23 Marzo 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Aviones estadounidenses y británicos sometieron ayer a la capital de Irak a un intenso bombardeo con gran ferocidad en los ataques aéreos. Mientras, las tropas avanzaban violentamente hacia Bagdad y combatían con fuerzas iraquíes en las afueras de la neurálgica ciudad de Basora.
La infantería estadounidense dijo que había capturado un importante puente sobre el río Eufrates, vital para su avance hacia la capital del país. Sin embargo, en otras partes las tropas invasoras recibieron una resistencia más firme que la que esperaban.
La televisión estatal informó que soldados iraquíes se enfrentaron duramente con las fuerzas lideradas por EE.UU. en el desierto próximo a la población de Najaf, unos 160 kilómetros al sur de Bagdad. Najaf, una ciudad de 420.000 habitantes, es un importante centro religioso.
En contraste con la oposición en tierra, las fuerzas británicas y estadounidenses dominaban los cielos de Irak y han bombardeado Bagdad repetidamente provocando intensos incendios, explosiones atronadoras y densas nubes de humo. Gran parte de la ciudad quedó a oscuras.
El general del ejército estadounidense Tommy Franks, quien dirige la invasión, dijo que sus fuerzas estaban utilizando municiones a una escala nunca vista, y pronosticó confiadamente que la victoria estaba garantizada.
Franks expresó que no se sabía si Saddam estaba muerto o vivo después de los feroces ataques con misiles contra Bagdad. La televisión estatal de Irak mostró a Saddam reunido ayer con sus asesores y alentando a sus soldados en el frente de batalla.
En tanto tanques y vehículos blindados estadounidenses y británicos avanzaban por el sur, fuentes militares dijeron que el alto mando aliado esperaba negociar la rendición de Bagdad. Los iraquíes prendieron fuego a trincheras llenas de petróleo alrededor de la capital para crear una cortina de humo que dificulte los ataques aéreos y entorpezca el avance de las tropas.
En el sur, los marines combatían en las afueras de la ciudad petrolera de Basora, unos 550 kilómetros al sureste de Bagdad. Una gran cantidad de soldados iraquíes se habría rendido, pero quedó claro que allí se concentraron fuertes combates por el control del lugar. (Reuter-DPA)
La infantería estadounidense dijo que había capturado un importante puente sobre el río Eufrates, vital para su avance hacia la capital del país. Sin embargo, en otras partes las tropas invasoras recibieron una resistencia más firme que la que esperaban.
La televisión estatal informó que soldados iraquíes se enfrentaron duramente con las fuerzas lideradas por EE.UU. en el desierto próximo a la población de Najaf, unos 160 kilómetros al sur de Bagdad. Najaf, una ciudad de 420.000 habitantes, es un importante centro religioso.
En contraste con la oposición en tierra, las fuerzas británicas y estadounidenses dominaban los cielos de Irak y han bombardeado Bagdad repetidamente provocando intensos incendios, explosiones atronadoras y densas nubes de humo. Gran parte de la ciudad quedó a oscuras.
El general del ejército estadounidense Tommy Franks, quien dirige la invasión, dijo que sus fuerzas estaban utilizando municiones a una escala nunca vista, y pronosticó confiadamente que la victoria estaba garantizada.
Franks expresó que no se sabía si Saddam estaba muerto o vivo después de los feroces ataques con misiles contra Bagdad. La televisión estatal de Irak mostró a Saddam reunido ayer con sus asesores y alentando a sus soldados en el frente de batalla.
En tanto tanques y vehículos blindados estadounidenses y británicos avanzaban por el sur, fuentes militares dijeron que el alto mando aliado esperaba negociar la rendición de Bagdad. Los iraquíes prendieron fuego a trincheras llenas de petróleo alrededor de la capital para crear una cortina de humo que dificulte los ataques aéreos y entorpezca el avance de las tropas.
En el sur, los marines combatían en las afueras de la ciudad petrolera de Basora, unos 550 kilómetros al sureste de Bagdad. Una gran cantidad de soldados iraquíes se habría rendido, pero quedó claro que allí se concentraron fuertes combates por el control del lugar. (Reuter-DPA)







