La mano inexistente

El caos que impera en nuestra ciudad crece de manera peligrosa.

22 Marzo 2003
La situación de caos del centro de la ciudad (tantas veces mentada en nuestros comentarios últimos) tiene en estos momentos un aspecto amenazante para la seguridad de los peatones. No puede decirse otra cosa cuando se advierte que, a pesar de las clausuras, muchos vehículos han optado por ingresar contramano a esas cuadras. A veces se trata de taxis o remises que recogen o depositan pasajeros; en otras, son ciclistas y motociclistas que buscan acortar camino.
Como consecuencia, el desprevenido transeúnte que va por la calzada se encuentra, de pronto, ante la súbita necesidad de esquivar un auto, o de evitar ser derribado por algún vehículo de dos ruedas -muchas veces de mensajeros- que zigzaguea en medio de los caminantes. Lo curioso es que estos ingresos a la zona cortada se producen a la vista y paciencia de policías que, teóricamente, están cuidando que se respete el cartel que advierte sobre la interrupción del tránsito.
Nos parece que el poder público debe intervenir sin pérdida de tiempo para modificar de raíz estas situaciones que se desarrollan a diario y que, como decimos, no sólo alimentan el caos sino que generan franco peligro.

Tamaño texto
Comentarios