La oposición aún no define su identidad

La fragmentación partidaria y las peleas por protagonismo dilatan la construcción de un liderazgo capaz de enfrentar al oficialismo. El radicalismo y el peronismo disidente pugnan por convertirse en los receptores del voto en contra del Gobierno.

VACANTE. En los dos años que restan de mandato, las fuerzas opositoras aspiran a instalar un referente para competir al alperovichismo en 2011. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
VACANTE. En los dos años que restan de mandato, las fuerzas opositoras aspiran a instalar un referente para competir al alperovichismo en 2011. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
Por Redacción Política 24 Agosto 2009
¿Logró la oposición ocupar el lugar que le otorgó el electorado en las urnas el 28 de junio? A poco de cumplirse dos meses de la derrota kirchnerista en las elecciones legislativas, los principales referentes enfrentados al Gobierno aparecen más sumergidos en devaneos internos y peleas por protagonismo que en disputar espacios de poder al oficialismo. En Tucumán, las fuerzas opositoras lograron arrebatarle al alperovichismo una banca de senador y otra de diputado. Sin embargo, tampoco en este tiempo postelectoral lograron hilvanar alguna "ofensiva" en conjunto. Por el contrario, la mayoría de los protagonistas se sumió en el más absoluto de los silencios.
De 1983 a esta parte, los politólogos advierten que la crisis de las agrupaciones políticas acrecentó la oferta partidaria, producto de los fraccionamientos en el interior de las fuerzas tradicionales, y que por ende proliferaron los espacios mixtos. Es decir, alianzas en los que la convivencia supone una sociedad difícil. A juzgar por los resultados de junio, para hacer fuerza al alperovichismo quedaron conformados tres bloques bien diferenciados. El Acuerdo Cívico y Social, que lidera la UCR y que completan el socialismo, el cobismo y la Coalición Cívica; Unión PRO-Federal, liderado por el peronismo disidente y partidos de centroderecha; y Fuerza Republicana. Son casi 250.000 los votos que, en conjunto, estos tres espacios arrebataron al oficialismo, cuya lista alcanzó los 380.000 votos.
Sin embargo, no se vislumbra en ninguno de ellos un liderazgo unificador. El radicalismo se desgrana en una lucha intestina que finalizará en octubre, con la normalización partidaria. Incluso, hasta el liderazgo de José Cano es puesto en duda por varias fracciones internas de la UCR.
Por el lado de Unión PRO-Federal, Fernando Juri aspira a mantener la unidad para competir en 2011. Pero desde el 29 de junio ese espacio político desapareció de la escena pública. Ni siquiera se conoce, por ejemplo, cuál es la posición del frente con respecto a la actual conformación del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) o si la aceptación de Esteban Jerez (candidato a diputado) al cargo de consejero por la minoría fue fruto de un debate interno sobre su conveniencia.
Por lo que se vislumbra, no existe aún una oposición orgánica, sino más bien un colectivo de candidatos y de agrupaciones que dicen querer el gobierno en 2011.

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