23 Marzo 2003 Seguir en 
WASHINGTON-Londres-Madrid.- Cientos de miles de personas renovaron ayer sus protestas contra la guerra en Irak, con marchas en Estados Unidos, en Europa y en el resto del mundo.
Las protestas antibélicas y las acciones de desobediencia civil en EE.UU. fueron las más importantes desde los tiempos de Vietnam. En Nueva York se produjeron graves incidentes.
Cientos de manifestantes fueron reprimidos con dureza por la policía, que desplazó carros de asalto y decenas de ambulancias. Unas 200.000 personas se movilizaron en una marcha que llegó a alcanzar tres kilómetros.
En San Francisco, devenida centro del movimiento antibelicista, hubo "acciones directas" y enfrentamientos con la policía. Las protestas adoptaron formas de "sentadas" en calles y entradas de edificios estatales en California. En Washington, los militantes se acostaron sobre el asfalto y marcaron con yeso el contorno de sus cuerpos, para luego pintarlos de rojo sangre.
En Europa
En el Hyde Park de Londres, unas 100.000 personas gritaron pidiendo la paz. Un número semejante protestó en París. En Lyon, varias decenas de manifestantes ocuparon pacíficamente durante una hora un restaurante de comida rápida McDonalds en protesta contra "la guerra colonial en Irak". Además, repartieron panfletos en los que se insta a hacer boicot a los productos estadounidenses. Por las calles de Berlín marcharon unas 30.000 personas que, tras pasar cerca de las embajadas de EE.UU. y de Gran Bretaña, se concentraron en la Puerta de Brandeburgo.
Por tercer día consecutivo, más de 20 ciudades españolas fueron ayer escenario de nuevas manifestaciones contra la intervención militar estadounidense-británica en Irak. El viernes, una protesta en Madrid fue dispersada por la policía. El gobierno acusó a minorías violentas por los disturbios generados frente a la Embajada de EE.UU. La Unión de Actores exigió la renuncia del jefe del gobierno, José María Aznar, y condenó la represión policial, que dejó 50 heridos.
Por su parte, 10.000 palestinos marcharon por las calles de Gaza llevando retratos de Saddam. "Con nuestra sangre y nuestras almas los salvaremos, Saddam!", gritaban. (Reuter-DPA-Especial)
La voz firme del Papa
El papa Juan Pablo II, en su primer comentario público sobre las hostilidades en Irak, dijo ayer que la guerra amenazaba a toda la humanidad y que las armas nunca podrán resolver los problemas de la humanidad. "Cuando la guerra, como la de ahora en Irak, amenaza el destino de la humanidad, resulta más urgente para nosotros proclamar, con voz firme y decidida, que la única paz es la construcción de una sociedad más justa y compasiva", dijo el Pontífice. El Papa, en un mensaje a miembros de la estación católica de televisión, sostuvo: "la violencia y las armas nunca pueden resolver los problemas del hombre". (Reuter)
Vuelco de los británicos
Una nueva encuesta arroja que la mayoría de los británicos está a favor de la guerra, lo que significa un gran cambio en la actitud de los británicos desde el inicio del conflicto. 2.116 adultos fueron consultados para este sondeo, realizado en los últimos dos días por el diario "Sunday Times". El 56 % de los encuestados cree que la ofensiva de EE.UU. y Gran Bretaña está justificada. El 36% se opone y el resto está indeciso. Antes de que empezara la guerra, los sondeos daban que el 90% de la población se oponía a un ataque sin una segunda resolución de la ONU. (DPA)
Bush enfrenta una gigantesca deuda fiscal
NUEVA YORK.- Desde la Guerra de Secesión hasta la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha pagado el precio de sus conflictos armados con aumentos de impuestos. Sin embargo, el presidente George W. Bush está decidido a cambiar la historia.
"Esto no tiene precedentes. Ir a la guerra y bajar impuestos a la vez, es algo que nunca se hizo", sostuvo Robert Greenstein, director del Centro de Políticas y Prioridades Presupuestarias. A fines de la década del 60, el presidente Lyndon Johnson trató de evitar las subas de impuestos mientras el país luchaba en Vietnam, pero no pudo cerrar las cuentas y terminó por aplicar un tributo especial en 1967.
