Sarney renuncia a la presidencia del Senado brasileño

El presidente de la Cámara le anticipó a Lula que abandonará el cargo, acorralado por numerosas investigaciones y denuncias de corrupción. El senador contó que se siente en un "infierno". Está acusado de quiebre del decoro parlamentario, evasión fiscal, nepotismo, desvío de recursos y abuso de poder

SENADOR SARNEY. Es investigado por diversas irregularidades. REUTERS
SENADOR SARNEY. Es investigado por diversas irregularidades. REUTERS
02 Agosto 2009
SAN PABLO.- Acorralado por innumerables y graves denuncias por corrupción, el presidente del Senado de Brasil, José Sarney, le adelantó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva que dejará el cargo. "No aguanto más. Voy a negociar una salida", le adelantó el ex presidente al actual mandatario, informó la revista semanal "Veja". Según el informe, Lula le respondió que tal vez acepte la dimisión "porque está sufriendo mucho".
El "sufrimiento" de Sarney se debe a que pesan en su contra 11 acusaciones ante el Consejo de Etica del Senado, tales como quiebre de decoro parlamentario, nepotismo, evasión fiscal, desvío de recursos públicos, abuso de poder, entre otras, que lo involucran a él y a varios familiares directos suyos. Muchas de las acusaciones se basan en investigaciones policiales debidamente documentadas.
El "infierno" se encendió en febrero de este año, cuando se descubrió que mediante actos secretos emitidos por el Senado brasileño, que los legisladores usaron en más de 600 oportunidades, para autoconcederse cuantiosos beneficios, aumentarse los salarios, crear cargos y contratar familiares a espaldas de la población.
Prosiguieron cuando medios de prensa acusaron a la Fundación Sarney -creada por el senador- de desviar para cuentas bancarias de su familia y para empresas "fantasma" parte de un financiamiento de U$S 650.000 otorgado por la petrolera estatal Petrobras a un proyecto de digitalización de documentos.
Sarney está acusado además de haber mantenido cuentas bancarias en el exterior hasta 2001 sin informar a las autoridades fiscales del país, y de omitir mencionar que poseía una residencia tasada en cerca de U$S 2 millones, ante la Justicia Electoral.
También dos de sus hijos, el empresario Fernando y la gobernadora de Maranhao, Roseana, han sido acusados y son investigados por diversas irregularidades.
Lula defiende férreamente la permanencia al frente de la Cámara Alta de Sarney, cuya renuncia ha sido pedida por cuatro partidos opositores, por altos dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) del propio Lula, y por al menos dos correligionarios suyos en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal aliado del gobierno en el Congreso.
Sarney, de 79 años, está cumpliendo su tercera presidencia al frente del Senado. Fue presidente de la República entre 1990 y 1995, cuando fue elegido como vicepresidente de la fórmula que encabezó Tancredo Neves, quien falleció antes de asumir. Fue gobernador del estado de Maranhao (nordeste), su reducto electoral y es miembro de la Academia Brasileña de Letras.
El 2 de abril participó en Buenos Aires de la ceremonia de despedida de los restos mortales de Raul Alfonsín. (DPA-especial)

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