Violento asalto a dos ancianos en Tafí Viejo

Los atacaron en su casa, ubicada en pleno centro de la ciudad tucumana. Los ladrones conocían muy bien a sus víctimas. Devolvieron las llaves.

ATEMORIZADOS. Los Monteagudo quedaron marcados por el miedo luego del feroz ataque que sufrieron.
ATEMORIZADOS. Los Monteagudo quedaron marcados por el miedo luego del feroz ataque que sufrieron.
23 Marzo 2003
Dos jóvenes delincuentes asaltaron a una pareja de ancianos, a quienes maniataron y amordazaron el viernes, a las 8 de la mañana, en su casa, ubicada en pleno centro de Tafí Viejo.
"Cuando abrí la puerta (que da a un patio cerrado) aparecieron dos tipos con la cara tapada. Me pusieron algo en la boca y me ataron, dijeron que era un asalto y que no despertara al viejo porque me iban a hacer boleta; luego me tiraron sobre una cama, boca abajo", contó Lilia Meuli de Monteagudo, de 75 años.
Su esposo Santos Alberto Monteagudo, de 77, se despertó cuando estaban atándole las manos. "Me pegaron con una pistola en la cabeza y me ataron también los pies", explicó.
Los ladrones revolvieron todo hasta encontrar unos $ 260 que Monteagudo había separado para pagar el gas, y un revólver que él tenía guardado en un ropero. "Se llevaron hasta las pastillas que tenemos que tomar. Uno me preguntó para qué eran y, cuando le dije que servían para la circulación me dijo que las necesitaba", agregó el hombre.
Meuli de Monteagudo señaló que los delincuentes conocían muy bien a su familia. "Uno me dijo: ?a vos te conozco, tu hija es abogada; si decís algo de esto la vamos a hacer boleta?. Yo temblaba, estaba muy asustada porque tengo problemas de corazón", relató la mujer.
Los Monteagudo viven solos en una casa ubicada en Belgrano al 100, que aparentemente es muy segura por los cerramientos, cerraduras y cadenas que hay en casi todas las puertas.

Anécdotas
El robo, si bien dejó muy atemorizadas las víctimas, aportó algunas comidillas que ahora, ya en calma, les causan gracia. "Agarraron mi afeitadora y, cuando la sacaron del estuche se la ponían en la oreja, creyendo que era un teléfono celular. Después la guardaron y la dejaron tirada en el piso", contó Monteagudo.
Los delincuentes revolvieron todo y escogieron muy bien qué llevarse. "Las pulseras de plata quedaron tiradas en la cama, porque querían de oro, que no tenemos", explicó el hombre.Los ladrones, antes de irse, le pidieron a la mujer las llaves de la puerta delantera. Luego de abrir, regresaron a la vivienda y las dejaron arriba de la mesa. Ningún vecino, según se supo, vio a los ladrones cuando salieron, o al menos no sospecharon nada.
Poco después del atraco, personal al mando del comisario principal Rubén Brito, inició la investigación del hecho y, según trascendió, habría pistas firmes sobre la identidad de los delincuentes.

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