Varias columnas blindadas de Estados Unidos y Gran Bretaña se internaron profundamente, sin mayor resistencia, en Irak

Estados Unidos, que enfrentaba sólo resistencia esporádica, dijo que esperaba lograr su meta de derrocar a Saddam Hussein

21 Marzo 2003
SUR DE IRAQ.- Oficiales de Estados Unidos y Gran Bretaña pronosticaron el viernes una rápida victoria después de que varias columnas blindadas de ambos países se internaron profundamente, sin mayor resistencia, en Iraq y se apoderaron de instalaciones petroleras vitales.
Estados Unidos, que enfrentaba sólo resistencia esporádica, dijo que esperaba lograr su meta de derrocar al presidente Saddam Hussein sin desatar todo su poder de fuego.
Iraq ridiculizó la posibilidad de una rápida victoria de su enemigo y dijo que los invasores no saldrían del país con vida. Las fuerzas iraquíes tienen garantizada la victoria, sostuvo el viernes el ministro del Interior, Mahmoud Diyab al-Ahmed, en una conferencia de prensa, mientras blandía un rifle de asalto.
El corresponsal de Reuters Luke Baker, quien se encuentra con la 3ra División de Infantería estadounidense, dijo que su columna había avanzado al menos 150 kilómetros dentro de Iraq hasta el viernes por la mañana y que seguía rumbo norte hacia Bagdad.
Comandos británicos transportados por barco capturaron la península de Faw en el extremo sur de Iraq y tomaron el control de instalaciones petroleras clave, pero los marines estadounidenses enfrentaron mayor resistencia en el puerto iraquí de Umm Qasr, en la frontera kuwaití, dijo Gran Bretaña.
Los marines, parte de una fuerza liderada por Gran Bretaña, lograron izar la bandera estadounidense en el área del puerto de la ciudad, pero todavía combatían para asegurar todo el pueblo.
Cientos de iraquíes se rindieron. Algunos murieron en combate. En el llamado bando aliado, ocho británicos y cuatro estadounidenses se convirtieron en las primeras bajas de guerra de las fuerzas invasoras al estrellarse su helicóptero.
Los vehículos militares estadounidenses estaban el viernes atravesando el desierto y pasaron junto a campos petroleros, donde el reportero de Reuters Sean Maguire vio inmensas llamas y humo. El ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, dijo que las tropas iraquíes habían prendido fuego a unos 30 pozos petroleros.
"No hubo disparos. Tenían un camino abierto", dijo el corresponsal Sean Maguire, quien se desplazaba con una larga columna de vehículos militares del Primer Regimiento de la Infantería de Marina.
Sin embargo, el corresponsal Adrian Croft, con una unidad de marines diferente, dijo que las tropas enfrentaron resistencia por dos horas apenas entraron en Iraq, con fuego de misiles antitanques y armas de infantería. La unidad volvió a avanzar después de pedir respaldo de la artillería británica.
Las imágenes de la televisión en vivo mostraron unidades de tanques avanzando sobre la arena sin señales de fuerzas iraquíes, en lo que parecía ser un movimiento de flanqueo a través del desierto, evadiendo las ciudades en los valles del Tigris y Eufrates.
A la pregunta de cuándo llegarían las tropas invasoras a la capital iraquí, un portavoz británico, el capitán de grupo Al Lockwood, dijo a los periodistas: "Si fuera apostador, que no lo soy, apostaría a que en los próximos tres o cuatro días".
Pero en una conferencia de prensa, el ministro iraquí de Información, Saeed al-Sahaf, dijo que la invasión fracasará. "No dejaremos que salgan del pantano en que han entrado. Encontrarán la muerte", declaró.
Bagdad se encontraba en calma el viernes, el día sagrado musulmán, después de que una segunda ronda de misiles crucero llovió durante la noche sobre la ciudad, tras el ataque inicial de la mañana del jueves.
Uno de los blancos del ataque de misiles fue el extenso complejo de palacios de Hussein en Bagdad en las riberas del río Tigris. Otro albergaba una oficina del viceprimer ministro Tareq Aziz.
Las ruinas de un complejo usado por el hijo menor y aparente heredero de Hussein, Qusay, todavía estaba humeando después de 24 horas.
Pero Sahaf dijo que Hussein y su familia se encontraban a salvo y restó importancia a las especulaciones en Occidente de que habría muerto en el ataque.
En Washington, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo que Estados Unidos aún tenía esperanzas de poder evitar una guerra en gran escala para derrocar a Hussein y destruir los presuntos arsenales iraquíes de armas prohibidas."La presión sobre el régimen iraquí continúa", dijo Rumsfeld, al señalar que Washington espera que caiga "sin toda la fuerza y la furia de una guerra".
La enérgica oposición a la guerra en todo el mundo no daba señales de apaciguarse. El presidente ruso, Vladimir Putin, quien ha buscado, junto con los líderes de Francia y Alemania, detener el conflicto, lo llamó "una fuente potencial de inestabilidad para otras regiones".
Miles de manifestantes se lanzaron a las calles de Australia, Egipto y Yemen, tras protestas masivas en varios países el jueves.
La invasión marca la primera puesta en práctica de una nueva doctrina estratégica estadounidense de ataques preventivos contra todo país que considere una amenaza. Washington acusa a Iraq de ocultar armas de exterminio, algo que Bagdad niega.
El asalto de los comandos de la Real Marina británica a la península de al-Faw comenzó antes del amanecer con un ataque aéreo y anfibio sobre la costa para asegurar los principales oleoductos de Iraq.
Numerosos iraquíes se han rendido. "Hay tipos saliendo por todas partes", dijo el coronel Steve Cox, comandante de la fuerza de desembarco, al corresponsal de Reuters Peter Graff a bordo del portaaviones Ark Royal.
Las imágenes de televisión mostraron a desmoralizados iraquíes vestidos de civil, aparentemente soldados, mientras se rendían a los comandos británicos en una carretera. Un comandante británico dijo que al menos otros 250 se entregaron a los marines de Estados Unidos.
Hoon dijo, sin embargo, que en Umm Qasr Iraq estaba ofreciendo "seria resistencia". "Los iraquíes no están simplemente rindiéndose como sugirieron algunos comentaristas que harían. Nuestras fuerzas están combatiendo", dijo a la televisión británica.
Las fuerzas británicas sostuvieron que su objetivo era capturar el puerto de Basora, la segunda ciudad iraquí en importancia, para abrirlo a los suministros de ayuda humanitaria.
En el norte de Iraq, un reportero del canal de televisión Al-Jazeera, de Qatar, dijo que la ciudad de Mosul fue sacudida por explosiones, pero no hubo confirmación inmediata de una versión de la BBC de que las fuerzas especiales de Estados Unidos habrían capturado pozos petroleros en Kirkuk.En un nuevo revés para los planes de Washington de entrar en el norte de Iraq, el uso del espacio aéreo turco por parte de aviones estadounidenses, aunque fue aprobado por el Parlamento de Ankara, seguía congelado por desacuerdos sobre los términos del convenio, dijeron fuentes de la cancillería turca. (Reuter)

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