11 Septiembre 2009 Seguir en 
Es viejito y presumido. Colorido como las chivas caribeñas. Tiene las formas de un tren, pero no necesita vías para circular. Dos veces al día sale repleto de turistas. Los pasajeros son jubilados, como la mayoría de los visitantes que llegan a Las Termas de Río Hondo. Se llama "El santiagueño" y la clave de su éxito está en el guía, Sergio, que en todo el viaje despliega la información con humor.
"Este tren tiene el sistema de frenos abs. A veces frena; a veces no...", dice apenas se pone en marcha. "Este dique fue construido por una empresa italo-argentina. Los italianos construyeron el 95% del dique y los argentinos hicieron esta calle que llamamos Los Pocitos", cuenta, mientras el vehículo intenta en vano esquivar los baches del camino. "Por favor tengan a mano el DNI para poder reconocer después los cuerpos", agrega en medio de las risas de los jubilados. "A su derecha están los chalets", relata. Todos miran al costado, pero sólo se ven ranchos a la vera del río Dulce. "Es la feria artesanal -agrega-. Aquí pueden gastar hasta 700 dólares por persona -dice sonriente-. Luego se pone serio y explica: "en esta feria hay productos regionales". Hace un breve silencio y sigue su libreto. "El 90% son productos regionales... regionales de Taiwán, de China, de Japón, de Indonesia", detalla con gracia.
El boleto cuesta $ 10 por pasajero y el recorrido por toda la ciudad dura casi dos horas.
"Este tren tiene el sistema de frenos abs. A veces frena; a veces no...", dice apenas se pone en marcha. "Este dique fue construido por una empresa italo-argentina. Los italianos construyeron el 95% del dique y los argentinos hicieron esta calle que llamamos Los Pocitos", cuenta, mientras el vehículo intenta en vano esquivar los baches del camino. "Por favor tengan a mano el DNI para poder reconocer después los cuerpos", agrega en medio de las risas de los jubilados. "A su derecha están los chalets", relata. Todos miran al costado, pero sólo se ven ranchos a la vera del río Dulce. "Es la feria artesanal -agrega-. Aquí pueden gastar hasta 700 dólares por persona -dice sonriente-. Luego se pone serio y explica: "en esta feria hay productos regionales". Hace un breve silencio y sigue su libreto. "El 90% son productos regionales... regionales de Taiwán, de China, de Japón, de Indonesia", detalla con gracia.
El boleto cuesta $ 10 por pasajero y el recorrido por toda la ciudad dura casi dos horas.







