Un paseo en unimog para descubrir aromas, paisajes y dulces de zanahoria

La travesía comienza en una fábrica de utilitarios de cerámica con diseños precolombinos; sigue por el cementerio de la villa de Tafí; avanza hasta una mina de cuarzo y llega hasta una granja ecológica. Video

A PLENO SOL. Imponente, el dique La Angostura, se muestra calmo ante los ojos de los turistas. Llamas, artesanías y piedras de cuarzo se pueden ver en una excursión por el valle de Tafí. En el vehículo caben 17 pasajeros y un guía.la gaceta / OSVALDO RIPOLL
A PLENO SOL. Imponente, el dique La Angostura, se muestra calmo ante los ojos de los turistas. Llamas, artesanías y piedras de cuarzo se pueden ver en una excursión por el valle de Tafí. En el vehículo caben 17 pasajeros y un guía.la gaceta / OSVALDO RIPOLL
04 Septiembre 2009
Es como en un viaje de egresados, pero con un gustito especial, porque la mayoría de los pasajeros hace tiempo que dejó las aulas y los apuntes. Subir la unimog para una excursión por el valle de Tafí es lo más parecido a una fiesta de colegiales montados a un vehículo portentoso y que, por su condición de 4x4, no tiene obstáculos que puedan detenerlo.
Suele trepar por las piedras enormes como un tractor, acelera su marcha por el río cristalino como si fuese una canoa, sale a escalar por las empinadas pendientes de los caminos enripiados como un atleta sin límites, y avanza en zig zag como una culebra desesperada. La excursión, que dura unas tres horas, comienza en el centro tafinisto, en la avenida Presidente Perón. Por una escalera metálica, adherida al unimog, los pasajeros suben a la parte más alta del vehículo con capacidad para un grupo de 17 pasajeros.
Cuando se pone en marcha, el unimog tiene un andar lento, como en el arranque del paseo en la montaña rusa, pero todos saben que una vez que empiece a pisar el camino enripiado habrá movimientos, aceleraciones, subidas y bajadas, todo en medio de las risas de algunos, las carcajadas de otros y los gritos de algunas mujeres, porque el camión parece quebrarse no en cuatro, sino en ocho partes para seguir el trayecto en perfecto equilibrio por las siluetas de la montaña.
Tras un corto recorrido de cinco minutos se llega a la primera parada en Los Suris, un taller de artesanías en cerámica. En el local se respira el aroma de la arcilla seca, mientras Rosa González explica en detalles cómo se fabrican los utilitarios y los decorativos con diseños precolombinos desde que se moldean hasta que salen del horno de barro con una cocción que les da una firmeza casi eterna.
En el paseo no hay música, pero arriba todo es una fiesta. El unimog serpentea por el río, mientras los pasajeros se divierten con los cambios de posición del vehículo que sortea una roca gigante, pero con tanta suavidad como si estuviese encima de una pelota de tenis.
Al costado del río Tafí, aparece una montaña rosada, cerca de Las Pircas. La segunda parada es una mina de cuarzo, un mineral de una dureza tal que puede rayar el acero y tiene una luminosidad que parece competir con el sol. Ahora, en ese yacimiento está prohibida la extracción del mineral por tratarse de una reserva protegida. Doña Hortensia, una mujer que vive en la falda de la montaña supervisa con ojos de puma que no aparezcan los intrusos.
Antes de llegar al cementerio está "Ojo de Agua", un pequeño poblado llamado así porque las vertientes de agua brotan por todos lados formando lagunas que, desde las alturas, parece la mirada cristalina de la naturaleza.
La última parada es en la gran ecológica "Campo del Molino", donde se respira el aire campestre mezclado entre el perfume de las flores y la fragancia de los dulces artesanales que maduran a fuego lento.
En el amplio patio de césped, cerca del molino de viento, Roberto Zonca prepara un abono orgánico en base a la lombricultura. Esa producción se utiliza comúnmente en la elaboraciónd de alimento balanceado. Al bajar del unimog, los turistas reciben bocaditos con varios dulces que son un manjar. La degustación incluye mermeladas de arándano y de frambuesa y de zanhoria con limón. Al final, un cafecito al aire libre suena reconfortante antes de la siesta para luego emprender el viaje de regreso a la villa.



Bordear el río
$ 60 cuesta -por persona, incluido menores- la travesía de tres horas en unimog por el río Tafí y el cerro El Pelao. El mínimo es seis personas y, a medida, que el grupo se agranda puede haber descuentos de hasta el 10%.

Ruinas de Quilmes

$ 175 cuesta -por persona- la visita en unimog a la imponente ciudad de los indios Quilmes, uno de los últimos vestigios de esa famosa cultura indígena. La firma "La Cumbre" ofrece el recorrido que dura unas ocho horas.

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