11 Noviembre 2009 Seguir en 
Cuando la música y el paisaje se funden hasta formar una sola armonía, se produce lo que los poetas llaman magia. La misma magia que el fin de semana se vivió en Purmamarca (Jujuy) cuando la Orquesta Sinfónica de la UNT, bajo la dirección de Gustavo Guersman, tocó en el "II Festival de Música Siete Colores, Siete Notas".
La gira de la agrupación comenzó el viernes, con una actuación en la Basílica de San Francisco, en San salvador de Jujuy, que estuvo repleta de público. "Fue realmente conmovedor ver a los jujeños reunidos en tan imponente templo para escucharnos", reconoció Guersman.
Claro que el plato fuerte estuvo reservado para el sábado. Al atardecer, en los jardines del hotel La Comarca, y al pie del cerro de siete colores, los organizadores del encuentro levantaron un imponente escenario de madera que tenía una estructura vidriada. "La intención de esta estructura era, por un lado, proteger del viento y por el otro, permitir que la gente pueda ver atrás del escenario el imponente marco de los cerros. Al mismo tiempo, los paneles de vidrio reflejaban los movimientos de la orquesta a manera de espejo", señaló Guersman. Así, desde las sillas, distribuidas en todos los niveles del jardín, el público pudo disfrutar de una postal única. Desde el escenario, según contaron los músicos, el espectáculo también era imponente, ya que podían observar a cientos de personas ubicadas en los distintos niveles del hotel, separados por canteros de flores, pircas, cardones, antorchas y luces de colores.
El programa
La primera parte del programa incluyó la "Sinfonía Italiana" de Mendelssohn y "Adiós Nonino", de Piazzolla (con arreglos de Gustavo Pláate). Luego, la violinista Virginie Robilliard hizo su aparición desde el sector más elevado del parque y, bajando por un sendero, se ubicó en el escenario para interpretar el "Concierto para violín" de Beethoven. "Se trata de una pieza muy sutil. Probablemente haya sido la primera vez que se la interpretaba al aire libre. Y fue una apuesta arriesgada, porque hubo que colocar amplificación. De todas formas, todo salió a la perfección", contó Guersman.
El concierto finalizó con una ovación para los músicos. Pero aún hubo una sorpresa más, ya que Robilliad interpretó tres bises. Los dos primeros fueron zambas jujeñas. "Ella explicó que, en sus viajes por el mundo, le gusta estar en contacto con la música folclórica de cada lugar porque es ahí donde está el alma de los pueblos", señaló Guersman. Cautivada por la belleza de "Jujuy mujer" y de "Me gusta Jujuy cuando llueve", la violinista las interpretó con una maestría asombrosa, junto al guitarrista Marcelo Lizardo y al percusionista Adolfo Palomino, ambos integrantes de la Sinfónica.
Alrededor de las 21, cuando la temperatura había descendido considerablemente, el concierto llegó a su fin con un "Cumpleaños feliz" interpretado no sólo por los músicos, sino también por el público, para celebrar los 61 años de la orquesta, que se cumplieron precisamente esa noche. El encuentro contó con la presencia de numerosos turistas, argentinos y extranjeros, además de una nutrida comitiva de tucumanos que viajó especialmente para la ocasión. Estuvo también el rector de la UNT, Juan Alberto Cerisola, además de funcionarios de la embajada de Francia y periodistas de todo el país y también del exterior.
La gira de la agrupación comenzó el viernes, con una actuación en la Basílica de San Francisco, en San salvador de Jujuy, que estuvo repleta de público. "Fue realmente conmovedor ver a los jujeños reunidos en tan imponente templo para escucharnos", reconoció Guersman.
Claro que el plato fuerte estuvo reservado para el sábado. Al atardecer, en los jardines del hotel La Comarca, y al pie del cerro de siete colores, los organizadores del encuentro levantaron un imponente escenario de madera que tenía una estructura vidriada. "La intención de esta estructura era, por un lado, proteger del viento y por el otro, permitir que la gente pueda ver atrás del escenario el imponente marco de los cerros. Al mismo tiempo, los paneles de vidrio reflejaban los movimientos de la orquesta a manera de espejo", señaló Guersman. Así, desde las sillas, distribuidas en todos los niveles del jardín, el público pudo disfrutar de una postal única. Desde el escenario, según contaron los músicos, el espectáculo también era imponente, ya que podían observar a cientos de personas ubicadas en los distintos niveles del hotel, separados por canteros de flores, pircas, cardones, antorchas y luces de colores.
El programa
La primera parte del programa incluyó la "Sinfonía Italiana" de Mendelssohn y "Adiós Nonino", de Piazzolla (con arreglos de Gustavo Pláate). Luego, la violinista Virginie Robilliard hizo su aparición desde el sector más elevado del parque y, bajando por un sendero, se ubicó en el escenario para interpretar el "Concierto para violín" de Beethoven. "Se trata de una pieza muy sutil. Probablemente haya sido la primera vez que se la interpretaba al aire libre. Y fue una apuesta arriesgada, porque hubo que colocar amplificación. De todas formas, todo salió a la perfección", contó Guersman.
El concierto finalizó con una ovación para los músicos. Pero aún hubo una sorpresa más, ya que Robilliad interpretó tres bises. Los dos primeros fueron zambas jujeñas. "Ella explicó que, en sus viajes por el mundo, le gusta estar en contacto con la música folclórica de cada lugar porque es ahí donde está el alma de los pueblos", señaló Guersman. Cautivada por la belleza de "Jujuy mujer" y de "Me gusta Jujuy cuando llueve", la violinista las interpretó con una maestría asombrosa, junto al guitarrista Marcelo Lizardo y al percusionista Adolfo Palomino, ambos integrantes de la Sinfónica.
Alrededor de las 21, cuando la temperatura había descendido considerablemente, el concierto llegó a su fin con un "Cumpleaños feliz" interpretado no sólo por los músicos, sino también por el público, para celebrar los 61 años de la orquesta, que se cumplieron precisamente esa noche. El encuentro contó con la presencia de numerosos turistas, argentinos y extranjeros, además de una nutrida comitiva de tucumanos que viajó especialmente para la ocasión. Estuvo también el rector de la UNT, Juan Alberto Cerisola, además de funcionarios de la embajada de Francia y periodistas de todo el país y también del exterior.
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