24 Agosto 2009 Seguir en 
Aunque tocó rock, blues y soul, Javier Malosetti es un jazzero de ley. Y para darle una vuelta de fuerza a su jazz, formó su primera banda, Electrohope, con músicos muy jóvenes que vienen de otros estilos musicales. Con ellos grabó un disco que lleva como nombre, casualmente, el del grupo.
"Al jazz lo entienden y lo disfrutan, y podrían ser músicos de jazz porque son talentosos; pero son de otros palos y eso lleva a otros rumbos que están buenísimos y eso entusiasma", dice, casi eufórico, el músico que tocó en las bandas de Luis Alberto Spinetta, Pappo, Dino Saluzzi, Lito Vitale y Jaime Ross, entro otros.
Sus nuevos compañeros son Hernán Segret, Tomi Sainz y Nico Raffeta, veinteañeros los dos primeros, de 31 años el último, que fue tecladista de Pappo.
"Después de tantos años de tocar con Oscar Giunta y Hernán Jacinto, que son mis hermanos y no tienen rival porque son los número uno en sus instrumentos, empecé a componer otras cosas que sonaban igual que las anteriores porque ya estamos integrados y cohesionado demasiado... no notaba los cambios", explica el bajista en una extensa entrevista telefónica con LA GACETA.
Entonces se le ocurrió buscar nuevos aliados, a los que reclutó entre sus alumnos y conocidos. "Después de tantos años entendí que había que cambiar, y con vértigo y temor les dije a mis viejos amigos que terminábamos por ahora, aunque no vamos a dejar de tocar juntos nunca", afirma.
"Lo que pasa es que la influencia del jazz que tiene esta banda, que es poca porque se aleja de esas armonías y solos abrumadores, puede tener todavía emparentada la improvisación, los solos y la base de la sección rítmica, que se improvisa a partir de algo escrito", añade buscando traducir en palabras lo que los instrumentos dicen en cada una de sus composiciones.
"Sale el ritmo, y al batero no le digo qué quiero, sino que espero a ver qué ocurre. Y como no soy de clonar los discos en vivo, salen cosas alucinantes", señala sin disimular su alegría. En ese momento se le aparece el recuerdo de los recitales con Spinetta tras la edición de su disco "Para los árboles", en el que las canciones debían sonar igual que en la grabación. "Eso está bueno, pero no es mi estilo, me gusta que haya variaciones, sentir que la música se mantiene viva", asegura.
Noviazgo
Tanta es la felicidad, que con esta banda empezó a ensayar frecuentemente, cosa que no le gustaba para nada. Con Electrohope, dice, está en los primeros meses del noviazgo. "Estamos entusiasmados, son pibes muy talentosos y nos cohesionamos en lo musical y en lo humano... son pibes sanos que se tocan todo", confirma en un abierto elogio a sus compañeros.
Con ellos, Javier juega. Hacen temas a dos bajos, cruzan los sonidos del teclado, que no usa sintetizadores sino que Rafetta toca como un blusero, abundando en el sonido negro del blues antiguo, sin colchones de cuerda, sólo como órgano y piano.
Segret, el bajista, tiene 23 años y fue su alumno desde los 16. "Yo soy muy rompebolas, pero él sabe mis temas mejor que yo, conoce mi estilo; igual que Tomi, el batero, que saca los temas en la viola y el bajo", cuenta Javier, quien en el disco le abrió el juego a su hijo Julián en la batería.
"Por ahí, en vivo arranca alguno con un solo y los dejo correr, me pongo a un costado y tomo un trago para poder escucharlos porque hacen un trío impresionante... a veces yo sobro", insiste en el elogio.
Este cambio de aire parece haber llegado en el momento justo, cuando Javier estaba por empezar a aburrirse. "En el jazz argentino toqué con los número uno de cada instrumento, y un día me pregunté: ?¿a quién tengo que llamar??. Y decidí apuntar para otro lado, no me quedaba otra que buscar nuevos horizontes", dice. "Y me convertí en fan de los pibes...", repite.
