28 Septiembre 2009 Seguir en 
MADRID.- Sus películas son tan dramáticas y poco convencionales como su biografía. Satanismo, violencia y huida: a Roman Polanski no le gusta hablar sobre su vida. Pero sus obras lo hacen por él.
Incluso el rodaje del clásico de Charles Dickens "Oliver Twist", de 2005, cuenta con elementos autobiográficos. Porque la niñez de este cineasta franco-polaco no fue menos trágica que la de aquel huérfano. Su madre murió en el campo de concentración de Auschwitz. Y él sobrevivió tras su huída del ghetto de Cracovia viviendo con unos campesinos.
En los filmes de este director que parece mucho más joven se habla de personas en manos de lo malvado, ya sea en el mundo de sus temores o en la vida real. Igual que él, que en 1969 perdió a su mujer, Sharon Tate, embarazada de ocho meses, al ser asesinada de forma terrible por seguidores de la secta de Charles Manson en Los Angeles. Después de ese crimen, las películas de Polanski se volvieron aún más crueles y sangrientas. "Si hubiese rodado una comedia me habrían acusado de insensible", declaró Polanski.
Así, "Macbeth" se convirtió, después de su película de culto "El bebé de Rosemary", en una obra que termina en sangre y locura. También fue un hito para el cine negro sin contemplaciones "Barrio Chino", de 1974, nominada a varios Oscar. En "El pianista", también muy premiada, el pasado volvió a alcanzar a este director nacido en 1933 en París. En esta historia con claros tintes autobiográficos, Polanski se esconde tras la vida real del pianista polaco Wladyslaw Szpilman, quien espera en constante estado de terror y de hambre el final de la guerra. En esta película el director -que escribió que muchos ven en él a un enano malvado y depravado- reelabora el trauma de su niñez. (DPA)
Incluso el rodaje del clásico de Charles Dickens "Oliver Twist", de 2005, cuenta con elementos autobiográficos. Porque la niñez de este cineasta franco-polaco no fue menos trágica que la de aquel huérfano. Su madre murió en el campo de concentración de Auschwitz. Y él sobrevivió tras su huída del ghetto de Cracovia viviendo con unos campesinos.
En los filmes de este director que parece mucho más joven se habla de personas en manos de lo malvado, ya sea en el mundo de sus temores o en la vida real. Igual que él, que en 1969 perdió a su mujer, Sharon Tate, embarazada de ocho meses, al ser asesinada de forma terrible por seguidores de la secta de Charles Manson en Los Angeles. Después de ese crimen, las películas de Polanski se volvieron aún más crueles y sangrientas. "Si hubiese rodado una comedia me habrían acusado de insensible", declaró Polanski.
Así, "Macbeth" se convirtió, después de su película de culto "El bebé de Rosemary", en una obra que termina en sangre y locura. También fue un hito para el cine negro sin contemplaciones "Barrio Chino", de 1974, nominada a varios Oscar. En "El pianista", también muy premiada, el pasado volvió a alcanzar a este director nacido en 1933 en París. En esta historia con claros tintes autobiográficos, Polanski se esconde tras la vida real del pianista polaco Wladyslaw Szpilman, quien espera en constante estado de terror y de hambre el final de la guerra. En esta película el director -que escribió que muchos ven en él a un enano malvado y depravado- reelabora el trauma de su niñez. (DPA)
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