11 Septiembre 2009 Seguir en 
La realidad se ha vuelto absurda, y allí lo trágico se convierte en grotesco; lo sagrado en profano; lo ficcional en histórico y lo masculino en femenino. Con estas palabras define Manuel Maccarini su obra "Peces muertos (en el Río de la Plata)", que se estrenará mañana a las 22 en El árbol de Galeano, en Rivadavia 435.
Las interpretaciones estarán a cargo de Susana Martínez, Damián Carabajal, Sergio Domínguez, Sergio Aguilar y Luis Diez. El vestuario es de Sergio Gatica y la dirección general de Maccarini. En "Peces Muertos", Pedro y Pablo son dos hombres marginales que ingresan a una pestilente y herrumbrosa bodega de un buque de pesca. Allí se encontrarán con Juanita y el Amarillo, que les develarán una porosa realidad, bajo el orden de Papi. Son invitados a embarcarse y a navegar. Pero en aquel lugar, el aparente realismo de la situación se condensa y los significados se desplazan, relató el dramaturgo. "Se trata de una metáfora irónica y grotesca sobre el apocalipsis, donde Pedro y Pablo navegan por el mar de una aparente realidad virtualizada", añade el autor.
"Desde la puesta en escena se ha enunciado a la metateatralidad y se ha dicho que, en su polisemia, la obra contiene tres niveles de sentido: lo anecdótico fabular, lo histórico referencial y lo religioso bíblico (que a su vez remiten a la consabida fórmula: real-simbólico-imaginario). En este armado, la actuación es la clave articular", explica Maccarini.
Manuel Maccarini es egresado de la Carrera de Dirección Teatral del Conservatorio Nacional de Arte Dramático (Buenos Aires). Desde 1971 es autor de 50 títulos entre obras originales, versiones libres y adaptaciones.
Ha recibido numerosos premios y distinciones por su producción literaria.
Las interpretaciones estarán a cargo de Susana Martínez, Damián Carabajal, Sergio Domínguez, Sergio Aguilar y Luis Diez. El vestuario es de Sergio Gatica y la dirección general de Maccarini. En "Peces Muertos", Pedro y Pablo son dos hombres marginales que ingresan a una pestilente y herrumbrosa bodega de un buque de pesca. Allí se encontrarán con Juanita y el Amarillo, que les develarán una porosa realidad, bajo el orden de Papi. Son invitados a embarcarse y a navegar. Pero en aquel lugar, el aparente realismo de la situación se condensa y los significados se desplazan, relató el dramaturgo. "Se trata de una metáfora irónica y grotesca sobre el apocalipsis, donde Pedro y Pablo navegan por el mar de una aparente realidad virtualizada", añade el autor.
"Desde la puesta en escena se ha enunciado a la metateatralidad y se ha dicho que, en su polisemia, la obra contiene tres niveles de sentido: lo anecdótico fabular, lo histórico referencial y lo religioso bíblico (que a su vez remiten a la consabida fórmula: real-simbólico-imaginario). En este armado, la actuación es la clave articular", explica Maccarini.
Manuel Maccarini es egresado de la Carrera de Dirección Teatral del Conservatorio Nacional de Arte Dramático (Buenos Aires). Desde 1971 es autor de 50 títulos entre obras originales, versiones libres y adaptaciones.
Ha recibido numerosos premios y distinciones por su producción literaria.