Muchos economistas dicen que su demora en tomar medidas fue uno de los factores que llevaron al país a una recesión con inflación, a principios de la década de 1970. Bush es aún más ambicioso. No sólo rehúsa subir impuestos, sino que quiere rebajarlos, con una propuesta de recortes valuada en unos U$S 726.000 millones en 11 años.
Las cuentas en rojo no lo amedrentan. La Casa Blanca proyecta un déficit fiscal sin precedentes, de U$S 304.000 millones este año, y más de un billón entre 2004 y 2008. Y los resultados reales seguramente serán peores, ya que estas proyecciones se hicieron sin incluir los costos de la guerra, que nadie puede calcular exactamente. Por eso, expertos afirman que se está hipotecando el futuro. "Esto impone una deuda enorme a la economía, que deberán costear las próximas generaciones", dijo Greenstein.
En cambio, el gobierno cree que una rápida victoria en Irak y la rebaja de impuestos servirán para revivir la confianza, el gasto y el valor de las acciones. De este modo, el crecimiento sería el antídoto para combatir el déficit.
El jefe de la Reserva Federal, Alan Greenspan, apuesta a una guerra corta en Irak. Su cálculo: una campaña militar breve pondría fin a meses de incertidumbre y revitalizaría la economía estadounidense. Como resultado, la Reserva Federal no bajó las tasas de interés el martes pasado, anticipando una economía más fuerte en los meses por delante. Pero algunos economistas ya alertaron que una guerra con Irak no traería un boom económico.
El costo de la guerra sería astronómico -advirtieron- contemplando el despliegue de tropas y el período de reconstrucción. Además, los precios del crudo podrían aumentar aún más si son incendiados los pozos petroleros iraquíes.
El vicepresidente, Dick Cheney, dijo que los estimados varían, ocultando que el gobierno en realidad no tiene un cálculo preciso al respecto. Especialistas del gobierno predijeron que podían ascender a U$S 100.000 millones de dólares, aunque no está claro qué parte de esa cifra fue calculada para los ataques y qué parte para la reconstrucción. (DPA-Especial-Reuter)
Las protestas antibélicas y las acciones de desobediencia civil en EE.UU. fueron las más importantes desde los tiempos de Vietnam. En Nueva York se produjeron graves incidentes.
Cientos de manifestantes fueron reprimidos con dureza por la policía, que desplazó carros de asalto y decenas de ambulancias. Unas 200.000 personas se movilizaron en una marcha que llegó a alcanzar tres kilómetros.
En San Francisco, devenida centro del movimiento antibelicista, hubo "acciones directas" y enfrentamientos con la policía. Las protestas adoptaron formas de "sentadas" en calles y entradas de edificios estatales en California. En Washington, los militantes se acostaron sobre el asfalto y marcaron con yeso el contorno de sus cuerpos, para luego pintarlos de rojo sangre.
En Europa
En el Hyde Park de Londres, unas 100.000 personas gritaron pidiendo la paz. Un número semejante protestó en París. En Lyon, varias decenas de manifestantes ocuparon pacíficamente durante una hora un restaurante de comida rápida McDonalds en protesta contra "la guerra colonial en Irak". Además, repartieron panfletos en los que se insta a hacer boicot a los productos estadounidenses. Por las calles de Berlín marcharon unas 30.000 personas que, tras pasar cerca de las embajadas de EE.UU. y de Gran Bretaña, se concentraron en la Puerta de Brandeburgo.
Por tercer día consecutivo, más de 20 ciudades españolas fueron ayer escenario de nuevas manifestaciones contra la intervención militar estadounidense-británica en Irak. El viernes, una protesta en Madrid fue dispersada por la policía. El gobierno acusó a minorías violentas por los disturbios generados frente a la Embajada de EE.UU. La Unión de Actores exigió la renuncia del jefe del gobierno, José María Aznar, y condenó la represión policial, que dejó 50 heridos.
