Fuerte y unánime fue el respaldo dado al esquema presidencialista de Gobierno realizado ayer por los expositores en el Congreso Argentino de Derecho Constitucional. El eje propuesto de debate era la opción entre ese sistema y el parlamentario, que fue desacreditado.
La primer opinión surgió de Daniel Sabsay, quien pidió que no se demonice el presidencialismo. "En la Argentina, es una más de las cosas que funcionan mal, porque debemos entender que la forma de Gobierno es un elemento del conjunto político -señaló-. Lejos de haber consolidado la democracia, hay una vuelta al pasado personalista y caudillista". Recordó que el Consejo para la Consolidación de la Democracia alfonsinista sugirió estrategias y objetivos para atenuarlo, pero negó que esas ideas hayan sido el germen de la reforma constitucional de 1994 (en especial, el nacimiento de la figura del Jefe de Gabinete).
En el mismo sentido se pronunció Alberto García Lema, quien reivindicó la modificación a la Carta Magna. "Tiene modificaciones sustantivas con la creación de nuevos órganos y la determinación de funciones específicas. La atenuación del presidencialismo se da con un bipartidismo fuerte y mayor control parlamentario; pero estamos en su flexibilización, ya que el poder presidencial es mayor o menor según el resultado electoral, como estamos viviendo ahora para asegurar la gobernabilidad. Hay dificultades para el surgimiento de nuevos líderes y para que ellos establezcan mayorías que sustenten su potencial gestión", afirmó.
El experto especuló que si hay tres fuerzas equilibradas, en un eventual balotage para Jefe de Estado en 2011 entre las dos que más votos obtengan en la primera vuelta, una de ellas le podría ofrecer a la que quedó tercera el cargo de Jefe de Gabinete, lo que derivaría en una alianza inédita.
"No soy partidario del parlamentarismo: demoraríamos hasta 2050 hasta entenderlo -ironizó Adrián Ventura-. Sería darle una gran excusa a los políticos para justificar sus desatinos diarios. En la Argentina, cada elección es igual a polarización, no a acuerdo".
Iriarte, el más aplaudido
Los mayores aplausos se los llevó el tucumano Luis Iriarte, quien provincializó su exposición. "Vivimos un disparate institucional. Se sepultó la esencia republicana y federal; hay una autocracia que concreta una concentración abusiva e inconstitucional de potestades y se debilita la calidad institucional. El pueblo está preocupado por el rendimiento de la democracia en estos 25 años, que es muy negativo. No podemos cambiar al parlamentarismo, porque los partidos y la Legislatura están desacreditados", puntualizó el profesor de Derecho Constitucional de la UNT.
El cordobés Diego Frosasco advirtió que la modificación del paradigma de gobierno nunca estuvo en la discusión de los grandes temas nacionales. "El parlamentarismo tiene muchas desventajas, como la extensión ilimitada de los mandatos del Primer Ministro. Sus peligros son los mismos que con el autoritarismo", sostuvo.
"Lo que se debe hacer es tornar efectivo el presidencialismo, con la obligación de que cada poder cumpla con su rol constitucional, sin preeminencias. Hay que fortalecer los partidos políticos, la Corte Suprema de Justicia, los órganos de control y el Congreso, para que los legisladores sean independientes y representen las necesidades de las provincias. Los gobiernos salen de la sociedad", remarcó Mariela Uberti.
El presidente de la mesa, Martín Pancallo D´Agostino, alertó que ambos esquemas pretenden domesticar a los partidos, atento a las realidades y las historias de cada país. "La pobreza genera sumisión, lo que deriva en el engrandecimiento de los políticos. Debemos tender a un cambio cultural, que es lento y engorroso, pero la única salida", concluyó.
La primer opinión surgió de Daniel Sabsay, quien pidió que no se demonice el presidencialismo. "En la Argentina, es una más de las cosas que funcionan mal, porque debemos entender que la forma de Gobierno es un elemento del conjunto político -señaló-. Lejos de haber consolidado la democracia, hay una vuelta al pasado personalista y caudillista". Recordó que el Consejo para la Consolidación de la Democracia alfonsinista sugirió estrategias y objetivos para atenuarlo, pero negó que esas ideas hayan sido el germen de la reforma constitucional de 1994 (en especial, el nacimiento de la figura del Jefe de Gabinete).
En el mismo sentido se pronunció Alberto García Lema, quien reivindicó la modificación a la Carta Magna. "Tiene modificaciones sustantivas con la creación de nuevos órganos y la determinación de funciones específicas. La atenuación del presidencialismo se da con un bipartidismo fuerte y mayor control parlamentario; pero estamos en su flexibilización, ya que el poder presidencial es mayor o menor según el resultado electoral, como estamos viviendo ahora para asegurar la gobernabilidad. Hay dificultades para el surgimiento de nuevos líderes y para que ellos establezcan mayorías que sustenten su potencial gestión", afirmó.
El experto especuló que si hay tres fuerzas equilibradas, en un eventual balotage para Jefe de Estado en 2011 entre las dos que más votos obtengan en la primera vuelta, una de ellas le podría ofrecer a la que quedó tercera el cargo de Jefe de Gabinete, lo que derivaría en una alianza inédita.
"No soy partidario del parlamentarismo: demoraríamos hasta 2050 hasta entenderlo -ironizó Adrián Ventura-. Sería darle una gran excusa a los políticos para justificar sus desatinos diarios. En la Argentina, cada elección es igual a polarización, no a acuerdo".
Iriarte, el más aplaudido
Los mayores aplausos se los llevó el tucumano Luis Iriarte, quien provincializó su exposición. "Vivimos un disparate institucional. Se sepultó la esencia republicana y federal; hay una autocracia que concreta una concentración abusiva e inconstitucional de potestades y se debilita la calidad institucional. El pueblo está preocupado por el rendimiento de la democracia en estos 25 años, que es muy negativo. No podemos cambiar al parlamentarismo, porque los partidos y la Legislatura están desacreditados", puntualizó el profesor de Derecho Constitucional de la UNT.
El cordobés Diego Frosasco advirtió que la modificación del paradigma de gobierno nunca estuvo en la discusión de los grandes temas nacionales. "El parlamentarismo tiene muchas desventajas, como la extensión ilimitada de los mandatos del Primer Ministro. Sus peligros son los mismos que con el autoritarismo", sostuvo.
"Lo que se debe hacer es tornar efectivo el presidencialismo, con la obligación de que cada poder cumpla con su rol constitucional, sin preeminencias. Hay que fortalecer los partidos políticos, la Corte Suprema de Justicia, los órganos de control y el Congreso, para que los legisladores sean independientes y representen las necesidades de las provincias. Los gobiernos salen de la sociedad", remarcó Mariela Uberti.
El presidente de la mesa, Martín Pancallo D´Agostino, alertó que ambos esquemas pretenden domesticar a los partidos, atento a las realidades y las historias de cada país. "La pobreza genera sumisión, lo que deriva en el engrandecimiento de los políticos. Debemos tender a un cambio cultural, que es lento y engorroso, pero la única salida", concluyó.







