control de la situación. Pero no son más que efectos especiales ya que no existen razones para abrigar alguna esperanza de cambios. El tiempo pasó, se perdió, se esfumó.
Por caso, esos efectos se manifestaron con toda intensidad en el conflicto con los concesionarios ferroviarios. Un problema crónico con desequilibrios estructurales era mostrado con una evolución vertiginosa y de la debacle se pasaba al éxtasis en cuestión de semanas. Se amenazaba a las empresas privadas con el quite de la concesión, se fabricaba una huelga, se aumentaban los subsidios y se felicitaba a esas mismas empresas por cumplir con los contratos. Todo ello con un frenesí pocas veces visto y que denota, cuanto menos, un gran desconocimiento del problema ferroviario, sin apuntar a alguna sospecha.
Algo parecido ocurre con el corralón, donde el Gobierno sólo apunta a anuncios grandi- locuentes. No existe posibilidad alguna de una apertura del corralón, al menos con los instrumentos actuales y menos aún con la amenaza de nuevos reclamos ante los Tribunales.
Este es el principal temor con que cuentan los banqueros, ante eventuales nuevos reclamos por parte de ahorristas que, en muchos casos, han obtenido su reclamo pero que podrían presentar nuevas demandas.
El fantasma de nuevas presentaciones judiciales sobrevuela la City porteña a partir de algunos reclamos en los que se señala que los acuerdos firmados entre las entidades financieras y los ahorristas, en la restitución de los depósitos, fueron hechos en condiciones irregulares.
Las figuras tales como "coacción moral", "error" o "ligereza o desconocimiento" aparecieron en algunos reclamos presentados por letrados en nuevas demandas que accionaron algunos ahorristas.
Hablar de abrir el corralón sin solucionar los problemas de liquidez que tienen las entidades financieras suena apenas pretensioso. En el camino, quedan los redescuentos y los desequilibrios producidos por los bonos del Estado "defaulteados" que tienen los bancos en sus carteras, sin contar la compensación por la pesificación asimétrica y otros conceptos.
En otro orden, el anticipo de una devolución de tres puntos de IVA en la compra con tarjetas de crédito está sujeta a que los bancos puedan bajar las tasas de interés que cobran en la refinanciación a sus clientes y su efectividad depende de la liquidez de los bancos, que está comprometida por lo antedicho sobre el corralón.
No parece haber un correlato entre la realidad y la catarata de anuncios producidos en las últimas horas. Como si se quisiera tapar el sol con las manos, aunque se está cada vez más cerca del final. (DyN)

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