Javier cuenta que conoció a los músicos en diferentes oportunidades, y que el verano pasado se despertó un sábado a las 9, después de haber soñado con ellos tocando juntos. "Los empecé a llamar por teléfono, pero a esa hora no me atendió ninguno. Le dejé 100 mensajes a cada uno, y acá estamos", comenta sonriendo.
"Tuve una regresión juvenil total, y por eso decidí ponerle nombre a la banda, porque yo nunca tuve una... excepto cuando era chico, en El Palomar, y jugaba a ser músico. Después, siempre acompañé a otros músicos o fui solista, y por las características de lo que se armó, me gustó la idea de que seamos una banda", confirma finalmente el músico.
Un disco con tres segmentos diferentes
"Electrohope", el disco de Javier Malosetti y su banda, pasa por tres situaciones bien diferentes, que tienen relación directa con el nombre. Este trabajo será presentado en vivo en esta ciudad el viernes a las 22 en el teatro Alberdi (Jujuy 99), donde se están vendiendo las entradas anticipadas.
"Se llama 'Electrohope' porque tiene un segmento bastante eléctrico", dice, y luego aclara que hay otras partes que no responden a esa prerrogativa.
"Hay baladas de jazz acústica y guitarras, más parecidas a lo que hacía con el trío anterior", explica en alusión a la banda que formó con sus "hermanos" Oscar Giunta y Hernán Jacinto.
"Uno de los segmentos del disco vendría a ser como el cierre de la campaña anterior, en la que grabé con ellos dos los temas que veníamos tocando juntos", cuenta.
Lúdico
Otro segmento, que podría llamarse "lúdico", lo tiene a él como protagonista exclusivo. "Grabé algunos temas solo en el estudio, tocando todos los instrumentos yo... es algo que hago siempre porque me divierte", señala. La tercera parte, que es mayoritaria, es la que hizo con sus nuevos "compañeritos".
"El sonido está bastante diferenciado, pero no sólo en la cuestión sonora, sino en la dirección artística", define Javier Malosetti, quien llegará el jueves a esta ciudad para las pruebas de sonido.
"Al jazz lo entienden y lo disfrutan, y podrían ser músicos de jazz porque son talentosos; pero son de otros palos y eso lleva a otros rumbos que están buenísimos y eso entusiasma", dice, casi eufórico, el músico que tocó en las bandas de Luis Alberto Spinetta, Pappo, Dino Saluzzi, Lito Vitale y Jaime Ross, entro otros.
Sus nuevos compañeros son Hernán Segret, Tomi Sainz y Nico Raffeta, veinteañeros los dos primeros, de 31 años el último, que fue tecladista de Pappo.
"Después de tantos años de tocar con Oscar Giunta y Hernán Jacinto, que son mis hermanos y no tienen rival porque son los número uno en sus instrumentos, empecé a componer otras cosas que sonaban igual que las anteriores porque ya estamos integrados y cohesionado demasiado... no notaba los cambios", explica el bajista en una extensa entrevista telefónica con LA GACETA.
Entonces se le ocurrió buscar nuevos aliados, a los que reclutó entre sus alumnos y conocidos. "Después de tantos años entendí que había que cambiar, y con vértigo y temor les dije a mis viejos amigos que terminábamos por ahora, aunque no vamos a dejar de tocar juntos nunca", afirma.
"Lo que pasa es que la influencia del jazz que tiene esta banda, que es poca porque se aleja de esas armonías y solos abrumadores, puede tener todavía emparentada la improvisación, los solos y la base de la sección rítmica, que se improvisa a partir de algo escrito", añade buscando traducir en palabras lo que los instrumentos dicen en cada una de sus composiciones.
