08 Octubre 2009 Seguir en 
NUEVA YORK.- Sigourney Weaver llamó la atención del público en 1979 en el papel de la astronauta Ellen Ripley en el clásico de ciencia ficción "Alien, el octavo pasajero". Tres décadas más tarde, ha demostrado su talento actoral en más de 50 filmes. Como su colega Meryl Streep, con quien se formó en la Universidad de Yale, hasta el día de hoy no se puede quejar por la falta de papeles. Tan sólo en los últimos dos años participó en siete producciones de cine y televisión.
Hoy esta neoyorquina de origen, quien se mantuvo siempre fiel a su ciudad natal, festeja su cumpleaños 60. ¿Una fecha que preferiría ignorar? ¡De ninguna manera! "Me gusta cumplir años. Me resulta interesante", dice la estrella de cine en entrevistas. "Con más edad valoramos más lo que tenemos. Eso ayuda a vivir el presente, en vez de derrochar energías anhelando alguna otra cosa", dijo.
Weaver está casada desde hace 25 años con el director de teatro Jim Simpson. La pareja tiene una hija, Charlotte, de 19 años.
A pesar de su altura, de casi 1,80 metros, le encantan los zapatos de tacón alto. Gracias a un programa de gimnasia su figura luce tan atlética como antes. ¿El secreto de su buen aspecto? "Pienso que la alegría de vivir preserva la belleza", dice la estadounidense con la melena color castaño a la francesa. Weaver es hija de un gran directivo de la televisión, el ex presidente de la red de emisoras estadounidense NBC.
Su madre, la actriz británica Elizabeth Inglis, le transmitió la actitud positiva y el pragmatismo. En vez de ayudarla en sus comienzos, los padres hicieron todo lo posible por mantener a su hija lejos del cine. "Es que conocían el negocio demasiado bien", señaló una vez.
Tras estudiar literatura en la elitista universidad de Stanford y en la escuela de artes dramáticas de Yale, Weaver se abrió camino con 28 años por su propia cuenta.
Consagración
Woody Allen le dio un ínfimo papel en "Annie Hall" (1977). Aparecía en pantalla apenas seis segundos. Comenzó a trabajar en Broadway, pero tuvo escaso éxito allí.
Finalmente el director de culto Ridley Scott ("Blade Runner") la catapultó a la fama. "Alien, el octavo pasajero" hizo de la actriz de 29 años una estrella de acción femenina. También en las tres siguientes entregas de la saga de ciencia ficción Sigourney Weaver interpretó a la astronauta Ripley en una nave espacial intergaláctica amenazada por un monstruo reptil.
Los críticos elogiaron a la novata por su inteligencia, su valentía y su "sex appeal". Según los medios estadounidenses el director Scott quiere rodar la quinta parte de Alien próximamente e intenta atraer a Weaver para el papel protagónico.
Para uno de sus últimos filmes, "Snow Cake", permaneció durante meses entre autistas con el fin de estudiar su comportamiento. (DPA)
Hoy esta neoyorquina de origen, quien se mantuvo siempre fiel a su ciudad natal, festeja su cumpleaños 60. ¿Una fecha que preferiría ignorar? ¡De ninguna manera! "Me gusta cumplir años. Me resulta interesante", dice la estrella de cine en entrevistas. "Con más edad valoramos más lo que tenemos. Eso ayuda a vivir el presente, en vez de derrochar energías anhelando alguna otra cosa", dijo.
Weaver está casada desde hace 25 años con el director de teatro Jim Simpson. La pareja tiene una hija, Charlotte, de 19 años.
A pesar de su altura, de casi 1,80 metros, le encantan los zapatos de tacón alto. Gracias a un programa de gimnasia su figura luce tan atlética como antes. ¿El secreto de su buen aspecto? "Pienso que la alegría de vivir preserva la belleza", dice la estadounidense con la melena color castaño a la francesa. Weaver es hija de un gran directivo de la televisión, el ex presidente de la red de emisoras estadounidense NBC.
Su madre, la actriz británica Elizabeth Inglis, le transmitió la actitud positiva y el pragmatismo. En vez de ayudarla en sus comienzos, los padres hicieron todo lo posible por mantener a su hija lejos del cine. "Es que conocían el negocio demasiado bien", señaló una vez.
Tras estudiar literatura en la elitista universidad de Stanford y en la escuela de artes dramáticas de Yale, Weaver se abrió camino con 28 años por su propia cuenta.
Consagración
Woody Allen le dio un ínfimo papel en "Annie Hall" (1977). Aparecía en pantalla apenas seis segundos. Comenzó a trabajar en Broadway, pero tuvo escaso éxito allí.
Finalmente el director de culto Ridley Scott ("Blade Runner") la catapultó a la fama. "Alien, el octavo pasajero" hizo de la actriz de 29 años una estrella de acción femenina. También en las tres siguientes entregas de la saga de ciencia ficción Sigourney Weaver interpretó a la astronauta Ripley en una nave espacial intergaláctica amenazada por un monstruo reptil.
Los críticos elogiaron a la novata por su inteligencia, su valentía y su "sex appeal". Según los medios estadounidenses el director Scott quiere rodar la quinta parte de Alien próximamente e intenta atraer a Weaver para el papel protagónico.
Para uno de sus últimos filmes, "Snow Cake", permaneció durante meses entre autistas con el fin de estudiar su comportamiento. (DPA)







