11 Septiembre 2009 Seguir en 
Unas 200 personas marcharon ayer alrededor de la plaza Urquiza y se apostaron frente a la sede penal de Tribunales, por calle Laprida al 1.000, para reclamar por la liberación de René Auvieux. El comerciante está detenido e imputado de estrago doloso por la tragedia producida el 20 de julio.
Esa tarde, una plancha a vapor explotó en la lavandería de calle Santiago del Estero al 1.400. Según las pericias, la tapa del pesado cilindro metálico golpeó a Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25. Los jóvenes murieron en el acto. Días después, debido a las graves quemaduras que habían sufrido durante el siniestro, perdieron la vida Lucía del Carmen Pérez, de 45 años, y Mariana Indiana Raspari, de 40. Las pericias solicitadas por el fiscal Guillermo Herrera arrojaron como resultado que la explosión fue consecuencia de la falta de mantenimiento en las planchas. Por este y otros motivos, el fiscal le imputó a Auvieux el delito de estrago doloso, que prevé penas de entre ocho y 20 años de prisión. Herrera, además, solicitó la detención y la prisión preventiva del acusado.
"Hacemos esta marcha para apoyar al señor Auvieux. El nos brindó nuestras fuentes de trabajo, y hoy eso peligra. Además, lo conocemos desde hace varios años, y sabemos qué clase de persona es", indicó Eduardo Díaz, encargado de la lavandería. Luego, agregó: "uno entiende el dolor de quienes perdieron un familiar. Pero no se pueden mezclar estas cosas. Lo que pasó fue un accidente". "Son varios los objetivos de esta marcha. Uno es apoyarlo a mi marido en este momento, y pedir por él. Además, tenemos una nota firmada por más de mil personas que se identifican con esto. Tenemos la intención de que la reciba el juez (Víctor Manuel Pérez)", dijo Isabel de Auvieux, esposa del imputado. La mujer agregó: "no creo que sea necesario que él permanezca detenido. En ningún momento dio a entender que podía fugarse. El no tuvo intenciones de provocar esta tragedia, que fue un accidente". "Mi marido es un hombre de bien que siempre se esforzó por sus empleados, por su empresa que siempre hizo lo mejor por ellos", aseguró la mujer. "Tenemos una pena enorme por la pérdida de los empleados, a quienes nosotros también queríamos mucho. Creo que somos tan víctimas de este episodio como ellos. Nos duele en el alma lo que pasó", agregó.
"Yo perdí a mi sobrino Javier en el accidente, y me duele en el alma. Pero lamentablemente hay que seguir. Yo hago esto porque es lo que siento y creo que es justo", dijo Julio Lizárraga, empleado de Auvieux. "No temo que ocurra otro accidente", finalizó.
Esa tarde, una plancha a vapor explotó en la lavandería de calle Santiago del Estero al 1.400. Según las pericias, la tapa del pesado cilindro metálico golpeó a Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25. Los jóvenes murieron en el acto. Días después, debido a las graves quemaduras que habían sufrido durante el siniestro, perdieron la vida Lucía del Carmen Pérez, de 45 años, y Mariana Indiana Raspari, de 40. Las pericias solicitadas por el fiscal Guillermo Herrera arrojaron como resultado que la explosión fue consecuencia de la falta de mantenimiento en las planchas. Por este y otros motivos, el fiscal le imputó a Auvieux el delito de estrago doloso, que prevé penas de entre ocho y 20 años de prisión. Herrera, además, solicitó la detención y la prisión preventiva del acusado.
"Hacemos esta marcha para apoyar al señor Auvieux. El nos brindó nuestras fuentes de trabajo, y hoy eso peligra. Además, lo conocemos desde hace varios años, y sabemos qué clase de persona es", indicó Eduardo Díaz, encargado de la lavandería. Luego, agregó: "uno entiende el dolor de quienes perdieron un familiar. Pero no se pueden mezclar estas cosas. Lo que pasó fue un accidente". "Son varios los objetivos de esta marcha. Uno es apoyarlo a mi marido en este momento, y pedir por él. Además, tenemos una nota firmada por más de mil personas que se identifican con esto. Tenemos la intención de que la reciba el juez (Víctor Manuel Pérez)", dijo Isabel de Auvieux, esposa del imputado. La mujer agregó: "no creo que sea necesario que él permanezca detenido. En ningún momento dio a entender que podía fugarse. El no tuvo intenciones de provocar esta tragedia, que fue un accidente". "Mi marido es un hombre de bien que siempre se esforzó por sus empleados, por su empresa que siempre hizo lo mejor por ellos", aseguró la mujer. "Tenemos una pena enorme por la pérdida de los empleados, a quienes nosotros también queríamos mucho. Creo que somos tan víctimas de este episodio como ellos. Nos duele en el alma lo que pasó", agregó.
"Yo perdí a mi sobrino Javier en el accidente, y me duele en el alma. Pero lamentablemente hay que seguir. Yo hago esto porque es lo que siento y creo que es justo", dijo Julio Lizárraga, empleado de Auvieux. "No temo que ocurra otro accidente", finalizó.







