03 Agosto 2009 Seguir en 
OCOTAL, Nicaragua- El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, abandonó ayer la ciudad nicaragüense de Ocotal, en la montañosa frontera con Honduras, dejando atrás a un puñado de uraños seguidores, en su mayoría hombres, en el polideportivo de dicha ciudad.
"Razones estratégicas" y su viaje a México, previsto para mañana, llevaron a Zelaya a regresar de forma casi sorpresiva a Managua, aseguró un miembro de la seguridad del presidente depuesto que pidió el anonimato.
En el campamento erigido en el polideportivo de esta ciudad del departamento de Nueva Segovia, donde hace 82 años el general Augusto César Sandino inició con 29 hombres la lucha contra la ocupación estadounidense en Nicaragua, quedaban ayer menos de un centenar de seguidores de Zelaya, del millar que dijo tener tras su segundo intento frustrado de regresar a Honduras el 30 de julio pasado.
Muchos de estos hombres fueron sorprendidos realizando ejercicios militares, aunque sin armas, en una finca de las montañas de Nueva Segovia en las inmediaciones de la frontera con Honduras. "El pueblo tiene derecho a la insurrección cuando alguien toma el poder por la fuerza de las armas, y nosotros usaos ese derecho", respondió Zelaya a las críticas, mientras los hombres gritaban con voz combativa: "Pueblo únete" y "Golpistas afuera", con el puño en alto.
Zelaya había anunciado la creación de un "ejército popular pacífico" para enfrentar a los golpistas que lo sacaron del poder en Tegucigalpa el pasado 28 de junio.
Desafío
En tanto, el gobierno golpista de Roberto Micheletti desafió este fin de semana a EEUU por presionar para el regreso de Zelaya. "No hay país poderoso y pueblo en el mundo, que pueda doblegarnos", desafío el presidente de facto, y afirmó, sin dar fundamentos, que el frente interno que apoya a Zelaya, con cortes de rutas y manifestaciones, comenzó a "debilitarse".
"En esta tierra se respeta lo que los gobiernos dicen", agregó Micheletti, quejándose porque el embajador de Washington en Tegucigalpa, Hugo Llorens, visitó el miércoles a Zelaya en Ocotal. (DPA)
"Razones estratégicas" y su viaje a México, previsto para mañana, llevaron a Zelaya a regresar de forma casi sorpresiva a Managua, aseguró un miembro de la seguridad del presidente depuesto que pidió el anonimato.
En el campamento erigido en el polideportivo de esta ciudad del departamento de Nueva Segovia, donde hace 82 años el general Augusto César Sandino inició con 29 hombres la lucha contra la ocupación estadounidense en Nicaragua, quedaban ayer menos de un centenar de seguidores de Zelaya, del millar que dijo tener tras su segundo intento frustrado de regresar a Honduras el 30 de julio pasado.
Muchos de estos hombres fueron sorprendidos realizando ejercicios militares, aunque sin armas, en una finca de las montañas de Nueva Segovia en las inmediaciones de la frontera con Honduras. "El pueblo tiene derecho a la insurrección cuando alguien toma el poder por la fuerza de las armas, y nosotros usaos ese derecho", respondió Zelaya a las críticas, mientras los hombres gritaban con voz combativa: "Pueblo únete" y "Golpistas afuera", con el puño en alto.
Zelaya había anunciado la creación de un "ejército popular pacífico" para enfrentar a los golpistas que lo sacaron del poder en Tegucigalpa el pasado 28 de junio.
Desafío
En tanto, el gobierno golpista de Roberto Micheletti desafió este fin de semana a EEUU por presionar para el regreso de Zelaya. "No hay país poderoso y pueblo en el mundo, que pueda doblegarnos", desafío el presidente de facto, y afirmó, sin dar fundamentos, que el frente interno que apoya a Zelaya, con cortes de rutas y manifestaciones, comenzó a "debilitarse".
"En esta tierra se respeta lo que los gobiernos dicen", agregó Micheletti, quejándose porque el embajador de Washington en Tegucigalpa, Hugo Llorens, visitó el miércoles a Zelaya en Ocotal. (DPA)







