31 Agosto 2009 Seguir en 
TOKIO.- Japón, la segunda economía del mundo, comienza una nueva era política: el opositor Partido Democrático de Japón (PDJ) de Yukio Hatoyama venció holgadamente en las legislativas celebradas ayer y desbancó al Partido Democrático Liberal (PDL) del primer ministro Taro Aso, según las primeras cifras del escrutinio.
Hatoyama, de 62 años, se convertirá así en el nuevo jefe de gobierno de Japón (el 14 de setiembre), después de más de medio siglo de hegemonía ininterrumpida del PDL y con una participación récord de votantes, el 70% de los 110 millones habilitados para sufragar.
"Creo que los resultados electorales reflejan el enojo de los votantes sobre la coalición gobernante", señaló Hatoyama tras conocer los resultados.
Al PDL se lo acusa desde hace años de una mala gestión, del estancamiento económico y de diversos escándalos. Con el recuento casi finalizado, el partido de Hatoyama tenía mayoría absoluta con al menos 300 de los 480 escaños que integran la poderosa Dieta, el Parlamento. La abultada derrota de ayer el primer ministro Aso anunció su renuncia a la presidencia del PDL
Con el PDJ llega al gobierno de Japón un partido que carece de experiencia. Fundado en 1998, la formación está integrada por antiguos miembros del PDL, socialdemócratas y ex sindicalistas. Hatoyama prometió acabar con la era de "una política irresponsable de burócratas".
El PDJ asegura además que ayudará a los más afectados por la crisis: familias con niños, pensionistas, desempleados y agricultores. Durante la campaña electoral anunció un aumento del subsidio por hijo y el fin de las tasas para las escuelas superiores, así como la creación de un sueldo mínimo para los agricultores o una pensión mínima.
Expertos consideran que apenas se puede financiar este costoso plan social, en parte porque Japón es el país más endeudado en sus cuentas públicas entre los países industrializados. No obstante, los economistas no descartan que lleguen fuertes impulsos a la economía japonesa.
En cuanto a la política exterior y de seguridad, politólogos apuntan que se podría dar un cambio de perspectiva (el PDJ fue poco preciso). Hatoyama quiere mejorar las relaciones con los vecinos asiáticos y que la seguridad del país sea menos dependiente de EEUU. Los analistas no descartan que se produzcan tensiones en el futuro con Washington.
El PDL, fundado en 1955, condujo a Japón tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial hacia el bienestar y la estabilidad, pero implantó a su vez una economía de amiguismo que dio paso a casos de corrupción. Hoy, uno de cada tres empleos en Japón es un contrato y el desempleo creció a cifras récord que remiten a la posguerra. Se suma que perdió protagonismo a nivel mundial. China podría ocupar su lugar como segunda potencia económica en 2010. (DPA)
Hatoyama, de 62 años, se convertirá así en el nuevo jefe de gobierno de Japón (el 14 de setiembre), después de más de medio siglo de hegemonía ininterrumpida del PDL y con una participación récord de votantes, el 70% de los 110 millones habilitados para sufragar.
"Creo que los resultados electorales reflejan el enojo de los votantes sobre la coalición gobernante", señaló Hatoyama tras conocer los resultados.
Al PDL se lo acusa desde hace años de una mala gestión, del estancamiento económico y de diversos escándalos. Con el recuento casi finalizado, el partido de Hatoyama tenía mayoría absoluta con al menos 300 de los 480 escaños que integran la poderosa Dieta, el Parlamento. La abultada derrota de ayer el primer ministro Aso anunció su renuncia a la presidencia del PDL
Con el PDJ llega al gobierno de Japón un partido que carece de experiencia. Fundado en 1998, la formación está integrada por antiguos miembros del PDL, socialdemócratas y ex sindicalistas. Hatoyama prometió acabar con la era de "una política irresponsable de burócratas".
El PDJ asegura además que ayudará a los más afectados por la crisis: familias con niños, pensionistas, desempleados y agricultores. Durante la campaña electoral anunció un aumento del subsidio por hijo y el fin de las tasas para las escuelas superiores, así como la creación de un sueldo mínimo para los agricultores o una pensión mínima.
Expertos consideran que apenas se puede financiar este costoso plan social, en parte porque Japón es el país más endeudado en sus cuentas públicas entre los países industrializados. No obstante, los economistas no descartan que lleguen fuertes impulsos a la economía japonesa.
En cuanto a la política exterior y de seguridad, politólogos apuntan que se podría dar un cambio de perspectiva (el PDJ fue poco preciso). Hatoyama quiere mejorar las relaciones con los vecinos asiáticos y que la seguridad del país sea menos dependiente de EEUU. Los analistas no descartan que se produzcan tensiones en el futuro con Washington.
El PDL, fundado en 1955, condujo a Japón tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial hacia el bienestar y la estabilidad, pero implantó a su vez una economía de amiguismo que dio paso a casos de corrupción. Hoy, uno de cada tres empleos en Japón es un contrato y el desempleo creció a cifras récord que remiten a la posguerra. Se suma que perdió protagonismo a nivel mundial. China podría ocupar su lugar como segunda potencia económica en 2010. (DPA)
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