Los marplatenses enloquecieron con Jack

Furor ante la exhibición de la versión en 3D del clásico de Tim Burton.

11 Noviembre 2009
MAR DEL PLATA.- Aprovechando el furor que ha despertado  la técnica del 3D, los estudios Disney lanzaron esta nueva versión de "El extraño mundo de Jack" ("The nightmare before Christmas"), el clásico estrenado en 1994 en Argentina que fue concebido y producido por Tim Burton y dirigido por Henry Selick. En el marco del Festival de Cine de Mar del Plata, se ofreció una exhibición en trasnoche de la película, y la convocatoria resultó extraordinaria; a medianoche, una gruesa cola de jóvenes espectadores salía del cine Ambassador y atravesaba la peatonal San Martín para extenderse casi hasta la cuadra siguiente. La capacidad de la sala se colmó totalmente, y la expectativa de los presentes se reflejó en los gritos, silbidos y aplausos que saludaron el apagón de las luces de sala, el comienzo de la proyección y la aparición (en sorprendente relieve) de los títulos del filme; y la estruendosa aclamación que acompañó la primera aparición de Jack en la pantalla demuestra que el espigado antihéroe imaginado por Tim Burton ya ha alcanzado la categoría de estrella de rock.
La aplicación de las técnicas de tercera dimensión potencia las virtudes de la alucinante historia de los habitantes del pueblo de Halloween y de Jack Skellington, quien tiene la desgraciada idea de tratar de quebrar la monotonía en la que vive haciéndose cargo de la celebración de la Navidad. La iniciativa resulta un fiasco (secuestro de Santa Claus de por medio) y sólo gracias a la intervención de la sensata muñeca Sally las cosas volverán a su cauce natural. Pero la fantástica historia no es otra cosa que un simple pretexto para dar lugar a una de las más imaginativas galería de personajes, ambientación, puesta en escena y realización que se ha visto en la pantalla. La utilización de la prodigiosa técnica de 3D permite el lucimiento de cada uno de los fantásticos muñecos creados por los realizadores, y realza los hallazgos de los imaginativos fondos de pantalla que sorprenden a cada instante al espectador.
El sonido, que parece surgir de cualquier rincón de la sala, hace un gran aporte a la magnífica ambientación y realza la excelente partitura de Danny Elfman.
Pero los seres humanos somos insaciables: al promediar la exhibición, comenzamos a acostumbrarnos a la extraordinaria profundidad que el 3D le da a cada una de las tomas, y lo que en los primeros minutos deja sin aliento por la sorpresa, termina por hacerse moneda corriente. Por suerte, allí está la imaginación y el talento de la dupla Burton-Selick al frente de un ejército de técnicos, para sostener desde la belleza y la creatividad un espectáculo inolvidable.

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