29 Agosto 2009 Seguir en 
"El canto es para los jóvenes", asegura el tenor Luis Lima. Y sus palabras suenan como una verdad de testamento ya que él mismo dejó el mundo de la ópera porque dice que se le acabó el coraje. "No tenía fuerzas para afrontar los viajes, la rutina de los ensayos y los nervios de la premiere", señala. Sin embargo, Lima aceptó interpretar el papel central de la ópera "Un baile de máscaras" porque le pareció un desafío interesante. "Nunca actué en Tucumán y, cuando me propusieron hacerlo, me encantó la idea", agregó. El tenor, oriundo de Córdoba, es uno de los cantantes argentinos más apreciados en Europa. Es amigo de la soprano Monserrat Caballé, con quien actuó en varias oportunidades y su voz se escuchó en los escenarios más exigentes del mundo como La Scala de Milán, el Covent Garden de Londres o el Metropolitan Opera de Nueva York, donde actuó en 70 oportunidades.
Potencia y alegría
Claro que semejante carrera no ha minado su espíritu provinciano. "Disfruto mucho cuando actúo en las provincias", dice. Y cuenta que a pesar de haberse retirado hace cinco años, todavía siente los nervios previos al estreno. "Es una sensación que siempre va a acompañarme", señala. Por eso, afirma que la ópera es un género destinado a los más jóvenes. "Es una expresión de potencia y alegría. El cantante veterano interpreta las obras con el interés, el joven con el capital. Tal vez por eso, aquellos tenores que pasan los 60 años y siguen actuando, dejan un recuerdo pobre. Yo quise retirarme antes de que eso suceda. El único que pudo escapar a ese designio es Plácido Domingo", manifiesta. Pero no todas las óperas son iguales. Hay obras que requieren de tenores con muchos años de experiencia en los escenarios. Ese es el caso de "Cavallería rusticana", de Pietro Mascagni. "Esa es una pieza terriblemente dura y compleja, que requiere de tenores con experiencia", dice Lima. Sin embargo, él mismo fue elegido por el barítono Gino Bechi, para interpretarla en Portugal. "En ese entonces tenía 22 años y fue mi debut. Hoy creo que la ópera es como una trinchera donde se libran batallas y se hacen toda clase de amigos. Eso es lo que más extraño de ella", concluye.
Potencia y alegría
Claro que semejante carrera no ha minado su espíritu provinciano. "Disfruto mucho cuando actúo en las provincias", dice. Y cuenta que a pesar de haberse retirado hace cinco años, todavía siente los nervios previos al estreno. "Es una sensación que siempre va a acompañarme", señala. Por eso, afirma que la ópera es un género destinado a los más jóvenes. "Es una expresión de potencia y alegría. El cantante veterano interpreta las obras con el interés, el joven con el capital. Tal vez por eso, aquellos tenores que pasan los 60 años y siguen actuando, dejan un recuerdo pobre. Yo quise retirarme antes de que eso suceda. El único que pudo escapar a ese designio es Plácido Domingo", manifiesta. Pero no todas las óperas son iguales. Hay obras que requieren de tenores con muchos años de experiencia en los escenarios. Ese es el caso de "Cavallería rusticana", de Pietro Mascagni. "Esa es una pieza terriblemente dura y compleja, que requiere de tenores con experiencia", dice Lima. Sin embargo, él mismo fue elegido por el barítono Gino Bechi, para interpretarla en Portugal. "En ese entonces tenía 22 años y fue mi debut. Hoy creo que la ópera es como una trinchera donde se libran batallas y se hacen toda clase de amigos. Eso es lo que más extraño de ella", concluye.







