03 Noviembre 2009 Seguir en 
En la biografía de Pablo Krantz se mezclan con igual intensidad Buenos Aires (su ciudad natal), París (algo así como una musa) y Tucumán, donde nació su padre. De ese cruce de influencias surgió una mezcla de "cantautor de rock" y pop con el escritor: ha editado tres novelas y dos libros de cuentos y tiene editados cuatro discos. Su último álbum, "Les chansons d'amour ont ruiné ma vie" ("Las canciones de amor arruinaron mi vida") salió editado en Francia en 2007 y en Argentina el año pasado. El viernes próximo, en la Sala Ross (Laprida 135), a las 22, Krantz, se presentará por primera vez en Tucumán. Un Tucumán al que él, de chico, llamaba "Micumán", señal de acercamiento a la patria chica paterna.
- ¿Como te definís, en tu eclecticismo?
- Para mí la canción no es una letra musicalizada sino una especie de difícil simbiosis entre letra y música. A la vez, el rock está muy presente en lo que hago. Eso me diferencia de muchos cantautores actuales que vienen más bien de la música popular o del conservatorio. En un diario uruguayo alguna vez me presentaron como "un cantautor de rock". El pop también es muy importante para mí: intento que mi música siempre mantenga la frescura y la inmediatez del rock y el pop.
- ¿Cómo conciliás música con escritura?
- En ambos casos hay un estilo común, basado en cierto tono autobiográfico, mucha ironía y una suerte de "jovial melancolía" que me caracteriza. Lo más difícil es congeniar los tiempos de esas dos actividades, que son muy demandantes (porque además en mis discos yo no sólo canto, sino que grabo y/o produzco casi todos los arreglos).
- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración en la canción francesa?
- Son diversas. Jacques Brel y Georges Brassens por supuesto, pero sobre todo Serge Gainsbourg, que es mi favorito. Además, me gustan muchos cantantes mucho menos conocidos aquí, como por ejemplo Gérard Manset, Renaud o Sylvain Vanot. Tengo también mucha influencia de cantautores anglosajones como Leonard Cohen, Lou Reed, Nick Drake o Jonathan Richman, y de grupos como Violent Femmes, The Pogues, Mercury Rev o Flamin Lips.
- ¿Por qué cantar en Tucumán?
- Mi padre es tucumano y toda mi familia de ese lado de la parentela lo es, de modo que tengo mucha relación afectiva con la ciudad. De hecho, cuando era chico siempre decía "Micumán" para referirme a la provincia. Así que, cuando volví de Francia a fines del 2007 y empecé a presentar este disco en francés por el interior, ir a Tucumán se volvió uno de mis objetivos importantes, y finalmente gracias a la gente de la Sala Ross se volvió posible, con la ayuda también de cantantes como Sebastián Díaz Romero y Ale Kaplan.
- ¿Cómo hacés el puente con tu generación?
- Mi generación tuvo la escasa fortuna de llegar a "edad productiva" en medio de toda la decadencia del país que se dio durante la segunda mitad de los años 90 y que culminó en 2001. Además, hubo una crisis particular del mundillo de la música (relacionada con la anterior, pero independiente) que vio el gran triunfo del así llamado "rock chabón" y (a mi juicio) una gran futbolización/pauperización del rock argentino. Eso hizo que mucha gente (yo incluido) se fuera del país, o que abandonara la música. Así que de mi generación no somos tantos los que seguimos grabando discos y tocando. Ahora me relaciono más bien con músicos más jóvenes, muchas veces de la movida conocida como de "nuevos cantautores". También es verdad que, en mis tiempos, ser cantautor y ser solista era una rareza. Ahora por suerte hay mucha más gente haciendo buenas canciones.
- ¿Como te definís, en tu eclecticismo?
- Para mí la canción no es una letra musicalizada sino una especie de difícil simbiosis entre letra y música. A la vez, el rock está muy presente en lo que hago. Eso me diferencia de muchos cantautores actuales que vienen más bien de la música popular o del conservatorio. En un diario uruguayo alguna vez me presentaron como "un cantautor de rock". El pop también es muy importante para mí: intento que mi música siempre mantenga la frescura y la inmediatez del rock y el pop.
- ¿Cómo conciliás música con escritura?
- En ambos casos hay un estilo común, basado en cierto tono autobiográfico, mucha ironía y una suerte de "jovial melancolía" que me caracteriza. Lo más difícil es congeniar los tiempos de esas dos actividades, que son muy demandantes (porque además en mis discos yo no sólo canto, sino que grabo y/o produzco casi todos los arreglos).
- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración en la canción francesa?
- Son diversas. Jacques Brel y Georges Brassens por supuesto, pero sobre todo Serge Gainsbourg, que es mi favorito. Además, me gustan muchos cantantes mucho menos conocidos aquí, como por ejemplo Gérard Manset, Renaud o Sylvain Vanot. Tengo también mucha influencia de cantautores anglosajones como Leonard Cohen, Lou Reed, Nick Drake o Jonathan Richman, y de grupos como Violent Femmes, The Pogues, Mercury Rev o Flamin Lips.
- ¿Por qué cantar en Tucumán?
- Mi padre es tucumano y toda mi familia de ese lado de la parentela lo es, de modo que tengo mucha relación afectiva con la ciudad. De hecho, cuando era chico siempre decía "Micumán" para referirme a la provincia. Así que, cuando volví de Francia a fines del 2007 y empecé a presentar este disco en francés por el interior, ir a Tucumán se volvió uno de mis objetivos importantes, y finalmente gracias a la gente de la Sala Ross se volvió posible, con la ayuda también de cantantes como Sebastián Díaz Romero y Ale Kaplan.
- ¿Cómo hacés el puente con tu generación?
- Mi generación tuvo la escasa fortuna de llegar a "edad productiva" en medio de toda la decadencia del país que se dio durante la segunda mitad de los años 90 y que culminó en 2001. Además, hubo una crisis particular del mundillo de la música (relacionada con la anterior, pero independiente) que vio el gran triunfo del así llamado "rock chabón" y (a mi juicio) una gran futbolización/pauperización del rock argentino. Eso hizo que mucha gente (yo incluido) se fuera del país, o que abandonara la música. Así que de mi generación no somos tantos los que seguimos grabando discos y tocando. Ahora me relaciono más bien con músicos más jóvenes, muchas veces de la movida conocida como de "nuevos cantautores". También es verdad que, en mis tiempos, ser cantautor y ser solista era una rareza. Ahora por suerte hay mucha más gente haciendo buenas canciones.
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