07 Septiembre 2009 Seguir en 
Es posible que una persona intente engañar a un tribunal aduciendo enfermedades mentales. Eso es lo que se denomina beneficio por simulación.
Por ejemplo, un paciente puede haber sufrido un accidente que le produjo la fractura de una pierna. Cuando se enfrenta a la junta médica, conociendo la situación, aduce que la lesión no le permite hacer nada. Es ahí donde se ponen en juego la capacidad y la experiencia de los médicos. La persona es sometida a entrevistas y se puede saber hasta qué punto está simulando. Incluso, los especialistas cuentan con tests y otros recursos.
Hace algún tiempo, fui convocada para trabajar en el caso de una persona que había sido declarada inimputable por una causa iniciada por tentativa de homicidio. Cuando revisé el expediente, llegamos a la conclusión de que no era así, pues podía manejarse perfectamente. Esa persona tuvo que ir a la cárcel y no a un hospital.
Por ejemplo, un paciente puede haber sufrido un accidente que le produjo la fractura de una pierna. Cuando se enfrenta a la junta médica, conociendo la situación, aduce que la lesión no le permite hacer nada. Es ahí donde se ponen en juego la capacidad y la experiencia de los médicos. La persona es sometida a entrevistas y se puede saber hasta qué punto está simulando. Incluso, los especialistas cuentan con tests y otros recursos.
Hace algún tiempo, fui convocada para trabajar en el caso de una persona que había sido declarada inimputable por una causa iniciada por tentativa de homicidio. Cuando revisé el expediente, llegamos a la conclusión de que no era así, pues podía manejarse perfectamente. Esa persona tuvo que ir a la cárcel y no a un hospital.








