09 Noviembre 2009 Seguir en 
MIAMI.- Actrices rubias y bellas han abundado en Hollywood desde el cine, pero no muchas de ellas de ascendencia hispana y que pudiéramos llamar superestrellas. Cameron Díaz ha sido una de esas raras excepciones por más de una década.
Por parte de padre, el recordado Emilio Díaz, sangre cubana corre por sus venas; por parte de su madre, Billie, una mezcla de sangre europea y native american. El resultado de esa fusión genética y multicultural es una bendición: una diva que no se puede encasillar o reducir a ningún estereotipo.
La mayoría de las cintas que han convertido a la ex modelo en una rica y famosa artista hollywoodense desde que debutó en la comedia The mask" (1994) -bailando con su coestrella, Jim Carrey, un número musical- han sido comedias y thrillers comerciales que vacilan entre clásicos contemporáneos como "Locos por Mary"(1998), comedias que recaudaron millones de dólares en la taquilla como "Los ángeles de Charlie" (2000).
Clasificar a Díaz como una actriz de filmes mayormente "superficiales'' no sería una evaluación totalmente incorrecta, si nos basamos en entretenimientos ligeros como "My Best Friend's Wedding" (1997), protagonizada por Julia Roberts, a quien le robó la película; el pésimo remake del filme español "Abre los ojos" (1997), titulado "Vanilla Sky" (2001), con Tom Cruise y Penélope Cruz, una vez más robándole la cinta a sus coestrellas; y una de las menos satisfactorias obras de Oliver Stone, "Any Given Sunday" (1999), sobre el deporte del football, que sin ella hubiera sido insoportable. No obstante, también existe la Díaz de obras maestras, como la sátira fantasiosa "Being John Malkovich"(1999), de Spike Jonze, y el violento tour de force que es "Gangster de Nueva York" (2002), de Martin Scorsese. Son las más escasas en su prolífico paso por la gran pantalla, pero representaron promesas de lo que manifestaría en la pantalla en el 2009: el nacimiento de una gran actriz.
Además, si bien su rostro lo puede reconocer cualquiera en el planeta, su voz le abrió otro nicho en la industria cinematográfica gracias a la franquicia de dibujos animados "Shrek" (2001-2007), que ha establecido récords de ganancias multimillonarias en la taquilla global, y en la que ha participado con el personaje de la Princesa Fiona.
Este año ha ocurrido algo quizás inesperado para muchos en la carrera de Díaz: trabajó en una película dramática, "My Sister's Keeper", basada en la novela de Jodi Picoult, en la que interpreta a la madre de tres niños y una de sus dos hijas sufre de una enfermedad incurable, situación que termina en una controversial batalla legal. Es el papel más sustancial y maduro de Díaz -que nació el 30 de agosto de 1972 en San Diego, California- y en el que demuestra que detrás de esa sonrisa de comediante existe una mujer con una inteligencia y sensibilidad admirables. No es el tipo de papel con el que solemos vincularla, y eso es parte del triunfo que ha logrado: una de las más poderosas actuaciones femeninas en lo que va el año, y que no ha dejado de sorprender. (Especial)
Por parte de padre, el recordado Emilio Díaz, sangre cubana corre por sus venas; por parte de su madre, Billie, una mezcla de sangre europea y native american. El resultado de esa fusión genética y multicultural es una bendición: una diva que no se puede encasillar o reducir a ningún estereotipo.
La mayoría de las cintas que han convertido a la ex modelo en una rica y famosa artista hollywoodense desde que debutó en la comedia The mask" (1994) -bailando con su coestrella, Jim Carrey, un número musical- han sido comedias y thrillers comerciales que vacilan entre clásicos contemporáneos como "Locos por Mary"(1998), comedias que recaudaron millones de dólares en la taquilla como "Los ángeles de Charlie" (2000).
Clasificar a Díaz como una actriz de filmes mayormente "superficiales'' no sería una evaluación totalmente incorrecta, si nos basamos en entretenimientos ligeros como "My Best Friend's Wedding" (1997), protagonizada por Julia Roberts, a quien le robó la película; el pésimo remake del filme español "Abre los ojos" (1997), titulado "Vanilla Sky" (2001), con Tom Cruise y Penélope Cruz, una vez más robándole la cinta a sus coestrellas; y una de las menos satisfactorias obras de Oliver Stone, "Any Given Sunday" (1999), sobre el deporte del football, que sin ella hubiera sido insoportable. No obstante, también existe la Díaz de obras maestras, como la sátira fantasiosa "Being John Malkovich"(1999), de Spike Jonze, y el violento tour de force que es "Gangster de Nueva York" (2002), de Martin Scorsese. Son las más escasas en su prolífico paso por la gran pantalla, pero representaron promesas de lo que manifestaría en la pantalla en el 2009: el nacimiento de una gran actriz.
Además, si bien su rostro lo puede reconocer cualquiera en el planeta, su voz le abrió otro nicho en la industria cinematográfica gracias a la franquicia de dibujos animados "Shrek" (2001-2007), que ha establecido récords de ganancias multimillonarias en la taquilla global, y en la que ha participado con el personaje de la Princesa Fiona.
Este año ha ocurrido algo quizás inesperado para muchos en la carrera de Díaz: trabajó en una película dramática, "My Sister's Keeper", basada en la novela de Jodi Picoult, en la que interpreta a la madre de tres niños y una de sus dos hijas sufre de una enfermedad incurable, situación que termina en una controversial batalla legal. Es el papel más sustancial y maduro de Díaz -que nació el 30 de agosto de 1972 en San Diego, California- y en el que demuestra que detrás de esa sonrisa de comediante existe una mujer con una inteligencia y sensibilidad admirables. No es el tipo de papel con el que solemos vincularla, y eso es parte del triunfo que ha logrado: una de las más poderosas actuaciones femeninas en lo que va el año, y que no ha dejado de sorprender. (Especial)
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