"Ninguna condena me devolverá a María Marta"
Juan Arias presenciará desde las 9 el juicio por el crimen de su hermana, y tendrá a pocos metros de distancia al imputado, Pablo Amín. El acusado ya confesó el brutal homicidio, perpetrado en 2007 en un hotel de la capital. "El ya tenía esta película armada".
07 Septiembre 2009 Seguir en 
Ansiedad. Temor. Dolor. Preocupación. Un sinfín de sensaciones embarga a Juan Manuel Arias. Hoy, el hombre llegará desde Santiago del Estero para presenciar el juicio por el terrible crimen de su hermana, María Marta Arias, en el que deberá declarar como testigo. Por primera vez desde el ataque, perpetrado en octubre de 2007, Arias y su familia se verán cara a cara con el confeso autor del homicidio y único acusado, Pablo Antonio Amín. "Sabemos que él ya lo tenía todo planeado desde antes de llegar a Tucumán", afirmó el hermano de María Marta, en diálogo con LA GACETA.
- ¿Cómo cree que terminará el debate?
- Lo que esperamos es que se haga justicia, que este hombre reciba la condena que se merece. Es difícil llegar a un concepto de justicia, porque ninguna condena me devolverá a María Marta. Aunque se pueden evitar otros crímenes de esta índole si hay una sentencia ejemplificadora por parte de los jueces. Uno sabe que este tipo no puede recibir menos de 20 años de prisión, pero por cómo hizo lo que hizo deberían darle perpetua.
- ¿Cree que Amín es inimputable o que se trata de una estrategia?
- El ya sabía que iba a armar todo este circo. Porque eso del supuesto brote psicótico no cierra por ningún lado. El día del homicidio, tuvo una reunión para la empresa para la cual trabajaba y justo después de eso se empieza a comportar extraño. ¿Cómo puede una persona que no está en su sano juicio recordar tantos pormenores previos a semejante ataque? El se acuerda hasta de cuánto le costó el café y a qué línea de colectivos se subió, según lo que dijo cuando declaró. Pero ya tenía toda la película armada en la cabeza.
- ¿Sospechaban ustedes que él podía hacer eso?
- No. Nadie presagiaba este desenlace. Si mi hermana se sintió amenazada por él, no nos dijo nada. Quizás no tuvo el valor y él pudo planificar todo en silencio. No tenemos en claro si él ya no estaba contento con la vida que llevaba junto a María Marta. Sé que en un momento él dijo algo así como que iba a atacar a la hija de un matrimonio que había viajado con ellos a Tucumán y que luego iba a matar a mi hermana. Pero ya desde un par de meses antes del crimen se había comenzado a comportar de manera extraña con nosotros. Mis hermanos habían dejado de comprarle el producto que él vendía por una cuestión económica y, desde entonces, él no fue el mismo.
- ¿Tuvieron la oportunidad de verlo otra vez?
- No. Es la primera vez que lo veremos desde lo que pasó. Vamos a tener una mezcla de emociones muy fuertes. No siento temor de lo que pueda hacerme, pero me preocupa porque sé que va a provocarnos a mí y a mis hermanos. Con gestos, con palabras, con lo que pueda. Nosotros vamos a tratar de no mirarlo, pero sabemos que va a ser difícil no hacerlo.
- ¿Temen a la posibilidad de que quede libre o de que vaya a un hospicio?
- Estamos intranquilos. Tenemos mucha incertidumbre. Si él llega a ir a un hospital, lo más probable es que esté un tiempo no muy largo y se escape para terminar su labor. Es decir, para tomar revancha contra nuestra familia o contra quienes lo abandonaron. Si no, va a desaparecer. Nosotros sabemos que no está loco, así que todo esto puede ser parte de su plan.
- El ya confesó el crimen, pero ¿qué puede haberlo llevado a cometerlo?
