10 Marzo 2003 Seguir en 
CONCEPCION.- El espeso monte del paraje Tala Caído, en Arboles Grandes (Graneros), era hasta ayer escenario de un intenso rastrillaje por parte de la Policía en procura de aprehender a cuatro cuatreros autores de la sustracción de 20 vacunos de un ganadero de la zona.
Dos de los presuntos ladrones, Silverio Aragón y Gabriel Celman, junto a otros compinches, pudieron huir cuando el miércoles a la tarde varios efectivos llegaron a la casa del primero, en Tala Caído, en momento que realizaban tareas de faenamiento. No bien advirtieron la aproximación de la patrulla, los hombres se introdujeron en la espesa vegetación. Sólo quedó en el lugar un hijo menor de Aragón, quien fue apresado y puesto a disposición del juez de Menores. La persecución de los cuatreros fue larga e infructuosa a causa del intrincado laberinto en que se introdujeron.
En la ocasión la Policía secuestró ocho vacunos que permanecían en un corral listos para ser carneados y los restos de otros dos animales muertos. También se encontraron cuchillos, sierras y plásticos utilizados en el faenamiento.
Histórico
Un día antes fueron encontrados abandonados otros cinco vacunos. Los animales le fueron sustraídos en la noche del lunes al ganadero Zoilo Luis Aparicio. Para ello los ladrones cortaron siete hebras de alambre de un corral. Se trató del más importante robo perpetrado en la zona en los últimos meses. Tras la denuncia del caso ocho efectivos de la comisaría de Arboles Grandes, de la Patrulla Rural y de Infantería de la Regional Sur, se abocaron a rastrear los pasos que siguieron los cuatreros con los vacunos.
Así en la tarde del martes las huellas permitieron dar con los primeros cinco animales, al parecer abandonados para imprimir más rapidez a la huida. La pericia del rastreador que encabezaba la persecución facilitó un día después la ubicación del lugar en que permanecían los restantes vacunos sustraídos.
Como se trataba de una propiedad privada, al parecer perteneciente a Aragón, los efectivos -al mando del subcomisario Miguel Angel Jiménez (jefe de la comisaría de Arboles Grandes), debieron solicitar una orden de allanamiento a la justicia antes de ingresar al predio.
La fiscal Cecilia Tasquer de Villaluenga la libró de inmediato y, en consecuencia, se pudo realizar el operativo. Pero los resultados no fueron como se esperaba. Ayer libró órdenes para efectuar otros procedimientos en la zona con el fin de dar con los fugitivos y los restantes cinco animales que permanecen desaparecidos.
El subcomisario Jiménez confiaba en poner fin al caso entre ayer u hoy. Se sospecha que el menor aprehendido habría sido obligado a entregarse ante la Policía con el fin de que recaigan en él los delitos de la causa. Al ser inimputable, pronto podrá quedar en libertad. En los últimos años, según fuentes judiciales, ese tipo de maniobras se hizo común en las bandas de cuatreros que operan en el este tucumano. Pero en este caso la Policía habría reunido pruebas suficientes como para imputar a Aragón -quien tendría antecedentes en el robo de animales- y sus presuntos secuaces como miembros de una asociación ilícita. (C)
Un flagelo que parece no tener fin
CONCEPCION.- El cuatrerismo es un flagelo crónico que azota al este tucumano. Las pérdidas que sufren anualmente los ganaderos son millonarias. Más de una veintena de propietarios, de la franja que se extiende desde Simoca hasta La Madrid ( a la vera de la ruta 157), quedaron virtualmente en la ruina.
Federico Austerliz, con animales en Monteagudo, es uno de ellos. Por año registra la pérdida de 100 vacunos. Aunque asegura que los cuatreros no lo van a doblegar en su actividad, insiste en la necesidad de que se refuerce la seguridad en la zona. "Hay ladrones que actúan con total impunidad" sostiene.
En el robo de vacunos y de otros animales de consumo está el origen del tráfico de carne clandestina, el que podría tener consecuencias imprevisibles en la salud de la población, pues se trata de un alimento sin control sanitario. La evasión tributaria que supone la maniobra también es considerable. El circuito de distribución de la carne clandestina, de acuerdo con algunos indicios, no sólo abarcaría el interior tucumano, sino también provincias vecinas. ¿Cómo sortean los controles policiales fronterizos? El interrogante aún no tiene respuesta.
