LOS ANGELES.- Muchos aficionados a la música se sintieron atraídos por el álbum arrasador de los Grammy de Norah Jones "Come away with me", la semana pasada, dando al CD un incremento en las ventas tras los premios. El álbum ascendió a la cima en las listas de álbumes de música pop de Estados Unidos, al vender 621.000 copias en la semana que terminó el 2 de marzo (para efectos de conteo), una suma superior a la anterior, en la que vendió 477.000 copias.
Esta súbito éxito ha convertido a Norah en una de las mujeres más deseadas de la industria. Y atributos no le faltan. Se trata de una mujer con una belleza particular, algo misteriosa, cuya voz hace recordar -si se permite la comparación- a una Billie Holiday más susurrante, más íntima, pero siempre desgarradora. Norah es hija de Ravi Shankar, una leyenda del sitar y, además de cantar, domina el piano a la perfección y se da el lujo de ponerle su firma a un par de canciones en este disco. El resto corre, en su mayoría, por cuenta de Jesse Harris y Lee Alexander. La producción es responsabilidad de Arif Mardin, el mismo de Aretha Franklin, Rod Stewart, Carly Simon y los Bee Gees. Con una música que mezcla por partes iguales el jazz, el pop y el country, una voz delicada y arreglos sencillos, Jones está en las antípodas de otras estrellas de la música del momento.
Curiosamente, la cantante dice odiar el estrellato y por eso cuando su disco comenzó a venderse como pan caliente, le pidió a los ejecutivos de la compañía que no lo siguieran promocionando. Pero el éxito de su canción "Don´t know why", hizo que todo se saliera de proporción, que vendiera más de seis millones de copias en todo el mundo y que fuera celebrada como la nueva promesa de la música estadounidense. Argentina no es extraña al fenómeno Jones, el álbum es casi Disco de Oro, con una cifra de venta cercana a las 20.000 unidades. (Especial)
Esta súbito éxito ha convertido a Norah en una de las mujeres más deseadas de la industria. Y atributos no le faltan. Se trata de una mujer con una belleza particular, algo misteriosa, cuya voz hace recordar -si se permite la comparación- a una Billie Holiday más susurrante, más íntima, pero siempre desgarradora. Norah es hija de Ravi Shankar, una leyenda del sitar y, además de cantar, domina el piano a la perfección y se da el lujo de ponerle su firma a un par de canciones en este disco. El resto corre, en su mayoría, por cuenta de Jesse Harris y Lee Alexander. La producción es responsabilidad de Arif Mardin, el mismo de Aretha Franklin, Rod Stewart, Carly Simon y los Bee Gees. Con una música que mezcla por partes iguales el jazz, el pop y el country, una voz delicada y arreglos sencillos, Jones está en las antípodas de otras estrellas de la música del momento.
Curiosamente, la cantante dice odiar el estrellato y por eso cuando su disco comenzó a venderse como pan caliente, le pidió a los ejecutivos de la compañía que no lo siguieran promocionando. Pero el éxito de su canción "Don´t know why", hizo que todo se saliera de proporción, que vendiera más de seis millones de copias en todo el mundo y que fuera celebrada como la nueva promesa de la música estadounidense. Argentina no es extraña al fenómeno Jones, el álbum es casi Disco de Oro, con una cifra de venta cercana a las 20.000 unidades. (Especial)







