El violador de Jaycee había sido condenado a 50 años de cárcel

Detalles de la vida del "monstruo de California". En 1977 fue sentenciado por violación. Debía salir en libertad en 2027, pero lo hizo en 1988 y en 1991 secuestró a la niña.

03 Septiembre 2009
SAN FRANCISCO, California.- La policía continúa registrando la casa de Phillip Garrido, el raptor y violador de Jaycee Dugard, con quien durante 18 años de cautiverio tuvo dos hijas, mientras se conocen más detalles del espeluznante caso. Son muchos los interrogantes que rodean aún la vida del "monstruo de California". La imagen de Garrido ha dado la vuelta al mundo desde que fue detenido la semana pasada por haber secuestrado a Jaycee en 1991, cuando esta tenía 11 años, de violarla y mantenerla retenida junto a las dos hijas nacidas de esos abusos en el patio trasero de su casa durante 18 años. Para la justicia ya era conocido, pues fue condenado por otra violación en 1977.
El testimonio de Garrido, de 58 años en aquel juicio ha servido ahora para conocer detalles de su personalidad. También han sido reveladoras las declaraciones de la primera esposa, que lo describe como una fiera iracunda y un drogadicto. Una imagen muy distinta de la que el propio Garrido mostraba en un blog que escribió a lo largo de dos años y en otros documentos que presentó ante el FBI días antes de ser arrestado por violación y secuestro. En esos escritos habla de su lucha contra los impulsos sexuales, y asevera que había logrado controlar el deseo y las fantasías. Al parecer, su terapia consistía en mirar a las mujeres atractivas pero prohibirse a sí mismo cualquier acto en contra de ellas. "Me di cuenta de que no necesitaba hacer las cosas que antes me parecían tan fantásticas y estimulantes", escribe Garrido, que se presentaba lleno de remordimientos. Su intención declarada era compartir los métodos con los que logró "la salvación" para ayudar a otros criminales. El mismo cometió uno en 1976, cuando secuestró a Katie Hall, de 25 años, la trasladó a un depósito y la violó durante horas. Un policía descubrió el escondite y Katie logró escapar. Todavía hoy está convencida de que Garrido la iba a matar. Y todo ocurrió porque el agresor no pudo contener sus impulsos, según explicó después al  juez. "Tenía una fantasía irrefrenable", dijo. La influencia del alucinógeno LSD le llevaba a acercarse a colegios para contemplar a niñas de siete años.
La gran pregunta
Lo importante es esclarecer por qué falló un sistema judicial que dejó que Garrido saliera en libertad y no controló sus pasos. El "monstruo de California" fue condenado a 50 años de prisión en 1977. Debía cumplir al menos tres cuartas partes de esa condena, pero salió en libertad 11 años después y tres más tarde secuestró a Jaycee. (DPA)

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