03 Septiembre 2009 Seguir en 
En una época donde el cine parece tener ojos solo para la tecnología en 3D, Haya Miyazaki trae la historia de Ponyo en acuarela y pastel. Sosuke, un niño de apenas cinco años (y a quien Miyazaki ha dado vida basándose en su propio hijo cuando tenía esa edad), vive con su madre en una bellísima casa en un acantilado. Un día en que se disponía a jugar en la playa con su pequeño barco de juguete encuentra un pececillo medio muerto de quien se encariñará y bautizará como Ponyo en relación a su aparente carácter mágico que el niño ya puede testimoniar tras la curación de un dedo lastimado. Ponyo es, en realidad, una niña pez que viaja en una medusa, y se ha escapado de su hogar. Ambos, pronto se enamorarán, y aunque Ponyo quiera convertirse en humana, el padre del pequeño la devolverá al mar.








