30 Agosto 2009 Seguir en 
SAN FRANCISCO, California.- Phillip Garrido, de 84 años, y su mujer, Nancy, de 54, acusados de secuestrar a una niña de 11 años y de mantenerla oculta durante 18 años, se declararon inocentes de una decena de acusaciones ante un tribunal. Entre tanto, la policía revisa la casa de la pareja en busca de evidencias relacionadas con asesinatos de 10 prostitutas en la década de 1990.
Garrido y su esposa deben responder a 29 acusaciones criminales, que incluyen secuestro con propósitos sexuales, obligar a un niño a cometer actos lascivos y violación. Ninguno de ellos habló ante la corte. Sus declaraciones fueron presentadas por sus abogados. Garrido, un violador convicto que ha estado en prisión, no mostró emociones ni dio señales de arrepentimiento. En cambio, Nancy mantuvo su cabeza baja y lloró ante el tribunal.
La policía se disculpó por no haber seguido una pista anónima en 2006, que pudo haberlos llevado hasta donde se hallaba Jaycee Dugard, que fue secuestrada cuando se dirigía a una parada de ómnibus escolar cerca de su casa en South Lake Tahoe, en 1991. Hace tres años, un vecino llamó a la policía y denunció que Garrido era un sicópata con adicciones sexuales que tenía niños en su casa. Cuando un oficial fue a la vivienda, habló con Garrido en el patio delantero, pero no ingresó a la propiedad. Ni siquiera estaba al tanto de que el individuo tenía antecedentes por delitos sexuales, aún cuando está incluido en una base pública de datos pública.
Jaycee, hoy de 29 años, vivió su cautiverio en tiendas de campaña y cobertizos en el patio de la casa de Garrido, que la violó frecuentemente y tuvo dos hijas con ella, hoy de 11 y 15 años. El caso recuerda el caso de Elizabeth Smart, una adolescente que en 2002 fue raptada a punta de navaja desde su dormitorio en Salt Lake City por un vagabundo, que se decía profeta, y su esposa. (Reuters)
Garrido y su esposa deben responder a 29 acusaciones criminales, que incluyen secuestro con propósitos sexuales, obligar a un niño a cometer actos lascivos y violación. Ninguno de ellos habló ante la corte. Sus declaraciones fueron presentadas por sus abogados. Garrido, un violador convicto que ha estado en prisión, no mostró emociones ni dio señales de arrepentimiento. En cambio, Nancy mantuvo su cabeza baja y lloró ante el tribunal.
La policía se disculpó por no haber seguido una pista anónima en 2006, que pudo haberlos llevado hasta donde se hallaba Jaycee Dugard, que fue secuestrada cuando se dirigía a una parada de ómnibus escolar cerca de su casa en South Lake Tahoe, en 1991. Hace tres años, un vecino llamó a la policía y denunció que Garrido era un sicópata con adicciones sexuales que tenía niños en su casa. Cuando un oficial fue a la vivienda, habló con Garrido en el patio delantero, pero no ingresó a la propiedad. Ni siquiera estaba al tanto de que el individuo tenía antecedentes por delitos sexuales, aún cuando está incluido en una base pública de datos pública.
Jaycee, hoy de 29 años, vivió su cautiverio en tiendas de campaña y cobertizos en el patio de la casa de Garrido, que la violó frecuentemente y tuvo dos hijas con ella, hoy de 11 y 15 años. El caso recuerda el caso de Elizabeth Smart, una adolescente que en 2002 fue raptada a punta de navaja desde su dormitorio en Salt Lake City por un vagabundo, que se decía profeta, y su esposa. (Reuters)
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