A todos aquellos que durante años sólo se dedicaron a sabotear -o demorar- su conformación con el único afán de posibilitar la designación de jueces subrogantes digitados por los poderes políticos, el Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) comenzó a demostrarles sus bondades. En tiempos de dominios hegemónicos y monocromáticos, resulta alentadora la creación de una suerte de parlamento pluriestamental -aún sin el equilibrio necesario- en el que todos los sectores involucrados con el quehacer judicial puedan seleccionar de forma transparente y rigurosa, a partir del mérito (y no del dedo), a los futuros jueces.
Lamentablemente, el alperovichismo volvió a demostrar que no conoce de generosidades institucionales. A sabiendas de la poca trascendencia que revestirá el cargo de vicepresidente del Consejo Asesor de la Magistratura, igual lo disputó y lo consiguió (para la legisladora oficialista Carolina Vargas Aignasse), en vez de ofrendarlo al único representante legislativo de la oposición (Esteban Jerez).
Lo llamativo -o no- es que los dos consejeros por los jueces (Eudoro Albo y Mirtha Ibáñez) se alinearon al oficialismo, incluso en una cuestión nimia que no incomodaba a este y pese a que Jerez proviene del Poder Judicial. En el caso de Gandur -un hombre de memoria larga- parecen haber incidido ciertos recuerdos del paso del ahora legislador Jerez por la Fiscalía Anticorrupción cuando él era titular de la Corte Suprema de Justicia. Sea como fuere, el CAM dio el primer paso en pos de una nueva cultura institucional.
Lamentablemente, el alperovichismo volvió a demostrar que no conoce de generosidades institucionales. A sabiendas de la poca trascendencia que revestirá el cargo de vicepresidente del Consejo Asesor de la Magistratura, igual lo disputó y lo consiguió (para la legisladora oficialista Carolina Vargas Aignasse), en vez de ofrendarlo al único representante legislativo de la oposición (Esteban Jerez).
Lo llamativo -o no- es que los dos consejeros por los jueces (Eudoro Albo y Mirtha Ibáñez) se alinearon al oficialismo, incluso en una cuestión nimia que no incomodaba a este y pese a que Jerez proviene del Poder Judicial. En el caso de Gandur -un hombre de memoria larga- parecen haber incidido ciertos recuerdos del paso del ahora legislador Jerez por la Fiscalía Anticorrupción cuando él era titular de la Corte Suprema de Justicia. Sea como fuere, el CAM dio el primer paso en pos de una nueva cultura institucional.