Por su parte, 10.000 palestinos marcharon por las calles de Gaza llevando retratos de Saddam. "Con nuestra sangre y nuestras almas los salvaremos, Saddam!", gritaban. (Reuter-DPA-Especial)
La voz firme del Papa
El papa Juan Pablo II, en su primer comentario público sobre las hostilidades en Irak, dijo ayer que la guerra amenazaba a toda la humanidad y que las armas nunca podrán resolver los problemas de la humanidad. "Cuando la guerra, como la de ahora en Irak, amenaza el destino de la humanidad, resulta más urgente para nosotros proclamar, con voz firme y decidida, que la única paz es la construcción de una sociedad más justa y compasiva", dijo el Pontífice. El Papa, en un mensaje a miembros de la estación católica de televisión, sostuvo: "la violencia y las armas nunca pueden resolver los problemas del hombre". (Reuter)
Vuelco de los británicos
Una nueva encuesta arroja que la mayoría de los británicos está a favor de la guerra, lo que significa un gran cambio en la actitud de los británicos desde el inicio del conflicto. 2.116 adultos fueron consultados para este sondeo, realizado en los últimos dos días por el diario "Sunday Times". El 56 % de los encuestados cree que la ofensiva de EE.UU. y Gran Bretaña está justificada. El 36% se opone y el resto está indeciso. Antes de que empezara la guerra, los sondeos daban que el 90% de la población se oponía a un ataque sin una segunda resolución de la ONU. (DPA)
NUEVA YORK.- Desde la Guerra de Secesión hasta la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha pagado el precio de sus conflictos armados con aumentos de impuestos. Sin embargo, el presidente George W. Bush está decidido a cambiar la historia.
"Esto no tiene precedentes. Ir a la guerra y bajar impuestos a la vez, es algo que nunca se hizo", sostuvo Robert Greenstein, director del Centro de Políticas y Prioridades Presupuestarias. A fines de la década del 60, el presidente Lyndon Johnson trató de evitar las subas de impuestos mientras el país luchaba en Vietnam, pero no pudo cerrar las cuentas y terminó por aplicar un tributo especial en 1967.
Muchos economistas dicen que su demora en tomar medidas fue uno de los factores que llevaron al país a una recesión con inflación, a principios de la década de 1970. Bush es aún más ambicioso. No sólo rehúsa subir impuestos, sino que quiere rebajarlos, con una propuesta de recortes valuada en unos U$S 726.000 millones en 11 años.
Las cuentas en rojo no lo amedrentan. La Casa Blanca proyecta un déficit fiscal sin precedentes, de U$S 304.000 millones este año, y más de un billón entre 2004 y 2008. Y los resultados reales seguramente serán peores, ya que estas proyecciones se hicieron sin incluir los costos de la guerra, que nadie puede calcular exactamente. Por eso, expertos afirman que se está hipotecando el futuro. "Esto impone una deuda enorme a la economía, que deberán costear las próximas generaciones", dijo Greenstein.
En cambio, el gobierno cree que una rápida victoria en Irak y la rebaja de impuestos servirán para revivir la confianza, el gasto y el valor de las acciones. De este modo, el crecimiento sería el antídoto para combatir el déficit.
El jefe de la Reserva Federal, Alan Greenspan, apuesta a una guerra corta en Irak. Su cálculo: una campaña militar breve pondría fin a meses de incertidumbre y revitalizaría la economía estadounidense. Como resultado, la Reserva Federal no bajó las tasas de interés el martes pasado, anticipando una economía más fuerte en los meses por delante. Pero algunos economistas ya alertaron que una guerra con Irak no traería un boom económico.
El costo de la guerra sería astronómico -advirtieron- contemplando el despliegue de tropas y el período de reconstrucción. Además, los precios del crudo podrían aumentar aún más si son incendiados los pozos petroleros iraquíes.
El vicepresidente, Dick Cheney, dijo que los estimados varían, ocultando que el gobierno en realidad no tiene un cálculo preciso al respecto. Especialistas del gobierno predijeron que podían ascender a U$S 100.000 millones de dólares, aunque no está claro qué parte de esa cifra fue calculada para los ataques y qué parte para la reconstrucción. (DPA-Especial-Reuter)