- Todavía no nos explicamos el por qué con exactitud. Creo que mató a mi hermana porque la odiaba desde pequeña. El la conocía desde que ella tenía 11 años, porque estudiaban inglés en el mismo instituto, y desde entonces estaba detrás de ella. María Marta no le daba bolilla, porque este tipo ya era conflictivo. Lo echaron en tercer año por haber lastimado a un chico. Ya pesaba como 100 kilos. Pero mi hermana era una persona de corazón abierto, y no se fijaba en lo físico. Tenía buen corazón y perdonaba muchas cosas. El guardaba este rechazo desde el principio. Cuando se pusieron de novios, no me gustó para nada. Hoy lo pienso, y creo que si hubiese sido un hermano de carácter más fuerte mi hermana estaría viva y ni siquiera se hubiera casado con ese infeliz. Pasa que yo la veía feliz, y pensaba que quizás estaba equivocado.
Las claves del caso
La llegada.- El sábado 27 de octubre de 2007, Pablo Amín y su esposa, María Marta Arias, llegaron desde Santiago del Estero y se alojaron en un cuarto del hotel Catalinas Park, que está frente al parque 9 de Julio.
Conferencia.- Durante la mañana, Amín participó de un evento organizado por una firma para la cual trabajaba.
Conductas extrañas.- Luego de la conferencia, el joven de entonces 25 años comenzó a actuar de una forma que llamó la atención de los investigadores. Entre otras cosas, se hizo tomar fotografías en una iglesia y luego bebió agua bendita.
Arresto.- Tras esos incidentes, fue arrestado por personal de Patrulla Urbana. Amín se había abalanzado sobre el patrullero y los policías lo demoraron por hacer disturbios en la vía pública. Tras esto, fue llevado a un hospital. Un médico lo examinó y le dio el alta.
Regreso al hotel.- Es un misterio lo que sucedió entre la noche del 27 de octubre y las primeras horas de la madrugada siguiente. Lo cierto es que, según su confesión, Amín mutiló a su pareja y la mató. Dijo haber escuchado voces en su cabeza que le indicaron que actuara de esa forma.
Detenido.- Luego del brutal crimen, el santiagueño fue sorprendido por personal del hotel arrastrando el cuerpo de su esposa por las escaleras del edificio. Los testigos señalaron que el hombre actuaba de forma muy agresiva; estaba desnudo y tenía manchas de sangre en todo su cuerpo.
Día clave.- La fiscala Adriana Reinoso Cuello, a cargo del caso, solicitó varias pericias. Especialistas determinaron que Amín podía ser juzgado y fue llevado desde el hospital Obarrio a Villa Urquiza, donde permanece detenido. Hoy será juzgado por la sala II de la Cámara Penal, compuesta por Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Emilio Páez de la Torre. Marta Jerez de Rivadeneira será la fiscala.
- ¿Cómo cree que terminará el debate?
- Lo que esperamos es que se haga justicia, que este hombre reciba la condena que se merece. Es difícil llegar a un concepto de justicia, porque ninguna condena me devolverá a María Marta. Aunque se pueden evitar otros crímenes de esta índole si hay una sentencia ejemplificadora por parte de los jueces. Uno sabe que este tipo no puede recibir menos de 20 años de prisión, pero por cómo hizo lo que hizo deberían darle perpetua.
- ¿Cree que Amín es inimputable o que se trata de una estrategia?
- El ya sabía que iba a armar todo este circo. Porque eso del supuesto brote psicótico no cierra por ningún lado. El día del homicidio, tuvo una reunión para la empresa para la cual trabajaba y justo después de eso se empieza a comportar extraño. ¿Cómo puede una persona que no está en su sano juicio recordar tantos pormenores previos a semejante ataque? El se acuerda hasta de cuánto le costó el café y a qué línea de colectivos se subió, según lo que dijo cuando declaró. Pero ya tenía toda la película armada en la cabeza.
- ¿Sospechaban ustedes que él podía hacer eso?
- No. Nadie presagiaba este desenlace. Si mi hermana se sintió amenazada por él, no nos dijo nada. Quizás no tuvo el valor y él pudo planificar todo en silencio. No tenemos en claro si él ya no estaba contento con la vida que llevaba junto a María Marta. Sé que en un momento él dijo algo así como que iba a atacar a la hija de un matrimonio que había viajado con ellos a Tucumán y que luego iba a matar a mi hermana. Pero ya desde un par de meses antes del crimen se había comenzado a comportar de manera extraña con nosotros. Mis hermanos habían dejado de comprarle el producto que él vendía por una cuestión económica y, desde entonces, él no fue el mismo.