Operativos
El jefe de la Regional Sur, comisario general Manuel Bazán, se propone desterrar el flagelo no sólo enfrentando al cuatrero. Asegura que en este caso también urge quebrar el circuito de traslado de la carne. Considera que en ese sentido es importante la colaboración del Senasa, órgano nacional de sanidad animal. En las últimas semanas la Policía practicó en el sur varios operativos de control en los que logró incautarse de varios cientos de kilos de carne vacuna de origen dudoso. "Tratamos de bloquear todas las salidas posibles de los animales muertos para la venta. De ese modo también se contrarresta una de las causas que lleva al robo. Hay otras aristas de la actividad que se deben atacar y que involucran lo legal", dijo. (C)
Dos de los presuntos ladrones, Silverio Aragón y Gabriel Celman, junto a otros compinches, pudieron huir cuando el miércoles a la tarde varios efectivos llegaron a la casa del primero, en Tala Caído, en momento que realizaban tareas de faenamiento. No bien advirtieron la aproximación de la patrulla, los hombres se introdujeron en la espesa vegetación. Sólo quedó en el lugar un hijo menor de Aragón, quien fue apresado y puesto a disposición del juez de Menores. La persecución de los cuatreros fue larga e infructuosa a causa del intrincado laberinto en que se introdujeron.
En la ocasión la Policía secuestró ocho vacunos que permanecían en un corral listos para ser carneados y los restos de otros dos animales muertos. También se encontraron cuchillos, sierras y plásticos utilizados en el faenamiento.
Histórico
Un día antes fueron encontrados abandonados otros cinco vacunos. Los animales le fueron sustraídos en la noche del lunes al ganadero Zoilo Luis Aparicio. Para ello los ladrones cortaron siete hebras de alambre de un corral. Se trató del más importante robo perpetrado en la zona en los últimos meses. Tras la denuncia del caso ocho efectivos de la comisaría de Arboles Grandes, de la Patrulla Rural y de Infantería de la Regional Sur, se abocaron a rastrear los pasos que siguieron los cuatreros con los vacunos.
Así en la tarde del martes las huellas permitieron dar con los primeros cinco animales, al parecer abandonados para imprimir más rapidez a la huida. La pericia del rastreador que encabezaba la persecución facilitó un día después la ubicación del lugar en que permanecían los restantes vacunos sustraídos.
Como se trataba de una propiedad privada, al parecer perteneciente a Aragón, los efectivos -al mando del subcomisario Miguel Angel Jiménez (jefe de la comisaría de Arboles Grandes), debieron solicitar una orden de allanamiento a la justicia antes de ingresar al predio.
La fiscal Cecilia Tasquer de Villaluenga la libró de inmediato y, en consecuencia, se pudo realizar el operativo. Pero los resultados no fueron como se esperaba. Ayer libró órdenes para efectuar otros procedimientos en la zona con el fin de dar con los fugitivos y los restantes cinco animales que permanecen desaparecidos.
El subcomisario Jiménez confiaba en poner fin al caso entre ayer u hoy. Se sospecha que el menor aprehendido habría sido obligado a entregarse ante la Policía con el fin de que recaigan en él los delitos de la causa. Al ser inimputable, pronto podrá quedar en libertad. En los últimos años, según fuentes judiciales, ese tipo de maniobras se hizo común en las bandas de cuatreros que operan en el este tucumano. Pero en este caso la Policía habría reunido pruebas suficientes como para imputar a Aragón -quien tendría antecedentes en el robo de animales- y sus presuntos secuaces como miembros de una asociación ilícita. (C)
CONCEPCION.- El cuatrerismo es un flagelo crónico que azota al este tucumano. Las pérdidas que sufren anualmente los ganaderos son millonarias. Más de una veintena de propietarios, de la franja que se extiende desde Simoca hasta La Madrid ( a la vera de la ruta 157), quedaron virtualmente en la ruina.
Federico Austerliz, con animales en Monteagudo, es uno de ellos. Por año registra la pérdida de 100 vacunos. Aunque asegura que los cuatreros no lo van a doblegar en su actividad, insiste en la necesidad de que se refuerce la seguridad en la zona. "Hay ladrones que actúan con total impunidad" sostiene.
En el robo de vacunos y de otros animales de consumo está el origen del tráfico de carne clandestina, el que podría tener consecuencias imprevisibles en la salud de la población, pues se trata de un alimento sin control sanitario. La evasión tributaria que supone la maniobra también es considerable. El circuito de distribución de la carne clandestina, de acuerdo con algunos indicios, no sólo abarcaría el interior tucumano, sino también provincias vecinas. ¿Cómo sortean los controles policiales fronterizos? El interrogante aún no tiene respuesta.
Operativos
El jefe de la Regional Sur, comisario general Manuel Bazán, se propone desterrar el flagelo no sólo enfrentando al cuatrero. Asegura que en este caso también urge quebrar el circuito de traslado de la carne. Considera que en ese sentido es importante la colaboración del Senasa, órgano nacional de sanidad animal. En las últimas semanas la Policía practicó en el sur varios operativos de control en los que logró incautarse de varios cientos de kilos de carne vacuna de origen dudoso. "Tratamos de bloquear todas las salidas posibles de los animales muertos para la venta. De ese modo también se contrarresta una de las causas que lleva al robo. Hay otras aristas de la actividad que se deben atacar y que involucran lo legal", dijo. (C)







