08 Marzo 2003 Seguir en 
La sentencia no satisfizo a los familiares del remisero Edgardo Estrella, asesinado el 3 de enero de 1999, ni tampoco a algunos de los allegados de los tres condenados. Por ello, en la esquina de Tribunales hubo escenas de pugilato entre dos grupos de personas.
Los jueces condenaron a Juan Carlos Paz a 22 años de prisión por los delitos de homicidio simple, robo y daño intencional, y fue absuelto de la acusación de abuso de armas. Leonardo Antonio Torres recibió la pena de 12 años de prisión por su participación necesaria en el homicidio del remisero, y fue absuelto de los demás cargos. Juan Ramón Gómez, en tanto, fue hallado responsable penalmente del homicidio y absuelto de los demás delitos de los que estaba acusado. Ello ocurre porque cuando se produjo el crimen tenía 17 años; ahora, deberá esperar a que el juez de Menores Raúl Ruiz defina cuántos años deberá estar preso (la condena podría ser entre 8 y 25 años).
Los tres jóvenes protagonizaron un violento raid delictivo que empezó el 2 de enero de 1999 a la noche, mientras bebían en el barrio Fátima (ingenio San Juan), donde vivía Torres. Primero mataron al perro de una vecina, cuando el can intentó evitar que entraran en el pequeño negocio. Luego amenazaron con un arma a un grupo de adolescentes que estaban en la vereda, haciendo un disparo al aire. Finalmente, tras ir a bailar a Lastenia, abordaron el remise de Estrella. El remisero fue golpeado en la cabeza y recibió cuatro balazos en la nuca, y otros cuatro en distintas partes del cuerpo. El crimen se produjo en el barrio Alejandro Heredia (ex Topa).
La imputación original era la de homicidio agravado por alevosía. Pero los jueces entendieron que esa tipificación no se configuraba.
Tras más de cuatro horas en las que los jueces Liliana Vitar, Eudoro Albo y Elva Jiménez analizaron los cinco alegatos (ver aparte), el secretario Luis Domínguez leyó el fallo, y empezaron a escucharse los insultos hacia los acusados. En un prolijo operativo de seguridad, alrededor de 45 policías desalojaron la sala y el Palacio de Tribunales con total normalidad. Pero no pudieron evitar que el hijo del remisero, Carlos Estrella, se cruzara con los padres y hermanos de Torres. Hubo insultos y algunos manotazos que fueron interrumpidos justo a tiempo por la Policía.
"Esta es la Justicia que tenemos; premia a los asesinos y nos obliga a andar armados y a hacer justicia por nuestros medios", dijo Rodolfo Estrella, hermano de la víctima.
La esposa del conductor, María Inés de Estrella, tomó a un policía de la solapa y le dijo: "para eso ustedes arriesgan la vida; para que después los asesinos se vayan a su casa". La mujer, conmocionada, no quiso hacer declaraciones.
Los jueces condenaron a Juan Carlos Paz a 22 años de prisión por los delitos de homicidio simple, robo y daño intencional, y fue absuelto de la acusación de abuso de armas. Leonardo Antonio Torres recibió la pena de 12 años de prisión por su participación necesaria en el homicidio del remisero, y fue absuelto de los demás cargos. Juan Ramón Gómez, en tanto, fue hallado responsable penalmente del homicidio y absuelto de los demás delitos de los que estaba acusado. Ello ocurre porque cuando se produjo el crimen tenía 17 años; ahora, deberá esperar a que el juez de Menores Raúl Ruiz defina cuántos años deberá estar preso (la condena podría ser entre 8 y 25 años).
Los tres jóvenes protagonizaron un violento raid delictivo que empezó el 2 de enero de 1999 a la noche, mientras bebían en el barrio Fátima (ingenio San Juan), donde vivía Torres. Primero mataron al perro de una vecina, cuando el can intentó evitar que entraran en el pequeño negocio. Luego amenazaron con un arma a un grupo de adolescentes que estaban en la vereda, haciendo un disparo al aire. Finalmente, tras ir a bailar a Lastenia, abordaron el remise de Estrella. El remisero fue golpeado en la cabeza y recibió cuatro balazos en la nuca, y otros cuatro en distintas partes del cuerpo. El crimen se produjo en el barrio Alejandro Heredia (ex Topa).
La imputación original era la de homicidio agravado por alevosía. Pero los jueces entendieron que esa tipificación no se configuraba.
Tras más de cuatro horas en las que los jueces Liliana Vitar, Eudoro Albo y Elva Jiménez analizaron los cinco alegatos (ver aparte), el secretario Luis Domínguez leyó el fallo, y empezaron a escucharse los insultos hacia los acusados. En un prolijo operativo de seguridad, alrededor de 45 policías desalojaron la sala y el Palacio de Tribunales con total normalidad. Pero no pudieron evitar que el hijo del remisero, Carlos Estrella, se cruzara con los padres y hermanos de Torres. Hubo insultos y algunos manotazos que fueron interrumpidos justo a tiempo por la Policía.
"Esta es la Justicia que tenemos; premia a los asesinos y nos obliga a andar armados y a hacer justicia por nuestros medios", dijo Rodolfo Estrella, hermano de la víctima.
La esposa del conductor, María Inés de Estrella, tomó a un policía de la solapa y le dijo: "para eso ustedes arriesgan la vida; para que después los asesinos se vayan a su casa". La mujer, conmocionada, no quiso hacer declaraciones.







