30 Octubre 2009 Seguir en 
Tanto la víctima como el agresor -cualquiera sea la forma de ataque: sexual, físico, etcétera- necesitan que exista una asunción de culpas, un señalamiento de responsabilidad y un castigo.
Si la Justicia considera que un acusado cometió el hecho, la condena le permite comprender que existe una norma. Así, entiende que hay un "otro", que su acto es reprochable por la sociedad. Mientras no exista proceso, creerá que es dueño de hacer lo que quiera.
En cuanto a la víctima, el desarrollo de una causa judicial le ofrece, en algún sentido, un aspecto sanador. La libera en parte del estigma sufrido.
Lo ideal sería que en los casos de delitos sexuales lleguen a debate oral lo más rápido posible. La angustia y el padecimiento que experimentan quienes sufren estos ataques es terrible. Muchas son las mujeres que jamás superan estas vivencias. No logran conformar una relación estable con una persona del sexo opuesto y su autoestima puede quedar desvalorizada.
Las consecuencias que tienen esto hechos muchas veces son subestimadas por todos: por la sociedad, por la propia familia de la víctima, e incluso por la Justicia. Muchos son los casos de parientes que fuerzan a la persona a "dar vuelta la página". Pero todo queda dentro. Por ello, es fundamental el tratamiento y la asistencia de un especialista. Esto debe ser hablado, porque, tarde o temprano, las secuelas pueden estallar.
Si la Justicia considera que un acusado cometió el hecho, la condena le permite comprender que existe una norma. Así, entiende que hay un "otro", que su acto es reprochable por la sociedad. Mientras no exista proceso, creerá que es dueño de hacer lo que quiera.
En cuanto a la víctima, el desarrollo de una causa judicial le ofrece, en algún sentido, un aspecto sanador. La libera en parte del estigma sufrido.
Lo ideal sería que en los casos de delitos sexuales lleguen a debate oral lo más rápido posible. La angustia y el padecimiento que experimentan quienes sufren estos ataques es terrible. Muchas son las mujeres que jamás superan estas vivencias. No logran conformar una relación estable con una persona del sexo opuesto y su autoestima puede quedar desvalorizada.
Las consecuencias que tienen esto hechos muchas veces son subestimadas por todos: por la sociedad, por la propia familia de la víctima, e incluso por la Justicia. Muchos son los casos de parientes que fuerzan a la persona a "dar vuelta la página". Pero todo queda dentro. Por ello, es fundamental el tratamiento y la asistencia de un especialista. Esto debe ser hablado, porque, tarde o temprano, las secuelas pueden estallar.
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