22 Marzo 2003 Seguir en 
Antiguos conflictos familiares desencadenaron ayer un trágico final. En plena calle y frente a sus hijos, Máximo Villa, de 40 años, empleado judicial, apuñaló a su cuñado, Julio César Urraza, un comerciante de 39 años, cuando este último intentaba defender a su hermana, Marcela Urraza (34).
A las 14, después de retirar a su hija de la escuela, Villa fue a dejarla en la casa de su madre (están separados), en Mario Bravo 375, a dos cuadras del parque 9 de Julio. Según varios testigos, la nena bajó llorando del auto de su padre -se supo que hay una antigua enemistad entre sus padres-. En ese momento estaba Julio Urraza en la casa de su hermana, quien al ver lo que ocurría, le habría exigido a Villa que se fuera y que no molestara más a la familia. Los cuñados comenzaron a discutir, tras lo cual se tomaron a los golpes. En un momento de la pelea Villa ingresó a su auto, un Renault 21. De allí extrajo un cuchillo de hoja curva, y lo clavó en el pecho de su cuñado, mientras dos hijos adolescentes de Villa intentaban separarlos.
Mortalmente herido, Urraza caminó unos pasos y cayó en la vereda. Minutos después falleció en el Centro de Salud, donde fue llevado de urgencia. Villa, por su parte, se presentó voluntariamente en la comisaría 11 y por orden judicial fue trasladado a la Brigada de Investigaciones.
Un hombre violento
Marcela Urraza contó que desde hace tiempo está separada de Villa, luego de 16 años de matrimonio, en los que abundan denuncias policiales y judiciales en contra de su marido, por golpizas y agresiones reiteradas.
Manuel Angel Urraza, padre de Marcela y de Julio, destrozado por la muerte de su hijo, afirmó: "debería haber sido yo el que recibió la puñalada y no mi hijo, que sólo quiso defender a su hermana; además era el hombre más bueno del mundo". Con lágrimas en los ojos, el hombre contó que Villa castiga desde hace muchos años a su hija, incluso desde que estaba embarazada del segundo de sus tres hijos. "Un día llegué y encontré a Máximo dándole patadas a Marcela, que tenía una panza de varios meses", contó Manuel Urraza.
Marcela Urraza denunció que hace tiempo que tramita el divorcio, pero que Villa, gracias a sus influencias en la Justicia, demora los trámites. "A tal punto llegó su obsesión por no dejarnos vivir en paz, que se compró un departamento aquí a la vuelta", confesó entre sollozos la mujer.
A las 14, después de retirar a su hija de la escuela, Villa fue a dejarla en la casa de su madre (están separados), en Mario Bravo 375, a dos cuadras del parque 9 de Julio. Según varios testigos, la nena bajó llorando del auto de su padre -se supo que hay una antigua enemistad entre sus padres-. En ese momento estaba Julio Urraza en la casa de su hermana, quien al ver lo que ocurría, le habría exigido a Villa que se fuera y que no molestara más a la familia. Los cuñados comenzaron a discutir, tras lo cual se tomaron a los golpes. En un momento de la pelea Villa ingresó a su auto, un Renault 21. De allí extrajo un cuchillo de hoja curva, y lo clavó en el pecho de su cuñado, mientras dos hijos adolescentes de Villa intentaban separarlos.
Mortalmente herido, Urraza caminó unos pasos y cayó en la vereda. Minutos después falleció en el Centro de Salud, donde fue llevado de urgencia. Villa, por su parte, se presentó voluntariamente en la comisaría 11 y por orden judicial fue trasladado a la Brigada de Investigaciones.
Un hombre violento
Marcela Urraza contó que desde hace tiempo está separada de Villa, luego de 16 años de matrimonio, en los que abundan denuncias policiales y judiciales en contra de su marido, por golpizas y agresiones reiteradas.
Manuel Angel Urraza, padre de Marcela y de Julio, destrozado por la muerte de su hijo, afirmó: "debería haber sido yo el que recibió la puñalada y no mi hijo, que sólo quiso defender a su hermana; además era el hombre más bueno del mundo". Con lágrimas en los ojos, el hombre contó que Villa castiga desde hace muchos años a su hija, incluso desde que estaba embarazada del segundo de sus tres hijos. "Un día llegué y encontré a Máximo dándole patadas a Marcela, que tenía una panza de varios meses", contó Manuel Urraza.
Marcela Urraza denunció que hace tiempo que tramita el divorcio, pero que Villa, gracias a sus influencias en la Justicia, demora los trámites. "A tal punto llegó su obsesión por no dejarnos vivir en paz, que se compró un departamento aquí a la vuelta", confesó entre sollozos la mujer.