- ¿Tuvieron la oportunidad de verlo otra vez?
- No. Es la primera vez que lo veremos desde lo que pasó. Vamos a tener una mezcla de emociones muy fuertes. No siento temor de lo que pueda hacerme, pero me preocupa porque sé que va a provocarnos a mí y a mis hermanos. Con gestos, con palabras, con lo que pueda. Nosotros vamos a tratar de no mirarlo, pero sabemos que va a ser difícil no hacerlo.
- ¿Temen a la posibilidad de que quede libre o de que vaya a un hospicio?
- Estamos intranquilos. Tenemos mucha incertidumbre. Si él llega a ir a un hospital, lo más probable es que esté un tiempo no muy largo y se escape para terminar su labor. Es decir, para tomar revancha contra nuestra familia o contra quienes lo abandonaron. Si no, va a desaparecer. Nosotros sabemos que no está loco, así que todo esto puede ser parte de su plan.
- El ya confesó el crimen, pero ¿qué puede haberlo llevado a cometerlo?
- Todavía no nos explicamos el por qué con exactitud. Creo que mató a mi hermana porque la odiaba desde pequeña. El la conocía desde que ella tenía 11 años, porque estudiaban inglés en el mismo instituto, y desde entonces estaba detrás de ella. María Marta no le daba bolilla, porque este tipo ya era conflictivo. Lo echaron en tercer año por haber lastimado a un chico. Ya pesaba como 100 kilos. Pero mi hermana era una persona de corazón abierto, y no se fijaba en lo físico. Tenía buen corazón y perdonaba muchas cosas. El guardaba este rechazo desde el principio. Cuando se pusieron de novios, no me gustó para nada. Hoy lo pienso, y creo que si hubiese sido un hermano de carácter más fuerte mi hermana estaría viva y ni siquiera se hubiera casado con ese infeliz. Pasa que yo la veía feliz, y pensaba que quizás estaba equivocado.
Las claves del caso
La llegada.- El sábado 27 de octubre de 2007, Pablo Amín y su esposa, María Marta Arias, llegaron desde Santiago del Estero y se alojaron en un cuarto del hotel Catalinas Park, que está frente al parque 9 de Julio.
Conferencia.- Durante la mañana, Amín participó de un evento organizado por una firma para la cual trabajaba.
Conductas extrañas.- Luego de la conferencia, el joven de entonces 25 años comenzó a actuar de una forma que llamó la atención de los investigadores. Entre otras cosas, se hizo tomar fotografías en una iglesia y luego bebió agua bendita.
Arresto.- Tras esos incidentes, fue arrestado por personal de Patrulla Urbana. Amín se había abalanzado sobre el patrullero y los policías lo demoraron por hacer disturbios en la vía pública. Tras esto, fue llevado a un hospital. Un médico lo examinó y le dio el alta.
Regreso al hotel.- Es un misterio lo que sucedió entre la noche del 27 de octubre y las primeras horas de la madrugada siguiente. Lo cierto es que, según su confesión, Amín mutiló a su pareja y la mató. Dijo haber escuchado voces en su cabeza que le indicaron que actuara de esa forma.
Detenido.- Luego del brutal crimen, el santiagueño fue sorprendido por personal del hotel arrastrando el cuerpo de su esposa por las escaleras del edificio. Los testigos señalaron que el hombre actuaba de forma muy agresiva; estaba desnudo y tenía manchas de sangre en todo su cuerpo.
Día clave.- La fiscala Adriana Reinoso Cuello, a cargo del caso, solicitó varias pericias. Especialistas determinaron que Amín podía ser juzgado y fue llevado desde el hospital Obarrio a Villa Urquiza, donde permanece detenido. Hoy será juzgado por la sala II de la Cámara Penal, compuesta por Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Emilio Páez de la Torre. Marta Jerez de Rivadeneira será la fiscala.








