Un fanático secuestró un avión para enviar un "mensaje divino"
El individuo decía ser un pastor religioso y exigía hablar con el presidente Calderón. El Boeing 737, con 104 pasajeros, había salido de Cancún rumbo a la capital. Orden de dar siete vueltas alrededor del aeropuerto. Antecedentes penales.
10 Septiembre 2009 Seguir en 
MEXICO DF.- Un avión de Aeroméxico con 104 pasajeros a bordo fue secuestrado ayer por un fanático religioso que amenazaba con hacer estallar la aeronave, pero policías lo detuvieron cuando aterrizó en la capital mexicana una vez que pasajeros y tripulantes fueron liberados ilesos. Canales de televisión transmitieron en vivo cuando el avión fue rodeado por policías con armas largas, camionetas y hasta helicópteros.
En un operativo que duró pocos minutos, las fuerzas de seguridad ingresaron en el Boeing 737 poco después de que pasajeros bajaron a la pista, y luego salieron escoltando a varias personas sospechosas y las introdujeron en camiones policiales. Poco después, todos, a excepción del secuestrador, fueron liberados.
Siete giros
El vuelo 576 había partido del balneario Cancún cuando fue secuestrado por un hombre de origen boliviano que dijo ser un pastor con una "revelación divina". Bajo la amenaza de hacer estallar la aeronave, José Flores había ordenado que el piloto sobrevolara siete veces el aeropuerto, y también demandaba la presencia del presidente, Felipe Calderón, una vez en tierra, para advertirle sobre un terremoto. "Según sus dichos, tenía una revelación divina que implicaba para México una amenaza de terremoto", comentó el secretario de Seguridad, Genaro García.
En medio del vuelo, los pilotos, que no sobrevolaron el aeropuerto como exigía Flores, hablaron a la torre de control para avisar del secuestro y dos horas después aterrizaron en el aeropuerto Benito Juárez, donde la policía esperaba en la pista. Mientras, Calderón se reunía con su consejo de seguridad en la Casa de Gobierno.
"Cristo viene pronto"
Se descubrió posteriormente que en la aeronave no había artefactos explosivos. En el equipaje del hombre sólo se halló un aparato que simulaba una bomba. De complexión robusta, el sonriente secuestrador, que tiene antecedentes penales en Bolivia por robo a mano armada y es drogadicto, según García, declaró a la prensa: "Cristo viene pronto, estamos viviendo lo último de lo último".
Según las autoridades, Flores, que reside hace años en México, no pudo ingresar a la cabina del piloto. Muchos a bordo no se enteraron de la situación hasta que aterrizaron. Y después bajaron del avión en calma, incluso con su equipaje de mano, para abordar ómnibus del aeropuerto. "Realmente no supimos lo que pasó", dijo la pasajera Rocío García a la cadena Televisa. "Nos avisaron por los altavoces del avión sobre la situación", agregó. "Nos dimos cuenta que estaba secuestrado el avión cuando vimos las camionetas de la policía federal preventiva", relató por su parte Adriana Romero, otra pasajera. El aeropuerto de la capital mexicana funcionó todo el tiempo con normalidad; incluso el presidente Calderón despegó, minutos después de controlada la situación, rumbo al sudeste del país. (Reuters)
En un operativo que duró pocos minutos, las fuerzas de seguridad ingresaron en el Boeing 737 poco después de que pasajeros bajaron a la pista, y luego salieron escoltando a varias personas sospechosas y las introdujeron en camiones policiales. Poco después, todos, a excepción del secuestrador, fueron liberados.
Siete giros
El vuelo 576 había partido del balneario Cancún cuando fue secuestrado por un hombre de origen boliviano que dijo ser un pastor con una "revelación divina". Bajo la amenaza de hacer estallar la aeronave, José Flores había ordenado que el piloto sobrevolara siete veces el aeropuerto, y también demandaba la presencia del presidente, Felipe Calderón, una vez en tierra, para advertirle sobre un terremoto. "Según sus dichos, tenía una revelación divina que implicaba para México una amenaza de terremoto", comentó el secretario de Seguridad, Genaro García.
En medio del vuelo, los pilotos, que no sobrevolaron el aeropuerto como exigía Flores, hablaron a la torre de control para avisar del secuestro y dos horas después aterrizaron en el aeropuerto Benito Juárez, donde la policía esperaba en la pista. Mientras, Calderón se reunía con su consejo de seguridad en la Casa de Gobierno.
"Cristo viene pronto"
Se descubrió posteriormente que en la aeronave no había artefactos explosivos. En el equipaje del hombre sólo se halló un aparato que simulaba una bomba. De complexión robusta, el sonriente secuestrador, que tiene antecedentes penales en Bolivia por robo a mano armada y es drogadicto, según García, declaró a la prensa: "Cristo viene pronto, estamos viviendo lo último de lo último".
Según las autoridades, Flores, que reside hace años en México, no pudo ingresar a la cabina del piloto. Muchos a bordo no se enteraron de la situación hasta que aterrizaron. Y después bajaron del avión en calma, incluso con su equipaje de mano, para abordar ómnibus del aeropuerto. "Realmente no supimos lo que pasó", dijo la pasajera Rocío García a la cadena Televisa. "Nos avisaron por los altavoces del avión sobre la situación", agregó. "Nos dimos cuenta que estaba secuestrado el avión cuando vimos las camionetas de la policía federal preventiva", relató por su parte Adriana Romero, otra pasajera. El aeropuerto de la capital mexicana funcionó todo el tiempo con normalidad; incluso el presidente Calderón despegó, minutos después de controlada la situación, rumbo al sudeste del país. (Reuters)
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