"Sale el ritmo, y al batero no le digo qué quiero, sino que espero a ver qué ocurre. Y como no soy de clonar los discos en vivo, salen cosas alucinantes", señala sin disimular su alegría. En ese momento se le aparece el recuerdo de los recitales con Spinetta tras la edición de su disco "Para los árboles", en el que las canciones debían sonar igual que en la grabación. "Eso está bueno, pero no es mi estilo, me gusta que haya variaciones, sentir que la música se mantiene viva", asegura.
Noviazgo
Tanta es la felicidad, que con esta banda empezó a ensayar frecuentemente, cosa que no le gustaba para nada. Con Electrohope, dice, está en los primeros meses del noviazgo. "Estamos entusiasmados, son pibes muy talentosos y nos cohesionamos en lo musical y en lo humano... son pibes sanos que se tocan todo", confirma en un abierto elogio a sus compañeros.
Con ellos, Javier juega. Hacen temas a dos bajos, cruzan los sonidos del teclado, que no usa sintetizadores sino que Rafetta toca como un blusero, abundando en el sonido negro del blues antiguo, sin colchones de cuerda, sólo como órgano y piano.
Segret, el bajista, tiene 23 años y fue su alumno desde los 16. "Yo soy muy rompebolas, pero él sabe mis temas mejor que yo, conoce mi estilo; igual que Tomi, el batero, que saca los temas en la viola y el bajo", cuenta Javier, quien en el disco le abrió el juego a su hijo Julián en la batería.
"Por ahí, en vivo arranca alguno con un solo y los dejo correr, me pongo a un costado y tomo un trago para poder escucharlos porque hacen un trío impresionante... a veces yo sobro", insiste en el elogio.
Este cambio de aire parece haber llegado en el momento justo, cuando Javier estaba por empezar a aburrirse. "En el jazz argentino toqué con los número uno de cada instrumento, y un día me pregunté: ?¿a quién tengo que llamar??. Y decidí apuntar para otro lado, no me quedaba otra que buscar nuevos horizontes", dice. "Y me convertí en fan de los pibes...", repite.
Javier cuenta que conoció a los músicos en diferentes oportunidades, y que el verano pasado se despertó un sábado a las 9, después de haber soñado con ellos tocando juntos. "Los empecé a llamar por teléfono, pero a esa hora no me atendió ninguno. Le dejé 100 mensajes a cada uno, y acá estamos", comenta sonriendo.
"Tuve una regresión juvenil total, y por eso decidí ponerle nombre a la banda, porque yo nunca tuve una... excepto cuando era chico, en El Palomar, y jugaba a ser músico. Después, siempre acompañé a otros músicos o fui solista, y por las características de lo que se armó, me gustó la idea de que seamos una banda", confirma finalmente el músico.
Un disco con tres segmentos diferentes
"Electrohope", el disco de Javier Malosetti y su banda, pasa por tres situaciones bien diferentes, que tienen relación directa con el nombre. Este trabajo será presentado en vivo en esta ciudad el viernes a las 22 en el teatro Alberdi (Jujuy 99), donde se están vendiendo las entradas anticipadas.
"Se llama 'Electrohope' porque tiene un segmento bastante eléctrico", dice, y luego aclara que hay otras partes que no responden a esa prerrogativa.
"Hay baladas de jazz acústica y guitarras, más parecidas a lo que hacía con el trío anterior", explica en alusión a la banda que formó con sus "hermanos" Oscar Giunta y Hernán Jacinto.
"Uno de los segmentos del disco vendría a ser como el cierre de la campaña anterior, en la que grabé con ellos dos los temas que veníamos tocando juntos", cuenta.
Lúdico
Otro segmento, que podría llamarse "lúdico", lo tiene a él como protagonista exclusivo. "Grabé algunos temas solo en el estudio, tocando todos los instrumentos yo... es algo que hago siempre porque me divierte", señala. La tercera parte, que es mayoritaria, es la que hizo con sus nuevos "compañeritos".
"El sonido está bastante diferenciado, pero no sólo en la cuestión sonora, sino en la dirección artística", define Javier Malosetti, quien llegará el jueves a esta ciudad para las pruebas de sonido.







