La oposición política puede sentarse a esperar tranquilamente para definir su estrategia con vistas a las próximas elecciones. El Partido Justicialista está a punto de estallar. Los menemistas y los duhaldistas se acusan de traiciones mutuas en territorio provincial. La lealtad, aquella virtud esencial del peronismo, ha quedado de lado. Hoy todos se encolumnan tras el proyecto que le garantice continuidad en el poder.
Así puede entenderse cómo el gobernador Julio Miranda dio el miércoles por la noche su muestra de fe duhaldista llenando Floresta. Cristina Kirchner volvió al búnker de su esposo con la muestra fotográfica y alentada porque el aparato mirandista está de su lado. Entre los menemistas, sobre todos los que están en la Legislatura, hablan de que la "ley del látigo" dio sus frutos en algunos sectores, pero agregan que el gobernador no puede cantar victoria. También lo hicieron extensivo hacia el candidato a gobernador José Alperovich. "Fuimos la pata peronista de su proyecto de lanzamiento; esperábamos que sea neutral en la disputa nacional y hoy aparece en la tribuna política ajena", se quejó el arco que sigue al riojano.Antes y después del 27 de abril, fecha de las elecciones presidenciales, mucha agua puede correr debajo del puente. A Miranda le harán sentir el efecto de su traición. El Poder Ejecutivo envió proyectos de leyes y decretos de necesidad y urgencia a la Cámara, vitales para el saneamiento de las finanzas. A la oposición parlamentaria se le sumarían hombres importantes del PJ en relación con el rechazo de esas normas o con el no tratamiento de las iniciativas. Pero la "vendetta" no quedaría en esas acciones. Es posible que el 1 de abril próximo, Miranda lea en soledad el informe anual de su gestión cuando abra otro período ordinario de sesiones de la Legislatura. Todo un mensaje. Y la venganza no tendrá fin. Es posible que hasta Alperovich sufra los efectos de un enfurecido menemismo. Hay parlamentarios que están pensando seriamente en derogar la ley que declara la necesidad de la reforma de la Constitución provincial. Aunque públicamente no se expresó, en círculos cercanos al senador se dice que la reforma es prioridad uno para arrancar su gestión, si es que se impone en las elecciones del 29 de junio.
Condicionantes
En el mirandismo no se quedarán de brazos cruzados. En ese ámbito creció el rumor sobre un posible cambio en la fórmula oficializada por el PJ y por la Justicia Electoral. Fernando Juri no encaja en el proyecto duhaldista. Su concepción menemista lo pone en la mira del oficialismo y con gestos de desconfianza.
Algunos integrantes del círculo íntimo del gobernador lanzaron nombres de eventuales postulantes a vicegobernador: la diputada Stella Maris Córdoba, la senadora Malvina Seguí y el ministro de Economía, José Alberto Cúneo Vergés. Es posible que el propio Juri, quien hoy ya no tendrá la obligación de rendirle pleitesía a Miranda, se cruce a la vereda de enfrente y termine integrando un binomio menemista.
Mientras la pelota sigue rodando en el terreno político, en el institucional también hay complicaciones para Miranda. El pacto fiscal es un condicionante financiero para la gestión. Los intendentes sentirán el impacto del ajuste y hasta se habla del recorte de partidas en el presupuesto de este año. Como contrapartida, por aquel encolumnamiento duhaldista, es posible que la Nación compense el ajuste en Tucumán con el envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).







